El llanto caprichoso del niño inundaba la cabina del coche, un sonido agudo que rebotaba contra el tablero.
-¡Lo quiero! ¡Quiero mi elefante! *gritaba, pateando con fuerza el respaldo del asiento delantero.
-Cariño, ahora no podemos *suplicaba la madre, girándose a medias* Si te portas bien de aquí a Navidad, tal vez Santa te lo traiga, pero tienes que ser un niño bueno.
-¡No! ¡Lo quiero ahora!
La mujer miró a su marido buscando ayuda. Henry mantenía las manos firmes en el volante, con los nudillos blancos. Negó levemente con la cabeza.
-Apenas y tenemos para comer *murmuró con un cansancio evidente. Intentó suavizar el tono al mirar por el retrovisor* ¿Por qué no nos lees tu libro? Nos gusta mucho cómo haces las voces.
-¡No! ¡Ya se los leí! ¡Estoy aburrido! ¡Quiero el elefante!
En un arranque de furia, el niño arrojó su cuaderno hacia adelante. El golpe dio de lleno en la nuca de su padre.
-¡Ah! *Henry se quejó del dolor y, por puro instinto, cerró los ojos un segundo mientras se llevaba la mano a la zona golpeada.
-¡Henry! *el grito de la madre rasgó el aire.
Él reaccionó, pero el mundo ya se había torcido.
Dos focos blancos avanzaban directamente hacia ellos desde el carril contrario. El padre dio un volantazo desesperado mientras la mujer se lanzaba sobre su hijo para protegerlo con su propio cuerpo.
El pequeño no pudo cerrar los ojos; se quedó petrificado viendo cómo esas luces gemelas se acercaban a toda velocidad, fundiéndose en un único resplandor cegador que lo devoró todo antes del estruendo.
Ese brillo blanco empezó a vibrar, tiñéndose de un amarillo intenso. Los bordes se definieron y la luz se convirtió en la corona de una estrella gigante que rugía en el vacío.
Piedra flota de cara a las violentas oleadas solares, con los brazos extendidos y cada faceta de su cuerpo brillando. La radiación pura del Sol golpea su cuerpo, siendo absorbida y canalizada a través de su estructura
-No es suficiente... *murmura Legión* Si pudiera acercarme más... si pudiera ponerme justo frente al sol...tal vez podría recuperarme por completo.
Un destello de frustración cruza sus ojos. Siente el poder fluir, pero sabe que es un parche, no una cura.
-Pero no soy Superman. No puedo recorrer esa distancia ni en sueños sin quedarme sin energía a mitad de camino.
Se queda pensativo, viendo cómo las manchas solares bailan en la distancia. Su mente empieza a barajar opciones peligrosas. ¿Un reactor nuclear? La fisión generaría una densidad de energía brutal, pero el riesgo es demasiado alto. No teme a la radiación gamma, teme a lo que vive en el sótano de esa energía.
-No quiero llamar la atención de The One Below All... si es que esa cosa realmente existe en este universo *se estremece levemente* Espero que no, con Terrax y todo lo que me espera, solo puedo rezar por que no exista
A pesar del calor estelar que absorbe, Legión siente el vacío interior. Se siente mejor ahora, sí, pero es un espejismo temporal. Sabe que en cuanto pasen unas horas o vuelva a su forma humana, el agotamiento crónico y el malestar regresarán para reclamar su cuerpo.
En ese momento, la voz de Sid interrumpe sus pensamientos
-¡Señor! Emergencia en África. Las fuerzas atlantes, lideradas por el Príncipe Namor, han iniciado un asedio formal contra las fronteras de Wakanda. Se dirigen a la superficie con intenciones hostiles
Legión suspira, haciendo girar su cuerpo de piedra para observar la canica azul y verde que flota debajo de él. Desde aquí arriba, las fronteras no existen, solo la belleza de la atmósfera.
-Aún me cuesta creer cómo algo tan hermoso tiene tantos peligros
Sacude la cabeza, borrando los pensamientos filosóficos.
-Sid, guíame. Marca las coordenadas de entrada.
Sus cristales se encienden con un fulgor multicolor, acumulando la energía solar en sus pies para crear un impulso cinético.
