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Chapter 68 - FRENTE AL ABISMO

El escenario en las murallas de Atlantis era caótico. Cientos de hombres se desplazaban frenéticamente por los muros, mientras otros nadaban por encima transportando maquinaria pesada y suministros médicos.

El agua vibraba con el zumbido de las torretas y el estallido de las granadas. Todos los esfuerzos estaban concentrados en un solo punto, una tortuga colosal y monstruosa que avanzaba implacable hacia las murallas

Byrrah operaba su radio con una mano mientras con la otra se sujetaba a un saliente, cambiando de frecuencia constantemente.

-¡Cambien a modo de disparos perforantes! *ordenó a gritos* ¡Esos disparos normales ni siquiera le hacen cosquillas!

Sin esperar respuesta, cambió la frecuencia una vez más, con la desesperación asomando en su voz.

-¿Dónde demonios están las torretas sónicas? *bramó.

-Lo siento, señor *respondió un soldado entre ruidos de metales pesados siendo arrastrados* Alguien debe haberlas movido. Hace mucho tiempo que no se usan y no aparecen en el inventario del sector.

Byrrah maldijo entre dientes y saltó a otro canal para exigir más granadas en el frente, antes de verificar el estado de los civiles.

-¿Cómo va la evacuación?

-El setenta y cuatro por ciento del sector más cercano ya fue retirado, señor *informó una voz tensa al otro lado.

-Manténganse atentos y no dejen de sonar las alarmas *instruyó Byrrah* Si no conseguimos frenar a esa cosa, tendremos que evacuar los sectores siguientes.

Guardó la radio y nadó rápidamente hacia un grupo de mecánicos que trabajaban sobre una gran estación de radio comunicaciones. Las piezas estaban esparcidas y los hombres las rearmaban con manos temblorosas.

-¿Por qué demonios no podemos ponernos en contacto con el palacio ni con sus alrededores?

-No tenemos idea señor *respondió un mecánico sin levantar la vista* El palacio y las áreas circundantes son imposibles de contactar. Hay algún tipo de interferencia que bloquea la señal por completo.

Byrrah soltó otra maldición

-¿Qué saben de los hombres que enviamos para dar el aviso?

-Deberían estar cerca ya *contestó el mecánico* Solo debemos aguantar unos minutos más hasta que el príncipe Namor llegue.

Byrrah hizo una mueca de disgusto, apretando los puños.

-Les dije que depender tanto de Namor nos debilitaría *sentenció con amargura* Hace siglos, nuestros ancestros lidiaban con estas cosas usando su ingenio y capacidad. Ahora, lo único que podemos hacer es intentar frenarlo hasta que Namor venga a salvarnos...

Se hizo un silencio repentino. Byrrah se giró y notó que los mecánicos habían dejado de trabajar para mirarlo, impactados por sus palabras. 

-¿Por qué demonios se detuvieron? *les gritó, recuperando su tono autoritario* ¡Sigan!

Los mecánicos reaccionaron, volviendo a su labor con renovada prisa mientras la sombra de la tortuga gigante se proyectaba cada vez mas cerca

Cientos de soldados nadaron hacia el frente, formando una nube de guerreros que comenzó a descargar sus armas contra la enorme criatura. La tortuga, molestada por el constante acoso de los disparos, lanzaba mordiscos lentos pero devastadores e intentaba golpearlos con sus extremidades, pero los atlantes eran rápidos y lograban esquivar los ataques alejándose justo a tiempo.

Mientras el grueso del ejército distraía al monstruo, otros grupos lo rodearon cargando pesadas máquinas equipadas con potentes taladros hidráulicos. Al unísono, dispararon los proyectiles.

Varios rebotaron inútilmente contra la piel dura y el caparazón, pero tres de los taladros lograron penetrar la carne lo suficiente como para quedar firmemente anclados.

Al ver que los arpones se sostenían, los soldados atlantes presionaron un botón en las terminales de las máquinas. Instantáneamente, potentes descargas eléctricas viajaron a través de los cables que las unían a los taladros, inyectando voltios directamente en el sistema nervioso de la criatura.

La tortuga rugió de dolor y molestia, emitiendo una vibración que sacudió los cimientos de las estructuras cercanas.

