--Pov Extimum--.
** Parpadeo **
Abrí los ojos con dificultad. La luz de la mañana era insoportablemente brillante, obligándome a entrecerrar la mirada. Al enfocar la vista, un intenso dolor de cabeza me golpeó de inmediato. Todo parecía dar vueltas a mi alrededor y una ligera náusea comenzó a subir por mi garganta.
Intenté llevar una mano hasta mi rostro, pero apenas conseguí moverla. Mis músculos estaban rígidos y mi cuerpo se sentía sorprendentemente pesado. La sensación era extrañamente parecida a una resaca; una comparación curiosa, considerando que nunca me había emborrachado.
Respiré despacio, esperando que el mareo disminuyera.
Un dulce aroma floral, mezclado con un tenue olor a almizcle, llegó hasta mi nariz. Mientras trataba de ordenar mis pensamientos, caí en cuenta de que la pesadez que sentía no se debía únicamente a mi estado. Había un peso real sobre mi cuerpo.
Bajé la vista y una cabellera castaña entro en mi visión, desparramada sobre mi pecho. Era Hermione. Su cuerpo desnudo descansaba sobre el mío, ambos firmemente entrelazados.
Poco a poco terminé de acostumbrarme a la luz. En realidad, el día no era especialmente brillante; al contrario, la iluminación era tenue. Debía ser bastante temprano.
Con algo de claridad asentándose, moví mis colas, desenredando el fuerte agarre que nos mantenía juntos. El movimiento fue sutil. Curiosamente, mis colas parecían no compartir la rigidez que afectaba al resto de mi cuerpo.
"Re-Refuerzo".
'Maldita sea, incluso hablar es difícil'.
Con gran esfuerzo conseguí pronunciar el encantamiento. Un tenue brillo recorrió mi cuerpo, seguido de un ligero cosquilleo que se extendió desde el pecho hasta las extremidades. Poco a poco sentí cómo algo de fuerza regresaba a mi cuerpo.
Aun así, el agotamiento seguía siendo abrumador. Mi mente permanecía dispersa y ni siquiera era capaz de recordar cuándo había aprendido aquel hechizo. Solo sabía que fortalecía el cuerpo del lanzador.
Con mucho cuidado moví a Hermione para que descansara sobre la cama y luego me gire e intente levantarme. La clave estaba en la palabra "intente". Incluso con el refuerzo, mis extremidades temblaban como fideos al menor esfuerzo.
Aun así, seguí intentándolo y, tras varios segundos de esfuerzo, logré sentarme al borde de la cama.
Volví la vista hacia la silla junto a la cama. Mi chaqueta seguía donde la había dejado. Extendí la mano, como si atrajera algo hacia mí. Al segundo siguiente, mi reloj de bolsillo salió disparado desde uno de sus bolsillos.
Una vez que lo tuve en mis manos, mire la hora
7:46 AM
Aún es temprano, pero estoy seguro de que Bloom se dará cuenta de que no volví anoche ni dormí con ella, ni siquiera la desperté para salir a nuestro vuelo nocturno.
Dejando eso de lado, volví mi mirada hacia Hermione que dormía desnuda sobre la cama.
** Suspiro **
Su cuerpo era un espectáculo lamentable.
Tenía la espalda surcada de rasguños y arañazos con líneas de sangre ya seca. También asomaban las magulladuras de cuando la presioné con demasiada fuerza, sumadas a una constelación de mordiscos y chupetones que le cubrían la piel.
Observándola más de cerca, se alcanzaban a ver los restos ya opacos de nuestro último estallido sensorial: manchas tenues de semen en su abdomen que yo también compartía.
Verla así me llena de culpa y lástima. Pero hay algo más. Un sentimiento perturbador, uno que encuentra emocionante y excitante contemplar su estado.
Sacudí la cabeza, intentando espantar esos pensamientos. El hechizo de refuerzo no durará mucho y me siento demasiado débil. Terriblemente débil. Nunca me había sentido tan patético en toda mi vida. Tampoco puedo pedirle ayuda a Bloom; no quiero que me vea así.
Momentos como este hacen de ser un mago algo realmente bueno, aunque mi cuerpo se siente terrible, aun puedo hacer magia.
Agité ligeramente la mano y lancé el hechizo de bañado rápido sobre mí. Después, con pasos tambaleantes, me arrastré hasta la silla para recoger mi ropa e intentar vestirme.
Mientras me ponía los pantalones, escuché un poco de ruido, seguido de pasos acercándose.
Pomfrey: "¿Hermione? ¿Te encuentras despierta?".
La voz de Pomfrey me hizo detenerme en seco. Esto no era bueno. Era casi seguro que venía a revisar la condición de Hermione y, si ella no respondía, probablemente entraría para comprobar que todo estuviera bien y que hubiera pasado bien la noche.
Saqué rápidamente la varita del estuche que había caído al suelo junto a mi ropa y la agité para permitir que la barrera dejara pasar el sonido. Luego procedí a alterar mis cuerdas vocales. Llevo algunos meses sin practicar mis habilidades de metamorfomago, pero no debería ser tan problemático.
"B-Buenos días, Madame Pomfrey". Mi voz sonó un poco ronca, no solo porque mi garganta estaba seca, sino porque no había intentado imitar a Hermione antes. Sin embargo, conseguí dar con su voz.
Pomfrey: "Oh, estás despierta. ¿Te encuentras bien? Tu voz suena un poco ronca". Pomfrey no entro de inmediato, podía sentir que una barrera se había erguido alrededor de la 'habitación'.
"Sí, *ejem*, es solo que mi garganta estaba un poco seca". Mientras me aclaraba la garganta, logré terminar de afinar mi voz para que sonara exactamente igual a la de Hermione.
Ventajas de tener memoria eidética. No necesito escucharla para tener una referencia al modular mi voz.
Sería una escena bastante interesante si alguien pudiera verme hablando con la voz de Hermione en este momento.
Pomfrey: "Oh, ya veo. ¿Pusiste esta barrera? No recuerdo haberla visto anoche".
"Sí. No quiero que nadie me vea en estos momentos y, teniendo en cuenta cómo corren los chismes en Hogwarts, no quiero arriesgarme".
Dado lo chismosos que eran en Hogwarts, mis palabras resultaban bastante plausibles, incluso si no había tantos estudiantes en ese momento.
Pomfrey: "Entiendo. Bueno, dado que te encuentras bien, vendré más tarde para revisar tu condición y aplicar el tratamiento".
"Entiendo".
Poco después escuché a Pomfrey alejarse para hacer sus cosas.
** Huff... huff... **
Después de que Pomfrey se marchara pude jadear un poco. Solo mantener esa conversación fue terriblemente agotador.