-La energía solar en mi cuerpo no durará mucho. Debo aprovecharla mientras dure.
Como un meteoro de luz prismática, Piedra se lanza en picado hacia la atmósfera terrestre, dejando tras de sí una estela de fuego y colores mientras cruza la estratosfera a una velocidad aterradora.
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Namor se mantuvo suspendido en el aire, con las alas de sus tobillos batiendo constantemente.
Sus ojos recorrieron la estructura mineral de la criatura frente a él hasta detenerse en el símbolo circular de su pecho.
-Humano *murmuró Namor.
Piedra asintió. Los reflejos multicolores de su cuerpo bañaban la armadura del príncipe atlante.
-Me alegra que al fin alguien me crea que soy humano. En serio, me has ahorrado media hora de explicaciones.
Namor no cambió su expresión, pero su postura se relajó apenas un milímetro.
-Mi pueblo te conoce... *sentenció el Príncipe de Atlantis* Tus intentos de limpiar el océano pueden pasar desapercibidos para la superficie, pero no para los habitantes de las profundidades. Respeto eso. Y es por eso que te daré la oportunidad de retirarte en una pieza y no entrar en conflicto con nosotros.
Piedra lo observó, levantando las manos un momento en un gesto de consideración mientras se rascaba la barbilla. Miró hacia atrás, viendo las naves de Wakanda y a los guerreros que aguardaban con el aliento contenido. Entonces, soltó una pequeña risa
-Es una buena oferta...es broma. Lo lamento, esa no es una opción. No puedes esperar que me retire y deje que dos grandes naciones entren en un conflicto que costaría una cantidad de vidas inimaginable...tal vez incluso afecte al mundo
Namor frunció el ceño, señalando con su tridente hacia Black Panther.
-¡Luego del crimen que la realeza de Wakanda ha cometido, lo mínimo que puedo hacer es declarar la guerra! *rugió.
-¡Nosotros no tenemos nada que ver! *intervino T'Challa desde su posición, pero Namor lo cortó con un grito de furia.
-¡Mentira! *bramó Namor* Aquel a quien conocen como Kwame, ex miembro de sus Perros de Guerra, fue capturado tras abatir a tres de sus propios compañeros que participaron en el asesinato de la Princesa Fen... ¡mi madre! Y no solo ella: veintitrés atlantes más murieron. ¡Cinco eran niños! ¡también dos mujeres embarazadas fueron victimas de sus maquinaciones!
Al escuchar esto, los guerreros de Talokan estallaron de nuevo en su cántico rítmico
-¡OH! ¡OH! ¡OH! * golpeando sus escudos con una sed de sangre evidente.
Namor preparó su tridente una vez mas, y justo cuando Piedra iba a intentar interrumpir, el agua volvió a agitarse.
Nuevas figuras emergieron de las profundidades. Entre ellas destacaba un hombre cuyas vestiduras denotaban un estatus nobiliario distinto, más refinado y diplomático. Se adelantó, ignorando la tensión del combate inminente.
-Debiste esperar Namor *dijo el recién llegado* No puedes tomar guerreros de Atlantis y partir a declarar una guerra solo porque ese desgraciado declaró ser un agente de Wakanda. Has sido demasiado impulsivo.
Namor giró la cabeza con el ceño fruncido, mirando al hombre con evidente irritación.
-No es la imagen que el futuro gobernante de Atlantis debe mostrar *continuó el hombre* Parece que aún tienes mucho que aprender antes de aspirar a la corona. Tu abuelo estaría decepcionado de ti.
-¡Tú lo escuchaste, primo! *replicó Namor con los dientes apretados* ¿Qué más pruebas necesitan? Como futuro rey, debo demostrar determinación para eliminar a los enemigos de nuestra nación.
El hombre negó con la cabeza con calma
-Sea lo que sea que estés planeando, el Consejo ha declarado que el caso se investigará con prioridad. Ninguna acción contra el reino de Wakanda debe tomarse antes de que el veredicto final sea dictado.
-¡Byrrah! *exclamó Namor, pero el ahora conocido como Byrrah levantó una mano
-Ya has oído. No avergüences más a nuestro pueblo. Ya has causado suficientes problemas por hoy.