En un acto de furia, la bestia comenzó a girar sobre su propio eje a una velocidad aterradora. Los atlantes que sostenían la maquinaria no pudieron resistir y se vieron obligados a soltar los equipos.

Sin embargo, el peligro no terminó ahí.

El violento movimiento del agua generado por el giro creó un fenómeno de succión. El agua comenzó a arremolinarse alrededor de la criatura, actuando como un embudo que atraía todo lo que estaba cerca.

Muchos soldados, a pesar de sus esfuerzos por nadar en sentido contrario, se vieron succionados por el remolino para luego ser golpeados brutalmente por el cuerpo de la bestia que seguía girando como una mole. El frente de batalla se tiñó de rojo mientras los cuerpos de los guerreros salían despedidos por la fuerza del impacto.

-¡Disparen los cañones! ¡Fuego! *grito Byrrah

Varios soldados que habían estado maniobrando pesadas piezas de artillería terminaron de alinear las miras.

Al unísono, los cañones liberaron potentes ráfagas de láser rojo que cortaron el agua. El impacto fue directo. La tortuga retrocedió por la fuerza del choque mientras el sonido de su piel crujiendo bajo el calor del disparo inundaba el campo de batalla

Al ver el daño, Byrrah apretó el puño con fuerza, una chispa de esperanza iluminando su rostro.

-¡Vuelvan a disparar! ¡No la dejen recuperarse! 

Los demás cañones siguieron la instrucción, castigando nuevamente a la criatura que se retorcía herida por el castigo constante. Byrrah sonrió levemente, murmurando para sí mismo

-Está funcionando...si seguimos así, la detendremos.

Pero su alivio duró poco. La tortuga, enfurecida y sangrando, abrió su enorme boca en dirección a los cañones que la castigaban. Byrrah notó con horror cómo el agua alrededor del monstruo empezaba a ser succionada hacia sus fauces. Sus ojos se abrieron de par en par al comprender lo que venía.

-¡Evacuen los cañones! *gritó por la radio* ¡Pónganse a cubierto, salgan de ahí ahora!

Fue demasiado tarde para muchos. La tortuga disparó un chorro de agua comprimida a una presión tan devastadora que el líquido parecía un laser. El impacto inicial dio de lleno en uno de los cañones, desintegrando la maquinaria y borrando del mapa a los soldados que no llegaron a dejar sus puestos.

La criatura no se detuvo. Mientras mantenía el torrente de agua, movió lentamente su pesada cabeza, barriendo la muralla con el disparo de alta presión.

El impacto recorrió las defensas atlantes, destrozando los cañones restantes y convirtiendo la estructura en escombros. El destino de los soldados que estaban en la trayectoria fue fatal, la presión era tal que nada quedaba en pie a su paso, dejando tras de sí un rastro de destrucción

Byrrah soltó una maldición al ver la enorme fisura que atravesaba la muralla. La estructura vibraba, amenazando con colapsar justo por la línea donde el chorro de agua comprimida había impactado. El daño era enorme. Desesperado, volvió a encender la radio.

-¡¿Qué pasó con el maldito armamento sónico?! *gritó, su voz cargada de impotencia.

-No están, señor *respondió el soldado con voz temblorosa* Los hemos buscado por todos los depósitos, pero no aparecen.

Byrrah golpeó el muro con el puño.

-Dame un informe de bajas aproximado.

-Cerca de ciento treinta soldados han muerto con ese ataque señor.

Byrrah negó con la cabeza, cerrando los ojos un instante ante la magnitud de la cifra. Sin embargo, el orgullo atlante no le permitía retroceder.

-No podemos rendirnos, no todavía *dijo con firmeza* Debemos mantener a esa cosa lejos de los civiles. ¡Reorganícense, debemos...!

Se interrumpió al ver que la tortuga abría nuevamente sus fauces. El agua comenzó a arremolinarse hacia su boca otra vez; se estaba preparando para un segundo disparo que, esta vez, seguramente derribaría la muralla por completo.

-¡Evacuen! *bramó Byrrah* ¡Salgan de las murallas, pónganse a cubierto...!

En ese instante, un potente disparo láser de color violeta, con una forma de espiral vibrante fue disparado desde la muralla.