Terminé de ponerme rápidamente la ropa y luego me detuve. Escuché con atención los sonidos del exterior y, cuando estuve seguro de que no había nadie, salí de las cortinas mientras me cubría con una capa de ilusión.
Me dirigí de inmediato hacia el armario de pociones. Pomfrey parecía estar revisando a los estudiantes petrificados, por lo que se encontraba un poco alejada.
Veamos... poción crecehuesos, poción calmante, poción para dormir, antídoto..., antídoto..., esencia de murtlap... Ah, aquí está. Poción vigorizante.
La tomé del armario y serví su contenido en un pequeño vaso que tomé de un estante cercano.
*Gulp*
No huele muy bien, pero no es algo importante en este momento. Después de beberla de un trago pude sentir cómo un nuevo vigor recorría mi cuerpo, recuperando gran parte de mi fuerza.
Podría beber más, pero no era bueno abusar de la poción, mucho menos cuando estaba así de cansado. Regresé a la 'habitación' de Hermione.
No creo que despierte pronto. Yo apenas puedo moverme y soy mucho más fuerte físicamente, por lo que ella debería dormir mucho más para poder recuperarse.
Ahora debo tratar sus heridas. Podría buscar alguna poción en la enfermería, pero no sería del todo amigable con su cuerpo en su estado actual. Por otro lado, en este caso, y tal vez solo para mí, el veneno mismo puede ser la medicina.
Acercándome, me senté sobre el borde de la cama y respiré profundamente mientras cerraba los ojos, enfocándome. Ha pasado un tiempo desde la última vez y es quizás la habilidad que más he descuidado. Después de unos segundos de concentración nuevamente sentí la conexión.
No debería haberme tomado tanto tiempo acceder a ella, pero simplemente estaba fuera de práctica, por lo que era algo inevitable. Por lo menos, controlarla no es un problema.
Después de obtener el control de ella, abrí los ojos. Un brillo morado muy tenue ahora rodeaba mis manos. Lo miré fijamente mientras lentamente comenzaba a extenderse por mi cuerpo, dando la ilusión de delinear mi silueta como un aura visible.
Luego dirigí mi atención nuevamente hacia Hermione, que dormía junto a mí, y deslicé mis manos sobre su piel, pero esta vez suave y delicadamente, ejerciendo un poco de presión sobre ciertas heridas e infundiendo la tenue aura que recorría mi cuerpo.
Pasé por sus pies, luego por sus piernas y muslos, siguiendo con su abdomen y luego su pecho y cuello, dejando las zonas más sensibles para el final.
** Mmm~ **
Aunque Hermione seguía durmiendo, su cuerpo reaccionó instintivamente a mi toque, gimiendo ligeramente y retorciéndose. Las heridas que fueron masajeadas por mi aura fueron desapareciendo lentamente al tiempo que mi aura se iba volviendo más fuerte por una cantidad mínima.
Cada vez que infundía el aura púrpura en el cuerpo de Hermione, esta casi desaparecía, pero al regresar a mí era un poco más densa.
Cuando llegué al área de su espalda, me ralentice un poco y fui aún más cuidadoso con mis acciones que antes. Lentamente, mis dedos se deslizaron por las marcas de arañazos y cortes. De todo su cuerpo, su espalda y cuello eran los lugares más lastimados.
Aun con todo mi esfuerzo, pude sentir cómo el cuerpo de Hermione se estremecía ligeramente cuando mis dedos pasaban por sus heridas y su expresión se arrugaba aun dormida, llevando un ceño fruncido también a mi rostro.
Detuve mis manos y las alejé. En su lugar, acerqué mi rostro, mi boca. Por mis observaciones, me he dado cuenta de que, además de mis colmillos, mi saliva tiene un cierto efecto mágico que puede relajar o estimular o, para el caso actual, actuar como un analgésico.
Con cuidado, deposité ligeros besos húmedos, ocasionalmente arrastrando mi lengua, mientras cubría las zonas faltantes con heridas.
La reacción fue inmediata y claramente apreciable. Sus anteriores estremecimientos desaparecieron y, en su lugar, su cola de gato, que había ignorado hasta este momento, pareció despertar con ligeros movimientos arrullantes, acompañados de un suave ronroneo que escapaba de una Hermione aún dormida.
Continué dando ligeros besos y recorriendo su cuerpo con mis manos mientras sus heridas iban desapareciendo. Su cola, por otro lado, se volvía cada vez más activa con el tiempo, moviéndose de un lado a otro como si disfrutara de las caricias.
En algún punto incluso tuve que sujetarla cuando casi golpeó mi cara y estaba dificultando que hiciera bien mi trabajo.
La energía púrpura que estaba usando era, en esencia, la magia propia de mi linaje de zorro celestial. Al igual que mi magia humana, aumentaba con el paso de los años, pero su desarrollo seguía un camino diferente. La edad solo era una parte; su verdadero crecimiento nacía del vínculo íntimo con una pareja.
Anoche apenas era consciente de mí mismo, así que nunca llegué a utilizarla deliberadamente. Ahora, en cambio, mientras recorría el cuerpo de Hermione para sanar sus heridas, podía sentir cómo respondía a cada una de mis acciones y se fortalecía poco a poco.
Era una magia peculiar. Si tuviera que describirla, diría que poseía una naturaleza propia, casi caprichosa. La mayor parte del tiempo se comportaba con una delicadeza casi seductora, pero bastaba el estímulo adecuado para que revelara un lado completamente salvaje, transformando su comportamiento por completo.
A diferencia de mi magia humana, prácticamente incolora y carente de atributos, esta parecía tener una identidad muy marcada. Sus aplicaciones no diferían demasiado de las de cualquier otra magia, aunque destacaba especialmente en ciertos ámbitos.
Comprendía su naturaleza a grandes rasgos gracias a mi propio linaje, pero todavía había explorado muy poco sus posibilidades. Apenas estaba comenzando a desarrollarla, por lo que aún quedaba mucho por descubrir.
De cualquier forma, eso era un asunto para otro momento. Cuando terminé de recorrer su cuerpo, todas sus heridas habían desaparecido. Solo permanecían algunos chupetones y mordidas visibles sobre su piel. Una parte de mí se resistía a borrarlos; por el contrario, quería seguir viéndolos allí, marcándola como mía.
Curarla con mi energía púrpura no solo ha mejorado mucho su anterior estado físico fatigado, sino que también me ha ayudado a mí a recuperarme.