Namor bufó, su pecho subiendo y bajando por la rabia contenida. Lanzó una última mirada de advertencia hacia los guerreros de Wakanda, deteniéndose especialmente en Black Panther. Luego, miró un segundo a Legión y se retiró, situándose detrás de Byrrah.
Byrrah suspiró, observando el desastre.
-Ahora, devuelve las aguas a su lugar *ordenó a Namor* Al menos limpia el desastre que causaste.
Namor apretó los puños, pero obedeció. Extendió una mano y la retrajo con un gesto brusco, haciendo que la marea gigante retrocediera violentamente hacia el abismo dejando a la vista la aldea costera: un paisaje desolador de casas arrasadas, escombros y barro, mudo testigo de la furia del príncipe.
Legión asintió en silencio, sintiendo cómo la energía solar acumulada en su estructura comenzaba a disiparse.
Mientras descendía suavemente hacia el suelo embarrado, su cuerpo emitió un último destello antes de contraerse y suavizarse. En cuestión de segundos, su imponente figura desapareció, dejando en su lugar a un joven.
Byrrah avanzó con paso firme, flanqueado por sus guardias personales y un Namor que, aunque mantenía el ceño fruncido, caminaba ahora un paso por detrás. Dejaron atrás el lodo de la aldea devastada hasta llegar a una zona de tierra seca, donde Black Panther, Okoye y las Dora Milaje los esperaban.
T'Challa levantó una mano enguantada. Fue un gesto breve, pero suficiente para que los guerreros de Wakanda relajaran sus posiciones de ataque, aunque sus ojos no abandonaron ni un segundo a los atlantes.
Byrrah se detuvo a una distancia prudencial y realizó una leve inclinación de cabeza.
-Soy Byrrah, del Consejo de Atlantis *se presentó con voz serena* Antes de cualquier otra palabra, debo ofrecer una disculpa por la impulsividad de mi...primo, Namor. Les pido un poco de comprensión; aún es joven y no siempre sabe controlar sus impulsos... sumado a que su madre, la princesa Fen, acaba de ser asesinada.
T'Challa asintió con gravedad mientras su casco se retraía
-Soy T'Challa, el Black Panther y futuro rey de Wakanda. Entendemos el peso del duelo, pero necesito una explicación clara. He oído el nombre de Kwame y una acusación de asesinato. Wakanda no ha movido un dedo contra Atlantis, y mucho menos cometería una atrocidad semejante.
Byrrah asintió, entrelazando las manos tras su espalda.
-Con gusto le comentaré los detalles de nuestra investigación, príncipe T'Challa. Pero primero... *Byrrah giró la cabeza, dirigiendo su mirada hacia Legión, que permanecía a una distancia corta, escuchando cada palabra* He recibido informes sobre este individuo. Lo que vamos a discutir es un asunto privado de nuestras naciones, y su presencia aquí es... irregular.
Sin embargo, antes de que Legión pudiera dar un paso o responder, el sonido del vibranium chocando contra el suelo resonó con fuerza.
Okoye y las Dora Milaje se movieron con sincronía, formando un círculo cerrado alrededor de Legión. Una decena de lanzas de vibranium apuntaron directamente a su cuello, dejando apenas milímetros de distancia entre las puntas afiladas y su armadura.
-Este hombre ha entrado en las tierras de Wakanda sin invitación alguna *sentenció Okoye, con los ojos fijos en Legión* En nuestras leyes, eso es un crimen. No irá a ninguna parte hasta que rinda cuentas ante el trono
Legión levantó levemente las manos en un gesto de rendición pacífica, aunque su voz a través del casco mantenía un tono juguetón que contrastaba con las puntas de vibranium que rozaban su cuello.
-Wow, wow... tranquilas, chicas *soltó con una pequeña risa* Sé que soy tentador, pero técnicamente soy menor de edad, así que van a tener que esperar algunos años para tener un pedazo de mí.
Las Dora Milaje no se inmutaron; sus rostros permanecieron como máscaras de piedra, manteniendo la presión de las lanzas sin parpadear. T'Challa, observando la escena con curiosidad, se dirigió a Okoye en isiXhosa, el idioma natal de Wakanda
-Okoye, asikho isidingo sokuba madolonzima kangaka kulo mfana (Okoye, no hay necesidad de ser tan agresiva con el chico) *dijo con calma* Yo también estoy sorprendido, pero apuntarle así después de que interviniera contra Namor no es lo correcto.