El impacto dio de lleno en el interior de la boca de la criatura. La tortuga soltó un rugido de agonía que sacudió el agua mientras retrocedía violentamente, interrumpiendo la succión y anulando el ataque.

Varios soldados soltaron gritos de júbilo. Byrrah sonrió con alivio y habló por la radio

-Creí que no teníamos el equipo aun, ¡Buen disparo!

-Señor... nosotros no fuimos *respondió la voz del otro lado* Ese armamento no es nuestro.

Confundido, Byrrah giró la cabeza hacia el origen del disparo.

Allí, donde antes había una torreta estándar, ahora se alzaba una maquinaria extrañamente modificada, llena de cables expuestos y piezas que brillaban con una luz púrpura. Detrás de ella, reconoció la silueta de Shuri.

La princesa volvió a disparar y el proyectil espiralado golpeó el hombro de la bestia, haciéndola retroceder una vez más entre gritos de dolor. Byrrah nadó rápidamente hacia ella.

-¡¿Qué hace aquí?! *le gritó al llegar* No es seguro este lugar, ¡le dije que tenía que ir al palacio!

Shuri ni siquiera lo miró. Estaba concentrada uniendo dos cables y cortando una placa de metal con su daga para ajustar la frecuencia de salida.

-Supuse que no iban a poder solos *respondió ella con naturalidad* así que les estoy dando una mano.

-¡Esto no puede ser! *replicó el atlante* Este es un asunto de Atlantis que nosotros debemos resolver. Si algo le sucede, la guerra ya no será una posibilidad, si no algo seguro

-Estoy de acuerdo *dijo Shuri mientras ajustaba un tornillo* pero no me voy a ir. Todavía le estoy haciendo mejoras a esto para que tenga más potencia. Además, estaban a punto de perder la posición antes de que yo interviniera. ¿En serio quieres perder mas soldados? Solo con mi ayuda es que pueden tener una oportunidad de detener a esa cosa

Byrrah apretó los puños y miró a su alrededor. Vio los escombros, los heridos y la sombra imparable de la tortuga. Tragándose su orgullo, bajó levemente la cabeza y asintió.

-No tengo otra opción... Pero escúchame bien, ante el mínimo peligro, debe irse

Shuri hizo un gesto con la mano, restándole importancia.

-Sí, sí, ya sé. Ahora sigan con lo que estaban haciendo antes, que la tortuga parece aturdida.

Byrrah asintió y tomó la radio de nuevo.

-¡Escuadrón de taladros, vuelvan al ataque! *ordenó* ¡La criatura está confundida, ahora es nuestro momento!

Shuri se acercó a él y le señaló un esquema holográfico que proyectaba su brazalete sobre la anatomía de la bestia.

-Diles que no disparen al azar *le sugirió* Tienen que apuntar a la base de las aletas o a la unión blanda entre el cuello y el caparazón. Ahí la carne es mucho más débil y los taladros no van a rebotar.

Byrrah asintió y pasó el mensaje a sus hombres

La balanza de la batalla finalmente se inclinó a favor de los defensores.

Cada vez que la tortuga intentaba reaccionar, un potente disparo de la torreta modificada de Shuri la interrumpía.

La tecnología de Wakanda, adaptada al entorno submarino, demostraba su superioridad, los proyectiles violetas no buscaban perforar el grueso caparazón por fuera, sino que, al impactar, la energía se difuminaba a través de la piel, atravesando los tejidos con una fuerza cinética que castigaba los órganos internos. No era suficiente para matarla, pero sí para mantenerla en un estado de aturdimiento constante.

Los soldados atlantes, inspirados por el cambio de ritmo, no dieron tregua.

El escuadrón de taladros —o lo que quedaba de él tras el desastre inicial— se posicionó con precisión en las zonas que Byrrah les había señalado. Dispararon cinco taladros, cuatro se hundieron profundamente en las bases de las aletas y uno se ancló con firmeza en la carne blanda del cuello.

-¡Ahora! ¡Máxima potencia! *rugió Byrrah por la radio.

Las descargas eléctricas comenzaron a fluir de inmediato. Los músculos de la tortuga empezaron a convulsionar de forma violenta, impidiéndole nadar o girar sobre sí misma.