Con su cuerpo ahora sano, saqué una toalla de mi bolsa e invoqué un poco de agua sobre un cuenco que también llevaba convenientemente en mi bolsa. Luego, empleando mi magia, calenté el agua hasta dejarla tibia y posteriormente sumergí la toalla en ella.
Luego de escurrirla un poco, procedí a limpiar la suciedad del cuerpo de Hermione.
Podría haber utilizado magia también para eso, como el hechizo de lavado rápido, pero no lo consideré adecuado.
Yo... la había herido y la había dejado en ese estado. Quizás no fui plenamente yo, quizás no fue enteramente mi culpa, pero lo habían hecho estas mismas manos. No a cualquiera, sino a ella, quien confiaba en mí.
Después de algunos minutos, terminé de limpiar completamente su cuerpo. Ya casi no quedaba ningún rastro o evidencia de lo que había ocurrido.
Dejando la toalla y el cuenco a un lado, mi mirada cayó sobre los trozos de tela que una vez fueron un pijama.
** Suspiro **
"Reparo...". ** Swish **
Tomando la pijama blanca de una pieza, ahora en perfecto estado, me acerqué a Hermione y, sin moverla demasiado, la senté junto a mí para ponerle la pijama.
Con todo esto terminado, la volví a recostar sobre la cama y también me recosté junto a ella, atrayéndola a un abrazo y dejando descansar su cabeza sobre mi pecho.
La pregunta ahora es... ¿qué demonios pasó?
Siento que me estoy volviendo muy emo con tantas cosas que suceden, pero uno no va por la vida y de repente pierde el control de sí mismo y ataca a alguien, ¿verdad?
Ahora que lo pienso, realmente no recuerdo haber aprendido nunca un hechizo llamado 'Refuerzo'. Nunca he estudiado una categoría de magia que impulse directamente el cuerpo. Joder, por no hablar de que ni siquiera sabía que existía, ni siquiera conozco la teoría mágica detrás del hechizo.
El hechizo simplemente salió por sí solo, como si hubiese sido uno de los tantos hechizos que uso de forma rutinaria.
Sin darme cuenta, llevaba un rato jugando con la cola de Hermione. La punta se enrollaba distraídamente alrededor de uno de mis dedos mientras mi mente seguía ordenando ideas.
¿Las colas siempre tienen algo parecido a una voluntad propia?
Aunque puedo controlar perfectamente las mías y no se agitan vergonzosamente cuando estoy feliz o algo parecido, mantienen una especie de danza natural en su estado de reposo y pueden moverse perfectamente en sincronía o de forma independiente, siguiendo mis deseos.
Su acción de seguir mi voluntad e ignorar aquello que trataba de controlar mi cuerpo anoche fue una clara muestra de ello, aunque también podría deberse a que, por el linaje al que pertenecen, simplemente se negaran a ser controladas y fueran capaces de resistir por sí mismas.
Pero volviendo al tema.
Los hechos ocurridos hoy son bastante preocupantes. No es como si no tuviera algunas teorías sobre la causa..., pero aparte del posible responsable, no sé nada con certeza y algo como esto no puede volver a ocurrir.
Por otro lado... este colgante fue capaz de ayudarme. Investigar su origen y funcionamiento será una de mis prioridades.
…
** Hmm, uhh **
Salí de mi reflexión al escuchar un ligero quejido de pereza y sentir cómo Hermione, que descansaba con la cabeza sobre mi pecho, empezaba a moverse.
Poco después abrió los ojos, todavía adormilada.
Al principio parecía un poco desorientada y se revolvió ligeramente mientras se aferraba a mí, como si solo intentara desperezarse antes de levantarse. Sin embargo, aquello duró poco. Sus ojos fueron recuperando claridad y, al sentir el calor de nuestra cercanía, giró la cabeza para mirarme.
Nos quedamos observándonos durante unos segundos. No había ningún signo extraño en sus ojos y sonrió levemente mientras me saludaba.
Hermione: "Buenos días".
O eso era lo que ella creía estar haciendo, porque la realidad era muy distinta.
Vi cómo la duda daba paso a la confusión; luego llegaron la reminiscencia, la sorpresa, el horror, el enojo, la tristeza, la incomprensión y, finalmente, una tenue expectativa mezclada con temor.
Incluso si no fuera tan perceptivo o no pudiera ver sus emociones, su sonrisa tensa y nerviosa no engañaría a nadie.
Hermione: "Yo-". Trató de actuar con normalidad e incluso levantarse, pero no se lo permití y la mantuve junto a mí.
No fui demasiado brusco. Después de todo, todo cuanto había hecho hasta ese momento había tenido como objetivo que despertara con la mayor tranquilidad posible.
"Lo siento".
El desarrollo de los acontecimientos había estado más allá de mi control, pero eso no cambiaba el hecho de que también era culpable.
No le temía a disculparme, pero no inicié la conversación con una plétora de palabras que podrían o no servir de algo. Primero necesitaba saber su disposición. ¿Estaba ella siquiera dispuesta a escucharme?
Hermione solo enterró el rostro en mi pecho y permaneció en silencio, pero poco después pude sentir una ligera humedad sobre él.
Sentir sus lágrimas en lugar de sus gritos indicaba que aún podía haber cierta salvación para la situación, por lo que la abracé un poco más fuerte en un intento de consolarla, incluso si yo era la causa del daño.
Pensé detenidamente cómo manejar esta delicada situación.
Podría darle tiempo, tratar de suavizar las cosas y luego simplemente alejarme y permitirle digerir la situación. No era un mal método, quizás incluso el más común.
Pero eso no funcionaba para mí. En su lugar, parecía un método peligroso, sino ineficiente.
¿Por qué dejar las cosas a su suerte? Especialmente cuando estaba en mis manos cambiar el resultado. Al menos mientras haya una oportunidad, no hay porque dudar.
Debo ser proactivo, un método directo y simple seria el mas efectivo, aunque claramente difícil bajo las circunstancias, a menos que, establezca un mejor entorno.
Una idea clara ya había llegado a mi mente, si quería resolverlo, era el método mas practico.
"Hermione, mírame".
Hermione no se movió. Continuó con la cabeza enterrada en mi pecho, pero no la presioné.
Solo esperé. Fui paciente.
Y, después de unos segundos, finalmente levantó la cabeza de mi pecho y me miró. Sus ojos, aún llorosos, se encontraron con los míos.
"¿Me odias?". Pregunte en voz baja.
Hermione bajó un poco la mirada, pero luego volvió a mirarme y simplemente negó con la cabeza.
Una respuesta mínima, comprensible, algo positiva dentro de todo, pero no lo suficiente, considerando que se negaba a hablar.
No podía obligarla y el silencio tampoco era una solución.