Okoye le devolvió la mirada, firme en su posición de generala.
-Wakanda no necesita intermediarios, mi Príncipe *respondió ella en el mismo idioma* Su presencia es una brecha en nuestra seguridad.
-Yo no estaría tan seguro de eso... *interrumpió Legión.
Para sorpresa de los presentes, las palabras no salieron en inglés, sino en un perfecto y fluido isiXhosa.
-La tripulación de la nave que Namor atravesó con su tridente creo que no opina lo mismo que tú *añadió, mirando levemente hacia la nave derribada
Las Dora Milaje apretaron el agarre de sus lanzas, no por agresión, sino por desconcierto. T'Challa dio un paso al frente
-¿Hablas nuestro idioma? *preguntó el Príncipe, ahora en inglés
-Técnicamente, no hay idioma que no hable *respondió Legión* Pero sí, lo hablo. Sé que las cosas en Wakanda se manejan de forma distinta al resto del mundo y estoy dispuesto a seguirles el juego por ahora... pero agradecería mucho no tener el cuello rodeado de lanzas de primera calidad.
Okoye abrió la boca para negarse tajantemente, pero T'Challa se le adelantó
-Acepto, bajen las armas.
Okoye lo miró con incredulidad, pero el Príncipe mantuvo su decisión.
-Ya lo has oído, General. Está dispuesto a colaborar.
-Él dijo "por ahora", mi Príncipe *le recordó con tono de advertencia.
-Y eso, por el momento, es suficiente para mí *concluyó el principe, volviéndose hacia Byrrah y Namor, quienes habían observado el intercambio
Byrrah levantó una de sus cejas, mostrando una expresión de ligera diversión.
T'Challa comenzó a disculparse por el inconveniente y por la actitud de su guardia, pero el emisario de Atlantis le restó importancia con un gesto suave. De hecho, parecía comprender la situación y miró de reojo a Legión.
Mientras los líderes hablaban, el joven se acercó a una de las Dora Milaje. La guerrera era imponente y le sacaba una cabeza y media de estatura, manteniendo una expresión de piedra
-Oye... ¿podría sostener la lanza un momentito? *preguntó Legión, inclinando un poco la cabeza.
La mujer lo ignoró por completo, manteniéndose firme. Legión asintió para sí mismo, como si hubiera recibido una respuesta, y acercó lentamente su mano hacia la punta de la lanza.
En un movimiento fulminante, la guerrera golpeó la base del arma contra el suelo, provocando un eco metálico que hizo que Legión se sobresaltara y diera un paso atrás para acomodarse.
-Sí, claro... tal vez después *murmuró, volviendo la mirada hacia T'Challa.
Byrrah retomó la palabra, dirigiéndose al príncipe de Wakanda.
-Como le decía, hace tres meses mi gente se llevó una sorpresa al notar cómo una figura pasaba repetidamente por zonas muy contaminadas del océano. Son sectores que vigilamos de cerca para alejar a los animales y para que ningún otro atlante entre allí por error y enferme.
Hizo una pausa, señalando discretamente a Legión.
-Nuestros guardias informaron que este individuo, que tras investigar descubrimos que es un nuevo "superhéroe" de la superficie, estaba entrando en esas zonas. Retiraba los residuos y liberaba un líquido que, tras analizar el agua, vimos que permitía purificarla. Desde entonces lo hemos visto varias veces en zonas restringidas, limpiando el agua y sacando desechos. Fue una gran sorpresa que alguien de la superficie hiciera algo así... y con tanta eficiencia.
T'Challa asintió lentamente
-Parece que, efectivamente, tenemos a un individuo en común que ha logrado sorprendernos *comentó el príncipe, lanzando una mirada fugaz a Legión.
Byrrah esbozó una pequeña sonrisa de cortesía.
-Sí, eso parece *respondió, pero su expresión se endureció de inmediato al retomar el hilo de la conversación* Pero volviendo al asunto que nos ocupa.