Abrumada por las granadas, los disparos de los soldados y las torretas comunes, la bestia quedó completamente dominada. Intentó abrir la boca para cargar su chorro de agua, pero un disparo de Shuri volvió a sacudirle la cabeza, cancelando el ataque.

Byrrah apretó el puño, sintiendo el triunfo cerca.

-¡Bien hecho! ¡Ya casi la tenemos! *gritó alentando a sus hombres* 

Shuri sonreía, concentrada en los controles de su creación. No todos los días se descubre tecnología nueva y se pone en práctica al instante contra un titán de las profundidades del océano. Sin embargo, en medio de la adrenalina, algo le hizo «click». Un detalle olvidado regresó a su mente.

Empezó a mirar a su alrededor con una creciente sensación de extrañeza.

-¿Qué sucede? *le preguntó Byrrah, notando su inquietud.

-¡Las señales de los radares! *exclamó Shuri de repente* Habían detectado dos señales... ¿Dónde está el otro?

Byrrah abrió los ojos de par en par, dándose cuenta del error fatal que habían cometido al concentrarse solo en la amenaza visible.

Justo frente a ellos, el agua pareció distorsionarse y ondularse hasta que algo empezó a materializarse, una anguila gigante que había permanecido invisible esperando el momento adecuado para atacar

La criatura abrió sus fauces frente a ellos.

Byrrah reaccionó a tiempo y saltó sobre Shuri, empujándola con todas sus fuerzas para apartarla del camino. Justo en ese momento, la anguila expulsó un denso chorro de líquido negro.

El veneno corrosivo bañó la torreta modificada de Shuri y un gran sector del muro. En segundos, el metal y la piedra milenaria de Atlantis comenzaron a burbujear y derretirse bajo la potencia del ácido.

Byrrah solo pudo observar impotente mientras veía cómo la anguila, tras destruir su mejor defensa, volvía a abrir la boca para un segundo ataque

===

El gran tiburón se desplazaba con furia por las profundidades.

Con el único ojo que le quedaba sano, escudriñaba el vacío buscando al responsable de su herida, pero tras nadar en círculos sin éxito, decidió retomar el rumbo hacia Atlantis.

Para su sorpresa no llegó muy lejos, algo se adhirió con violencia a su costado ciego y sintió, una vez más, cómo unos tentáculos colosales lo rodeaban.

El titan intentó sacudirse y lanzó mordidas desesperadas, pero la situación era distinta.

Esta vez el agarre era férreo. Si antes la otra criatura apenas podía sujetarse, ahora demostraba una fuerza que superaba la suya.

Dos extremidades se enroscaron alrededor de su hocico, apretando su mandíbula con tal potencia que le resultó imposible volver a abrir la boca. El depredador se encontró de pronto atrapado, incapaz de defenderse mientras el calamar terminaba de envolverlo por completo.

El atacante se desplazó hacia el costado derecho del tiburón, posicionándose justo frente a su visión. Fue entonces cuando pudo verlo, un enorme ojo violeta y negro lo observaba con una fijeza aterradora. La piel del calamar había cambiado, volviéndose de un blanco pálido surcado por líneas negras que parecían grietas recorriendo todo su cuerpo.

-Ya no eres tan grande ahora, ¿verdad? *se escuchó una voz vibrando en el agua* Déjame hacerte una pregunta ¿acaso viste a Nemo?

El tiburón vio cómo el calamar alineaba su pico afilado directamente con su ojo bueno. Forcejeó con cada músculo, intentando un último movimiento para escapar, pero los tentáculos no cedieron ni un poco. Sin dudarlo, el calamar hundió su pico, atravesando el ojo y desgarrando el tejido mientras una densa nube de sangre comenzaba a teñir la oscuridad del océano.

El gran tiburón, ahora sumido en una oscuridad total, entró en pánico.

En un acto desesperado de supervivencia, comprimió cada músculo de su cuerpo y, con un coletazo que sacudió las corrientes, se lanzó en un descenso vertical hacia lo más profundo del océano. La velocidad era aterradora y la presión del agua aumentaba por segundos, pero el calamar no cedió.

De sus tentáculos comenzaron a brotar espinas negras y afiladas que se clavaron profundamente en la carne del tiburón, anclándolo como si fueran arpones.