Si continuaba así, tarde o temprano intentaría llenar por su cuenta los vacíos de lo ocurrido y sacar sus propias conclusiones.
Si llegaba a buena respuesta podría estar bien, pero considerándolo todo, era poco probable, por no decir garrafal. Si iba a sacar una conclusión, al menos que lo hiciera conociendo la verdad.
O al menos lo poco que yo mismo sabia.
'Legilimens.'
Una de mis colas sostuvo mi varita apuntando hacia Hermione y lancé el hechizo desde un ángulo fuera de su campo de visión.
Podría borrar su memoria.
Después de todo, ya había eliminado todo rastro del suceso y las cosas no habían llegado lo suficientemente lejos como para no tener vuelta atrás.
También podría cambiar el recuerdo por uno mucho más agradable.
En lugar de lo que ocurrió anoche, podríamos simplemente habernos quedado charlando hasta quedarnos dormidos sobre la cama. Eso incluso podría haber sido lo que realmente hubiera pasado.
Pero… ¿era eso algo que yo haría?
¿Era esa la clase de persona que era?
No.
No era algo que quisiera borrar. Solo usé el hechizo para establecer una verdadera conexión con la mente de Hermione.
Hay cosas que simplemente resultan demasiado difíciles de expresar con palabras. Pero ¿con pensamientos? Eso era diferente. En nuestras mentes rara vez existen la moderación o los límites, incluso contra nuestra propia voluntad.
Aun así, acceder a la mente de otra persona nunca era tan sencillo como abrir un libro.
Cada mente era distinta. La mayoría adoptaban la forma de laberintos, rompecabezas o realidades completamente abstractas que actuaban, al mismo tiempo, como una manifestación de su estado mental y una defensa natural frente a cualquier intruso. Descifrar aquel caos era precisamente lo que convertía la Legilimancia en una de las ramas más complejas de la magia.
Solo los verdaderos maestros podían interpretar con facilidad aquel rompecabezas. Yo estaba lejos de ese nivel. Como la mayoría de los legilimens, me limitaba a buscar respuestas mediante prueba y error, interpretando las reacciones de la mente hasta encontrar aquello que buscaba.
En lugar de una simple sonda mental, yo utilizaba la proyección de la propia consciencia para adentrarme directamente en la mente ajena. Era un método mucho más peligroso, pero también el único con el que realmente estaba familiarizado.
Sin embargo, tampoco necesitaba explorar toda su mente.
No buscaba leer sus recuerdos ni observar sus pensamientos superficiales.
Lo que buscaba era a la propia Hermione. Su yo más interior. Su consciencia... llámalo como quieras.
Encontrarla era otra cuestión, aunque al menos sabía dónde buscar. Después de todo, aquel era el lugar más profundo de la mente.
Quienes dominaban la Oclumancia podían ocultar recuerdos, levantar defensas o incluso preparar contramedidas contra cualquier intruso. Hermione, por el contrario, aún carecía de cualquier protección.
Aun así, entrar en la mente de otra persona nunca dejaba de ser peligroso. Los mundos internos podían albergar cosas que iban mucho más allá de la imaginación, especialmente cuando pertenecían a alguien con graves desequilibrios mentales. Horrores, secretos o realidades capaces de consumir a quien se adentrara demasiado.
En el instante exacto en que terminé de pronunciar el hechizo en mi mente, sentí como si mi consciencia fuera arrastrada a toda velocidad.
Un segundo estaba mirando a Hermione.
Al siguiente, me encontraba de pie sobre un mundo completamente desconocido.
El mundo al que me enfrenté no era algo que pudiera describirse con simples palabras. Toda lógica racional, científica o incluso mágica podía existir... o no.
Decir que el cielo era el suelo y el suelo el cielo era quedarse corto. Un paso a la derecha podía llevarte a la izquierda y dos lugares distintos podían ser exactamente el mismo.
Después de atravesar incontables capas de realidades desordenadas y sin aparente sentido, finalmente llegué a mi destino.
Mientras avanzaba, utilicé la influencia de mi energía púrpura para apaciguar cualquier emoción inquieta de Hermione con la que me encontrara durante el trayecto.
El lugar al que llegué era la biblioteca de Hogwarts, uno de los sitios donde Hermione pasaba la mayor parte de su tiempo.
Ella, por su parte, se encontraba sentada en un rincón, abrazándose las rodillas.
Acercándome a ella, me senté a su lado y miré a mi alrededor en completo silencio durante unos segundos.
Podía sentir que esta versión de ella, aunque igual de afectada, se encontraba mucho más calmada. Mis acciones durante el trayecto habían dado resultado.
Era, en cierto modo, una sensación extraña. Allí dentro no podía ver ninguna nube de emociones, pero aún podía sentirlas.
La discrepancia resultaba poco familiar.
Empecé a hablar con un tono pausado y natural.
"Lamento profundamente lo ocurrido. Lo de anoche escapó por completo a mi control y a cualquier previsión que pudiera haber tenido. Aun así, soy consciente de que eso no cambia los hechos ni lo que te hice.
Pero quería que lo supieras.
Además... Lo que dije anoche no fue mentira. Realmente me gustas. Tu apariencia actual no cambia ese hecho.
Pese a ello… e incluso contra mi voluntad, lo odié tanto como lo disfruté."
Un resumen conciso, caído en el silencio de la reflexión, hasta que…
"No te odio...".
Alzando ligeramente su mirada de entre sus piernas, murmuró en apenas un susurro.
"¿Qué dijiste?"
La había oído perfectamente. Aun así, quería que lo dijera con claridad.
Hermione: "¡Dije que no te odio!"— Expreso finalmente levantando completamente su cabeza de su refugio—"Yo solo... tenía miedo."
"No te comportabas como tú. Eras más como una bestia. En tus ojos no estaba tu siempre presente calma o esa forma juguetona de mirarme. Solo había salvajismo. Me mirabas como si yo fuera una presa."
Había agitación en su voz, pero no paso más allá de simplemente subir su tono. El eco desvaneciéndose entre las estanterías interminables de la biblioteca.
Permanecí en silencio unos instantes.
Era un buen comienzo.
.-- Fin Pov --.
.-- Pov Hermione --.
En este pasaje mental, su forma, aunque consciente, permanecía mas aislada del resto de complejidades que azotaban otras partes de su mente.
Pero eso no cambiaba lo que había vivido.
No había un odio profundo más que un torbellino de emociones complejas.
Despertar con un recuerdo perturbador, sintiéndose traicionada y al mismo tiempo… confundida.
Resultaba incomprensible.
Había sentido miedo…
Desesperación…
Impotencia…
Al filo del precipicio, mientras una bestia intentaba devorarla.