Byrrah sacó un pequeño dispositivo de comunicación y consultó un informe antes de continuar. Su voz se volvió sombría.
-Hace apenas unas horas, un grupo de cuatro personas de la superficie, equipadas con tecnología de punta que les permitía maniobrar bajo el agua y evitar nuestros radares, lanzaron un ataque en pleno corazón de Atlantis. La princesa Fen, madre de Namor... *Byrrah hizo una pausa, y por un momento su máscara diplomática flaqueó* Ella era una mujer sumamente amable, muy unida a su pueblo. Estaba en el distrito comercial con cuatro de sus guardias, dando un paseo y saludando a los ciudadanos. Nadie esperaba un ataque allí.
Byrrah bajó levemente la mirada, apretando los labios.
-Los guardias fueron ejecutados en segundos. Y la princesa... fue decapitada por uno de los asesinos. No se detuvieron ahí, se dedicaron a matar a todo el que estuviera cerca. Entre las víctimas hubo niños y mujeres embarazadas. Cuando nuestras fuerzas lograron arrinconar a los atacantes, el líder, quien todavía portaba la cabeza de la princesa, asesinó a sus propios compañeros y se entregó a los guardias.
Namor, al escuchar el relato, apretó el puño sobre el mango de su tridente, haciendo que los nudillos le blanquearan.
-Al interrogarlo *prosiguió Byrrah* se identificó como Kwame, ex miembro de los Perros de Guerra de Wakanda. Declaró que él y sus hombres recibieron una misión directa del rey T'Chaka: demostrarle a Atlantis que Wakanda puede llegar al centro de su reino. Exigió la entrega del cristal sagrado que posee nuestro pueblo y dejó una advertencia... el próximo en morir será el rey Thakorr.
Byrrah volvió a mirar fijamente a T'Challa.
-Como comprenderá, esa confesión, sumada al característico tatuaje que el prisionero lleva en el interior del labio, fue un golpe devastador para nosotros. Mi primo no pudo contenerse y, junto a sus guerreros más fieles, partió en busca de respuestas... o de venganza.
T'Challa se quedó helado. La mención del tatuaje de la Marca de Wakanda era una prueba casi irrefutable en términos diplomáticos, pero algo en su interior sabía que su padre jamás ordenaría una carnicería de civiles, y mucho menos contra niños.
El principe escuchaba las voces en su comunicador mientras mantenía la mirada fija en Byrrah.
Por un lado, el rey T'Chaka bramaba de ira, su voz distorsionada por la indignación al ser acusado de semejante carnicería, aseguraba que aquello era una treta evidente para desestabilizar a las naciones.
Por otro, la reina intentaba apaciguarlo con palabras suaves, mientras Shuri, con un tono mucho más analítico, intervenía para dar un dato preocupante.
-T'Challa, Kwame desapareció anoche junto a otros tres guardias...también ex miembros de los Hatut Zeraze *le informó su hermana por el canal privado* Los hemos estado buscando desde entonces, pero se esfumaron sin dejar rastro de sus señales biométricas.
El príncipe frunció el ceño, sintiendo cómo la presión aumentaba. Volvió a dirigirse a los atlantes con firmeza.
-Mi padre jamás daría una orden así. Nuestros pueblos han convivido en paz durante siglos, y no hay razón alguna para romper ese equilibrio ahora.
Byrrah asintió lentamente, mostrando una comprensión que Namor claramente no compartía.
-Estoy de acuerdo contigo, príncipe T'Challa. Un ataque así no tiene sentido *admitió Byrrah* Pero, desafortunadamente, estos son los hechos. Y como bien sabrás, no todos en el Consejo o en las calles de Atlantis comparten nuestra visión moderada.
T'Challa se quedó pensativo un momento, cruzando los brazos sobre el pecho.
-¿Qué es lo que sigue entonces?
-El asunto está siendo investigado con prioridad *explicó Byrrah* Queremos saber cómo llegaron hasta allí sin ser detectados, el origen exacto de sus armas y la verdadera relación que guardan con su reino. He venido aquí para intentar solventar esto antes de que escale a un conflicto total.