Y, sin embargo, ese tampoco era todo el problema.
Había algo más.
Las palabras "escapó por completo a mi control" cogieron más significado al recordar.
Su mirada.
Su voz.
No era él, esos ojos nunca la mirarían así. Esa voz impropia nunca saldría de su boca.
Y luego estaba el sentimiento pesado, asfixiante que emanaba y la encerraba.
Parecía imposible asociarlos.
Pero… habían otros detalles.
Sus manos se apretaban y relajaban constantemente, como si luchara contra sí mismo. Las venas de sus brazos se hinchaban por el esfuerzo y, aun así, cuando su toque caía sobre mi, seguía siendo sorprendentemente cuidadoso la mayor parte de las veces.
Incluso a través de toda aquella niebla salvaje que reflejaban sus ojos, seguía encontrando ese cuidado casi obsesivo por cada una de sus reacciones.
Un demonio y un hombre debatían. El hombre no estaba ganando, pero tampoco estaba cediendo.
Él se estaba reprimiendo.
Y…Yo lo disfrute.
Entre el salvajismo y el dolor, había algo dulce, placentero.
La influencia que hasta entonces desconocía, era simplemente demasiada, tan excitante como aterradora.
Subyugando mi consciencia, mi realidad, al olvido, limitándola a solo sensaciones.
Los estímulos, el calor que la había recorrido, cada contracción y estremecimiento acompañados de la aspereza y luego el cuidado.
Tantas cosas.
Que se llevaron la mayor parte del recuerdo y lo que quedaba… causaba estremecimientos débiles en su ser.
¿Miedo…
O…
Algo más?
.-- Fin Pov --.
.-- Pov Extimum --.
Al escuchar su tono, pude sentir que estaba mucho más tranquila, aunque lo ocurrido aún la perturbaba un poco. Aproveché esos momentos en los que revelaba sus emociones para intentar mitigar esos sentimientos en su subconsciente. Podría parecer que la estaba manipulando, pero no era así. Solo quería que lo sucedido resultara menos traumático y más fácil de sobrellevar. No estaba intentando cambiar los hechos ni su opinión sobre ellos.
Hermione: "Nosotros… ¿lo hicimos?".
"¿Qué cosa?".
Su pregunta me sorprendió un poco, no esperaba que preguntara eso, pero decidí hacerme el ignorante deliberadamente.
Hermione: "Tú sabes…".
"No puedo saberlo si no eres específica, pasaron muchas cosas, yo-".
Hermione: "¡No lo digas! *Ejem* quiero decir, que si tú y yo tuvimos s-se, ugh, ¿tuvimos relaciones sexuales?". Hermione dudo bastante, pero viendo que yo no estaba entendiendo, lo dijo finalmente con un fuerte sonrojo en su rostro.
"Oh… No, no lo hicimos, supongo que eso será para otra oportunidad, en una en la que estemos mucho más lúcidos y dispuestos"
Hermione:" Si… en otra ocasión, espera, ¿Qué? No, no". Murmuro distraídamente, pero se sonrojo y negó rápidamente cuando se dio cuenta de lo que estaba diciendo.
La tensión en Hermione pareció aliviarse al escuchar la respuesta. No quería que su primera vez fuese así, ni mucho menos que ni siquiera pudiera recordarla correctamente.
"¿Que dijiste? No pude oírte".
Hermione: "Hmp, yo no dije nada, estas imaginando cosas".
"Bien, me alegra que te sientas mejor". Dije mientras me levantaba de mi lugar.
Hermione: "¿A dónde vas?".
"Bueno, ¿no es tiempo de volver?"
Hermione: "Bueno, sí, pero… ¿podrías quedarme un poco más? Solo tienes que hacerme compañía".
"Está bien, me quedare todo el tiempo que quieras"
…
.-.
Permanecí allí a su lado durante un tiempo indeterminado.
No era fácil medir el tiempo cuando te encontrabas en una realidad que funcionaba de una manera diferente. Lo que parecieran años dentro de la mente de alguien podían ser solo unos segundos afuera. Sin embargo, también podía ocurrir lo contrario.
Al principio, Hermione no habló demasiado, pero con el tiempo comenzó a hablar de todo tipo de cosas. Parecía estar llevando su propio proceso para asimilar lo ocurrido. Mientras tanto, la acompañé y la escuché con atención durante todo ese tiempo, disfrutando de ver y conocer partes de ella que normalmente no estaba dispuesta a mostrar o expresar.
Cuando finalmente salí, tuve la extraña sensación de regresar desde un lugar muy lejano. Sin embargo, en cuanto recuperé por completo la consciencia del mundo exterior, supe instintivamente cuánto tiempo había pasado.
Solo unos pocos segundos. Ni siquiera medio minuto.
Había esperado perder por completo la noción del tiempo, pero, extrañamente, no fue así.
Volví a encontrarme con la mirada de Hermione. Ella permaneció inmóvil durante un instante antes de parpadear lentamente, asimilando todo lo que acababa de vivir.
Hermione: "No sabía que podías hacer eso".
Extimum: "Un poco de misterio siempre le da un poco de encanto adicional a las cosas. Pero, si realmente estás interesada, puedes tomarte tu tiempo intentando descubrirlo".
Hermione: "Si…". Respondió mientras miraba hacia mi cabeza y a mi cintura.
"No tenías… Olvídalo, quizás solo lo imaginé".
Harry: "¿Hermione? ¿Estás despierta?"
Ron: "Solo entra. Sabes cómo es ella, es imposible que no esté despierta a estas horas."
Harry: "Bien... Ugh, no puedo pasar."
Ron: "¿Qué? Déjame intentar. Ugh, realmente no puedo. Es... como si hubiera una barrera."
Harry: "Tal vez, si empujamos juntos, podamos cruzar. Intentémoslo. A la una, a las dos y... ¡tres!"
Harry y Ron cargaron juntos contra la barrera, pero para ese momento ya la había desactivado. Atravesaron la cortina sin resistencia y cayeron juntos al suelo al otro lado.
Pomfrey: "¡Ustedes dos! ¿Qué creen que están haciendo? Solo tenían que pedir permiso para cruzar la barrera". Pomfrey gritó desde la distancia al verlos caer al suelo después de atravesarla.
Harry: "Jejeje, lo sentimos. No lo sabíamos."
Ron: "Oh, Extimum, ¿ya estabas aquí?"
Ron fue el primero en mirar al interior. Ya nos habíamos separado y ahora ambos estábamos sentados uno al lado del otro sobre la cama.
Pomfrey: "¿Hm? Qué raro, creo que hoy estoy un poco distraída. No te vi entrar, Extimum". Pomfrey dijo mientras nos dirigía una mirada ligeramente sospechosa.
- Ella siempre permanecía muy atenta a quienes entraban, y casi nadie lograba acceder a la enfermería sin que ella lo notara. Sin embargo, recordando que Extimum no parecía un mal muchacho, supuso que simplemente había entrado durante un momento de descuido. -
Aunque pude mantener la calma, Hermione se sonrojó un poco al sentir la mirada ligeramente sospechosa de Pomfrey sobre nosotros.
Pomfrey: "Vaya, estás muy sonrojada. ¿Quizás aún tengas algunos efectos adversos? Muy bien, ustedes dos, salgan rápidamente de aquí y espérenme afuera. Primero necesito revisar el estado de la señorita Granger; después podrán hablar con ella."
Ron: "Eh, pero ¿por qué Extimum puede quedarse?"
Pomfrey: "Extimum está aprendiendo medicina conmigo y, dado que la señorita Granger le ha dado permiso para entrar, supongo que no le importará su presencia durante los exámenes más discretos."
Harry: "Vamos, Ron. No tardarán mucho."
Ron: "Bien...".
.
Salí poco después de la enfermería. Madame Pomfrey no encontró nada anormal en Hermione, por lo que consideró su sonrojo como algo casual. Sin embargo, después de aplicarle el ungüento para eliminar el pelaje que aún cubría su cuerpo, se sorprendió cuando gran parte de este se cayó directamente.
Ella no podía entender cómo los efectos habían sido mucho más efectivos el día de hoy. Por otro lado, no era algo malo; por el contrario, informó que el tiempo que Hermione tendría que permanecer en la enfermería se había reducido en al menos una semana. Aún había que resolver sus orejas y cola.
Cuando Madame Pomfrey le preguntó a Hermione si había hecho algo durante la noche que pudiera explicar su rápido progreso, Hermione solo respondió que no mientras mantenía la cabeza gacha y un gran sonrojo en el rostro.
Por supuesto, solo estuve presente en algunas partes del examen de Pomfrey e igualmente tuve que esperar afuera cuando tuvo que ponerle el ungüento a Hermione, pero aun así pude escucharla hablar claramente desde el exterior.
Un dato que noté fue que, al contrario de mí, las orejas y la cola de Hermione sí parecían reaccionar a sus emociones. Permanecían decaídas cuando estaba avergonzada o triste, mientras que se levantaban y su cola se movía alegremente en los casos contrarios. No se lo mencioné porque ya parecía lo suficientemente avergonzada y porque también parecía haberlo notado por sí misma.
Por otro lado, había un ligero tic que hacía muy ocasionalmente: soltaba un pequeño "miau" cuando hablaba oraciones largas, algo que parecía haber intentado reprimir antes y que no estaba presente en su imagen mental.
.
Después de salir de la enfermería me dirigí hacia la sala común de Ravenclaw. Esta vez había cerca de tres o cuatro estudiantes en el lugar. No les presté mucha atención y me dirigí directamente hacia mi habitación.
Una vez adentro vi a Bloom durmiendo profundamente sobre mi almohada; sin embargo...
"Una curiosa ocasión en la que al fin decidiste madrugar, ¿no lo crees? Deja de fingir, sé que estás despierta".
Ella estaba despierta. Ni siquiera necesitaba recurrir a nuestro enlace para saberlo. Podría sonar extraño, pero cuando tienes una memoria eidética y supersentidos empiezas a notar ciertas cosas que ninguna persona normal haría, como el sonido de la respiración y los latidos del corazón.
Naturalmente, es porque les he prestado atención cuando no me encontraba haciendo nada en especial. De otra forma, no lo sabría solo con escucharlo.
He estado durmiendo junto a Bloom durante algunos meses y son cosas que literalmente no puedo ignorar. Tampoco puedo simplemente decidir qué quiero o no escuchar todo el tiempo. Incluso si puedo controlar mis sentidos, no soy una máquina con un botón de encendido y apagado, por lo que en ocasiones noto cosas en las que no tenía la más mínima intención de fijarme.
Con eso dicho, aunque Bloom es bastante buena ocultándolo, aún hay una diferencia mínima entre la velocidad y el ritmo con los que respira y late su corazón cuando duerme y cuando está despierta. Claro que también podría estar teniendo una pesadilla o un sueño bastante estimulante, pero algo simplemente no se siente natural.
"Supongo entonces que te lanzaré un bañado rápido. Al fin y al cabo, estás durmiendo. Velox-"
Bloom: "Espera, espera, espera, estoy despierta, ¿bien? No me lances nada". Bloom salió disparada desde la almohada para quedar ahora flotando frente a mí.
"Hmp, entonces no finjas, eso no funcionará conmigo". —Cambiando mi tono a uno bajo y peligroso—. "A menos que, por supuesto, tuvieras otras intenciones".
Bloom: "Eh... no... Estaba preocupada por ti, sí, así es. Me desperté y no estabas en la cama, ni siquiera me despertaste anoche. Además, te sientes un poco diferente".
"¿Diferente cómo?"
Parecía que sí tenía otras intenciones. Dejando eso de lado, sus últimas palabras llamaron mi atención.
Bloom: "Hmm, no puedo poner un dedo en ello, es algo que simplemente siento, es como si antes fueras un mar en calma que aguarda pacientemente y ahora fuera más un mar lleno de monstruos acechantes, esperando su víctima. Lo primero se mantiene, pero hay una ferocidad latente".
"Una peculiar forma de decirlo, pero expresas bien el punto. Tengo algunas ideas al respecto, pero lo dejaré para después. Por ahora... solo quiero dormir". Dije mientras directamente me tiraba sobre la cama. Incluso si ya no estoy agotado físicamente, no se puede decir lo mismo de mi mente. Es como si la noche anterior no hubiera estado durmiendo y, en cambio, hubiera permanecido despierto todo el tiempo.
--Fin Pov--.
Bloom: "¿Dormir? ¿Tú? Oye, espera, aún no me dices qué fue lo que pasó. ¡Extimum! ¡Extimum! Suspiro... Bueno, volvamos a dormir".
Bloom intentó averiguar qué había sucedido, pero él ya había caído dormido, por lo que se resignó y, muy a su pesar, se acostó junto a él para dormir.
Bloom, de hecho, no había pasado una buena noche. Aproximadamente en el momento en que Extimum cayó inconsciente, ella tuvo sueños bastante oscuros en los que estaban ambos presentes. Se despertó cerca de las cuatro de la mañana con ojeras marcadas y el cuerpo ligeramente sudoroso.