Al decir esto, Byrrah miró de reojo a Namor, quien hizo una mueca de fastidio, luego continuó, bajando un poco el tono para enfatizar la importancia de sus siguientes palabras.
-No he venido solo para informarles. El Consejo de Atlantis solicita que alguien de la realeza de Wakanda nos acompañe de regreso. Es necesario como muestra de buena fe y para colaborar directamente en los interrogatorios y la investigación. Necesitamos respuestas, y las necesitamos pronto.
Okoye dio un paso al frente, con el rostro endurecido por la indignación. La punta de su lanza de vibranium vibró levemente, reflejando la tensión del ambiente.
-¿Hablas en serio? *soltó la generala con una voz cargada de incredulidad* ¿Esperas que un miembro de la familia real se entregue como rehén en territorio extranjero? No permitiré que tal cosa suceda.
Byrrah no se inmutó ante la agresividad de Okoye. Mantuvo su postura diplomática, aunque sus ojos se volvieron más fríos al dirigirse de nuevo a T'Challa.
-Si el rey T'Chaka es tan sabio como dicen, comprenderá que esta petición es la única vía para evitar un derramamiento de sangre innecesario *respondió Byrrah con calma* Soy muy consciente de la magnitud de lo que pido. Por eso, no exigiré una respuesta inmediata.
Byrrah hizo un gesto hacia el mar, donde el resto de sus guerreros aguardaban en silencio.
-Regresaré mañana durante el amanecer por el elegido y sus acompañantes. Les pido, por favor, que sean comprensivos y analicen la situación con cabeza fría. De lo contrario... *hizo una pausa significativa, mirando a Namor y luego de vuelta al príncipe* la guerra será la última de las cosas por las que deberán preocuparse. Hay fuerzas en Atlantis que ni siquiera yo puedo contener si no les doy una prueba de buena fe.
Namor soltó un bufido de impaciencia, pero ante la mirada de su primo, guardó silencio. Byrrah realizó una última inclinación de cabeza hacia T'Challa y comenzó a retroceder hacia el agua, seguido por sus guardias.
Mientras los atlantes se sumergían en las profundidades y la tensión inmediata comenzaba a disiparse, los guerreros de Wakanda bajaron finalmente sus armas, aunque el ambiente seguía cargado de pesadumbre.
Okoye se acercó a T'Challa antes de que él pudiera dar un solo paso hacia las naves.
-No
T'Challa levantó una ceja, mirándola con curiosidad.
-¿No?
-Te conozco *continuó Okoye, cruzando los brazos* Sé exactamente lo que estás pensando y no es una buena idea. Entregarte a ellos es un riesgo que no podemos permitirnos.
T'Challa no respondió de inmediato, se limitó a sonreír de esa forma enigmática que siempre ponía nerviosa a su generala.
En ese momento, un silbido agudo rompió el momento solemne
-Parece que tienen un gran problema entre manos, ¿eh? *comentó con naturalidad Legion
T'Challa lo observó detenidamente. A pesar de estar rodeado por la élite guerrera de la nación más avanzada del mundo y de haber estado a punto de ser atravesado por lanzas de vibranium, el chico no mostraba ni un rastro de miedo.
-Estás muy relajado *señalo, acercándose un par de pasos* teniendo en cuenta que técnicamente sigues bajo nuestra custodia y que acabamos de recibir una declaración de guerra.
Legión se limitó a levantar y bajar los hombros
-Bueno, después de algunos meses arriesgando la vida casi a diario, uno se acostumbra un poco al peligro *respondió, ladeando la cabeza* Digo, comparado con enfrentarse a Terrax, esto no me parece para tanto.
Al decir esto, miró de reojo a la Dora Milaje que tenía a su lado, la misma que casi lo ensarta momentos antes. Ella lo observó con una mirada gélida que habría hecho temblar a cualquiera, pero Legión solo le dedicó una sonrisa ladeada tras su casco.
-Sin ofender, claro *añadió con un tono juguetón.
T'Challa soltó una pequeña risa, negando con la cabeza. Había algo en la audacia del joven que le resultaba extrañamente refrescante en medio de tanta rigidez diplomática.
-Terrax ¿eh?... sí, he leído informes sobre él. Una entidad supuestamente capaz de someter planetas enteros...Dijiste que planeabas colaborar, ¿no es así?