Debido a ello, había pasado toda la mañana intentando volver a conciliar el sueño y preocupada de que sus sueños fueran reales, por lo que se sintió bastante aliviada cuando lo vio regresar sano y salvo.
.
--Pov Bloom--.
Oscuridad y frío, eso es todo lo que recuerdo.
No había tiempo, pensamiento ni sentido, pero de alguna manera fui consciente de ello. No sé cuánto tiempo estuve allí, perdida, insensible, pero en algún momento la luz volvió, el frío se fue y yo... ¿volví en mí misma?
Sin embargo, todo era tan extraño y diferente.
Todo había cambiado.
Cuando recién desperté de mi larga hibernación me encontraba muy desorientada. No podía recordar quién era, qué estaba haciendo o siquiera dónde estaba. Nada, absolutamente nada.
Solo estaba él.
Un hombre joven, con una apariencia bastante deslumbrante incluso entre mis escasos recuerdos, que más que recuerdos eran simples imágenes. No es que tuviera muchos en ese momento, pero una impresión general nacida de mi intuición subconsciente ya decía mucho.
Su nombre era Extimum Shadowless.
Su apellido me resultaba algo familiar, pero incluso ahora no puedo recordar mucho de él.
Al principio pensé que era humano. Tenía la forma de uno, olía y se veía como uno. Sin embargo, su cuerpo parecía transmitirme una sensación muy distinta que, al principio, ignoré. Posteriormente él me mostró su verdadera forma y entonces entendí que realmente no era humano. Bueno, en cierta forma sí; era un híbrido, pero había algo más.
La transformación que mostró era realmente impresionante. No se parecía a nada que hubiera visto antes. Seguro que había visto cosas similares, pero ninguna como él. Sin embargo, lo que me sorprendió no fue solo que la esencia de su verdadera forma hubiera estado tan bien escondida, sino el hecho de que el otro sentimiento que percibía de él no era ese. Eso fue... bastante extraño, por decir lo menos.
Se lo comenté más adelante, pero él no parecía sorprendido. Sin embargo, tampoco parecía saber algo al respecto.
Nuestra primera reunión fue un tanto confusa, porque desde ese primer instante ya estábamos conectados. No estaba segura de lo que hizo en aquel momento, pero llegué a mis propias conclusiones cuando recuperé una parte de mis recuerdos.
Contrario a lo que otros podrían pensar, no estaba tan enojada. Podía entender sus razones; sería difícil confiar en algo completamente desconocido. También estaba el hecho de que él había sido quien me había sacado de la oscuridad, del frío, de un sueño que podría haber sido eterno.
Eso, al menos, fue suficiente para no enloquecer con la idea, pero no era lo único. Durante el tiempo en que estuve especialmente vulnerable, él cuidó de mí como si fuera alguien realmente especial para él. Me ayudó a comprender mi situación, me dio todo el apoyo que necesitaba en ese momento, cuando incluso mi propio nombre era una gran incógnita, y me trató con especial cuidado.
Él tampoco se aprovechó de la situación ni me dio alguna orden o me obligó a hacer algo. Incluso si en ese momento hubiera sido consciente de que nos unía un contrato, no habría pensado que realmente me estaba utilizando debido a la forma en que me trató.
Cuando algunos fragmentos de mis recuerdos volvieron a mí pude comprender un poco más mi situación. Me volví consciente de que lo que nos unía no era simple casualidad, sino un contrato mágico, uno antiguo, además. Pero lo que sentía de él no era falso; su trato hacia mí era real. El enlace podía corroborarlo e, incluso sin él, yo era buena juzgando a las personas y podía darme cuenta.
Incluso si lo que lo llevó hasta mí fue un capricho, el acto de traerme de vuelta de mi estado entre la vida y la muerte y unirse a mí no tuvo como único objetivo saciar una curiosidad.
Había una expectativa real detrás de ello.
El mundo actual es muy diferente de aquel del que vengo. El mundo mágico parece estancado en cosas viejas; no avanza. Hay algunas cosas nuevas que podrían, al menos, considerarse fruto del paso del tiempo; sin embargo, en el mejor de los casos solo son vestigios de la inmensidad y la gloria del antiguo mundo mágico. El verdadero mundo mágico no estaba tan limitado ni mucho menos tan cerrado.
En un punto a favor, el mundo actual es relativamente más pacífico, pero la sociedad mágica está en decadencia.
Vivimos en una triste imitación de las antiguas ciudades mágicas. Las grandes estructuras y torres mágicas han desaparecido, el aire está sucio y la tierra se muere. Aunque aún se conservan algunas grandes invenciones de la magia y existen algunos lugares dignos de elogio, en su mayoría incluso los seres no mágicos tienen ciudades más grandiosas que las nuestras.
No sé qué pasó durante el tiempo que estuve fuera, pero hubo una gran pérdida y una enorme involución por parte del mundo mágico o, al menos, del mundo mágico común.
Cuando visité una de las casas de Extimum pude volver a ver un rastro de aquella antigua gloria: aire puro y lleno de magia, paisajes maravillosos, plantas que cantaban alegres melodías y cuyas hojas se movían rebosantes de vida, criaturas mágicas con una vigorosa magia y edificios grandiosos que respiraban magia por sí mismos.
Las estructuras no tienen que ser ostentosas para ser mágicas; solo deben poseer ese toque especial, esa esencia que únicamente la magia puede otorgar, mostrando las maravillas de semejante poder.
Basándome en ello, llegué a la conclusión de que lo que sea que haya ocurrido no afectó a todos y que el triste y limitado mundo que veo aún conserva, oculto en algún lugar, parte de su antigua gloria, protegida por las varitas de los grandes magos.
Mientras estaba junto a Extimum pude llegar a conocerlo mejor, al igual que al mundo actual.
Él es un poco difícil de descifrar en ocasiones. Siempre mantiene una postura serena ante la vida y, a pesar de su gran inteligencia, parece tener problemas para comprender adecuadamente los sentimientos, dándole un extraño sentido común con el que ignora ciertas acciones o comportamientos que pueden considerarse anormales.
La palabra clave aquí es "ignora", porque, en cierta forma, parece saber lo que hace y ser consciente de sus implicaciones, pero simplemente las ignora. Tales cosas se evidencian cuando no parece tener el menor sentido de la vergüenza al caminar desnudo por la habitación o dormir conmigo como si fuéramos pareja.
Basta con decir que la primera vez que lo vi estaba desnuda.
No fue difícil saber que fue él quien me había quitado la ropa, dado que no había nadie más en ese momento; sin embargo, tampoco parecía afectado y actuaba completamente indiferente al observar mi desnudez.