Legión asintió sin dudar.
T'Challa hizo una señal y una nave de transporte wakandiana se deslizó silenciosamente desde el cielo, abriendo su compuerta lateral.
El príncipe invitó al chico a pasar con un gesto cortés. Legión subió primero, flanqueado de inmediato por dos Dora Milaje que no le quitaban la vista de encima, mientras Okoye y T'Challa cerraban la marcha.
-Sigo pensando que esto es un error *susurró Okoye, caminando un paso por detrás de T'Challa.
-Piénsalo mejor, Okoye *respondió él en voz baja* Los atlantes tendrán la guardia alta contra nosotros, y nosotros contra ellos. ¿Qué mejor que un "superhéroe global", alguien a quien incluso ellos respetan, para servir de mediador?
-Es demasiado joven *insistió la generala.
-Lo es *admitió T'Challa* Pero eso no significa que no sea capaz. Él mismo lo dijo: comparado con Terrax, esto no es para tanto. En vez de encarcelarlo y tratarlo como a un criminal, ¿por qué no ponerlo a prueba? Veamos de qué es capaz realmente. No suena tan mal, ¿verdad?
Okoye se quedó pensativa un segundo. Por el comunicador, la voz de Shuri intervino con entusiasmo.
-¡Yo apoyo a mi hermano! Además, quiero participar en esto. Quiero ver qué tipo de tecnología usa
-Tu no iras a ningún lado Shuri *la voz del Rey T'Chaka, ahora más calmada pero firme, cortó el ímpetu de su hija* No es una mala idea usar al muchacho, pero tú te quedas en el palacio.
-¡Ay, vamos! ¡No es justo! *protestó la joven* Yo también quiero ver de qué es capaz Legión.
-¿Acaso no tienes tareas que terminar? *intervino la Reina Ramonda* No es justo que tu hermano tenga que lidiar con las acusaciones de Atlantis, pero tú tienes responsabilidades aquí.
Shuri resopló indignada, murmurando que el mundo era injusto, que siempre era lo mismo, pero antes de que la discusión familiar escalara, T'Challa cortó la comunicación con una media sonrisa. Miró a Okoye, quien tras meditarlo un momento, asintió brevemente.
-No perdemos nada intentándolo *concedió la generala.
-Sabía que estarías de acuerdo *sonrió T'Challa mientras subía a la nave.
Una vez dentro, Legión se acomodó en uno de los asientos de tecnología avanzada. Las dos Dora Milaje se posicionaron justo detrás de él, firmes como columnas. El chico las miró de reojo, sintiendo sequedad en su garganta
-Oigan... ¿de casualidad no tendrán algún refresco? ¿Un juguito que puedan ofrecerle a este humilde mediador? Estuve tomando algo de sol y tengo la boca como un cartón.
Las dos guerreras lo ignoraron olímpicamente, manteniendo la mirada al frente.
El chico soltó un suspiro largo y se giró hacia la ventana, viendo cómo el paisaje de Wakanda empezaba a moverse a gran velocidad.
-Qué ganas de un Baggio de multifruta... *murmuró con una añoranza casi trágica.
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BUEENAS MUCHACHOTES, COMO ANDAN? ESPERO QUE BIEN
BUENO, LAS COSAS SE CALMARON DE MOMENTO, PERO NADIE PUEDE RELAJARSE, LA SITUACION EN LA QUE WAKANDA ESTA ACTUALMENTE, EN TAL COMPLICADA SITUACION, PUEDE DESENCADENAR UNA GUERRA ENTRE DOS NACIONES SUMAMENTE PODEROSAS EN LA TIERRA.
AFORTUNADAMENTE, HAY QUIENES COMO BYRRAH, QUE ESTAN DISPUESTOS A INVESTIGAR COMO CORRESPONDE TAL ACONTECIMIENTO Y NO ENTRAR EN GUERRA DE PRONTO.
TAMBIEN SIENTO LA TARDANZA, A ESTADO COMPLICADA LA SEMANITA..JE, BUENO, COMO SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y TODO SU APOYO, LO APRECIO MUCHO
SE ME CUIDAN GORDOS, UN BESO 😘