Otras veces lo he visto observar las interacciones entre las personas como si estuviera viendo una clase educativa. No estoy completamente segura de lo que puede ver, pero puedo percibirlo a través del enlace entre nosotros.
Es como si hubiera nubes de colores alrededor de las personas y él pudiera captar ciertos colores de ellas; luego analiza esos colores junto con los comportamientos y pensamientos superficiales de las personas y llega a una conclusión acerca de cómo comportarse.
Es como un super gólem mágico que aprende el comportamiento humano, lo que resulta tan fascinante como perturbador.
Un tiempo después descubrí la causa.
La causa es su familia y su hogar.
Lo he visto en sus ojos; desde su perspectiva, las cosas no parecen tan malas y las acepta como hechos, incluso si en ocasiones cuestiona esos mismos hechos.
La mansión en la que vive, según sus palabras, es una gran y hermosa mansión. De hecho, cuando la vi por primera vez también compartí su opinión. Sin embargo, esa no es la verdad.
La mansión es un lugar aterrador.
Yo misma no habría sido capaz de vivir allí de no ser por él.
En lugar de una mansión, se siente más como una inmensa prisión fantasmagórica.
Ese silencio inquietante... parece impregnar cada rincón.
Pasillos largos y entrecruzados que parecen no tener fin, conduciendo a una miríada de habitaciones de todo tipo. Habitaciones que él parece conocer al detalle.
Y... la gran soledad.
En los primeros días de mi estancia allí solo vi a dos criaturas además de nosotros.
Un ser que Extimum llamó "elfo doméstico", bastante extraño según mi opinión; no veo en qué se parecen a los elfos, incluso sus orejas largas podrían pertenecer a muchas otras criaturas.
Por otro lado, también había un cambiaformas sombrío. Sin embargo, este solo venía en ocasiones y, aunque era muy divertido, a fin de cuentas, un cambiaformas sombrío no habla realmente; solo se expresa mediante una habilidad similar a la telepatía, una habilidad que ahora entra dentro de la categoría de la legilimancia.
Pero, aparte de eso, la mansión era solitaria. Incluso los castillos de antiguas criaturas no muertas o de seres con inclinaciones malvadas no parecían tan sin vida y lúgubres.
Luego estaba su madre.
Ella no parecía tan especial. Era una bruja poderosa, eso era seguro. También tenía una extraña aura a su alrededor, algo similar a la que tenía Extimum, pero de una naturaleza completamente diferente. Lo más peculiar era que, de bruja, lo tenía todo; de madre, en cambio, no parecía tener nada.
Nunca había visto a una madre tan fría con su hijo. Su comportamiento era genuino; no había realmente ni una pizca de preocupación o amor cuando volvió a ver a Extimum después de un largo período de separación.
Alguien aún más oscuro que ella era su esposo, el padre de Extimum.
Además de su apariencia, aquel hombre poseía un poder exorbitante y un aura aterradora. Era como estar frente a un demonio con una máscara inexpresiva. Solo estar delante de él bastó para que todos los pelos de mi cuerpo se erizaran y mis manos comenzaran a sudar.
He conocido seres bastante terroríficos, según algunos fragmentos de mis recuerdos, pero la sensación que provenía de él era algo totalmente diferente. Indescriptible. Inhumano. Eso era: algo inhumano. Por otro lado, también compartía la misma sensación que percibía en su esposa, aunque en él era diferente.
Lo más molesto de todo es que encuentro una cierta familiaridad con ese sentimiento, pero simplemente no puedo recordar qué es.
En cierta forma, al observar su vida sentí un poco de simpatía por él, pero no me atreví a expresarla. Sabía que eso no era lo que necesitaba Extimum y, por el contrario, podría incluso encontrarlo insultante. Él era fuerte y había aprendido a vivir con ello.
Observar todo este nuevo mundo me hizo darme cuenta de una verdad que había ignorado hasta ese momento debido a todos los acontecimientos anteriores, y es que ahora estoy sola, completamente sola.
Mis amigas... mi familia... mis conocidos... incluso mis enemigos probablemente también hayan desaparecido con el río del tiempo.
Quizás sea la última de mi especie.
Las hadas actuales son... ¿una broma?
No tengo otra forma de expresarlo.
Perdieron su poder, su inteligencia. Incluso si se ven y actúan, hasta cierto punto, como hadas, no son más que una triste imitación de lo que una vez fuimos.
Fue una realidad desconsolante.
No era que tuviera miedo. No sería la primera vez que me enfrentaba a un mundo completamente nuevo, pero en esas situaciones nunca estuve sola y mucho menos perdida.
Por un segundo, me sentí caer nuevamente en la oscuridad.
El pánico y la desesperación me engullían una vez más y, cuando estaba a punto de perderme, lo sentí.
El vínculo. Nuestra conexión. Su existencia.
Cuando cierro los ojos al dormir puedo sentir su calor y su cuidado. Cuando amanece un nuevo día y me siento sola al enfrentarme a la realidad, él está allí, asegurándose de hacerme sentir cómoda.
Cuando me siento impotente por no poder comprender las nuevas cosas, encuentro su paciencia y su calma mientras mitiga mis inseguridades y me ayuda a comprender.
Él es mayormente frío e indiferente a todo, pero siempre que lo necesito está allí. Nunca puedo notarlo de forma consciente, pero es como si mantuviera una parte de su atención siempre puesta en mí, asegurándose de que esté bien.
Él es difícil de comprender, pero he llegado a entenderlo. Sus emociones se vuelven más claras para mí cuanto más tiempo pasamos juntos. Su rostro estoico no delata nada, pero puedo sentir su felicidad; su ceño no se frunce, pero puedo sentir su enojo; y sus profundos ojos morados no parecen reflejar emoción alguna, pero puedo sentir su tristeza.
En cierta forma, es más sensible de lo que deja ver. Su mente es madura, pero su joven y frágil corazón permanece cerrado por la visión del mundo con la que ha crecido.
Sentir todo esto no es más que la confianza silenciosa que él me ha dado.
Así que, poco a poco, me fui acostumbrando a su cuidado, a su presencia, a su calor durante las noches frías y a su compañía.
No debería... lo sé.
Pero el precipicio es demasiado tentador, demasiado dulce, y no sé si, cuando llegue el momento de abrazarlo, él realmente pueda corresponder a mi corazón.
Conozco sus intenciones hacia Hermione. No era algo que se molestara en ocultar. Aun así, eso solo consigue que tropiece en mi camino hacia ese precipicio, sin hacer mucho por desacelerar mi paso.
No lo sé… y no lo pienso.
Pero, al menos, quiero seguir a su lado y proteger su corazón
--Fin Pov--.
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