Mientras descendían, el calamar concentró sus extremidades alrededor de la boca del depredador y, manteniéndola abierta por la fuerza, introdujo varios tentáculos directamente en su boca. El tiburón perdió fuerza de inmediato, su nado se volvió errático y lento mientras sentía cómo los tentáculos destrozaban sus órganos internos. Una marea de sangre espesa comenzó a brotar de sus agallas, tiñendo el agua de un rojo negruzco hasta que, finalmente, el titán dejó de luchar.

A su alrededor, pequeñas siluetas de peces empezaron a congregarse, atraídos por el banquete sangriento. El calamar, bajo el control de Fantasmático, comenzó a retraer sus extremidades del interior del cadáver.

«Mierda, esto fue muy intenso», pensó Legión, sintiendo un escalofrío mental. «Si tuviera piel ahora mismo, se me pondría de gallina».

Se alejó un poco, mirando cómo la vida marina empezaba a devorar los restos del que fuera el rey de estas profundidades.

Luego se observo un momento, pensando que hacer ahora con el calamar.

Sabía que esta criatura tenia una regeneración asombrosa y seria difícil acabar con ella. Sus pensamientos derivaron hacia las habilidades más oscuras de Fantasmático.

«Si mal no recuerdo, él podía eliminar almas, ¿no? Estoy seguro de que lo hizo alguna vez», reflexionó, tratando de rebuscar en sus recuerdos sobre el alienígena. «Es de esas cosas que en el show usan una o dos veces y luego se olvidan de que existen».

Cerró su ojo violeta y comenzó a concentrarse, interiorizándose en la esencia del calamar.

Pronto empezó a sentir "algo", una energía etérea y pesada que estaba atada al cuerpo físico. Con cuidado, empezó a manipular esa conexión, cortando los vínculos invisibles que mantenían esa esencia unida a la carne. Tras unos momentos de esfuerzo mental, solo quedó un último hilo vibrante.

-Si esto no es el alma, entonces ni idea de qué sea *murmuró en su mente.

Con un último tirón, cortó el hilo final. Aquella energía comenzó a alejarse, desvaneciéndose poco a poco en la inmensidad del agua hasta esfumarse por completo. Legión sintió el cambio inmediato, el cuerpo del calamar ahora no era más que un cascarón vacío

«Bueno, supongo que esto debería ser todo» pensó con alivio.

Salió del cuerpo de la criatura, recuperando su forma de Fantasmático bajo el agua. Flotando en el abismo, observó cómo el cadáver del enorme calamar comenzaba a hundirse lentamente, perdiéndose en la oscuridad del fondo oceánico.

Luego giró la cabeza para mirar a su alrededor, pero no encontró nada. La oscuridad en este punto del océano era absoluta, una negrura tan densa que incluso el rastro de sangre y el cadáver del tiburón se habían esfumado de su vista.

El silencio era total. No había corrientes ni el sonido de las burbujas, . Era como estar flotando en el centro de un universo vacío.

«Es... pacífico», pensó Legión, dejando que su cuerpo etéreo se relajara

Sin darse cuenta, su ojo violeta se fijó en un punto cualquiera de esa nada infinita.

No había luz que refractar, ni partículas que observar; solo un vacío abisal que parecía extenderse para siempre.

Poco a poco, la quietud empezó a envolverlo, y esa sensación de soledad, que en cualquier otro momento habría sido inquietante, ahora se sentía cálida.

Parpadeó un momento y, de repente, se encontró en su forma humana, sin la armadura, flotando en medio de ese vacío absoluto. Frente a él solo estaba el oscuro abismo

Giró levemente la cabeza y notó que, muy cerca de él, había alguien más.

Era extraño, pero lo reconoció al instante: era él mismo, el Nicolás de 27 años que murió aquel día sobre el asfalto caliente.

Legión lo observó en silencio, analizando esa versión de su pasado que ahora compartía el vacío con él. Tras un momento, volvió la mirada hacia el frente, hacia la nada.

Fue entonces cuando su antiguo yo giró la cabeza. Lo miró con calma y, tras unos segundos, regreso su vista hacia el abismo.

Allí, frente a la inmensidad de la sombra, el parpadeo

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BUEEENAS, COMO ANDAN? ESPERO QUE BIEN

BUENO, QUE COSAS NO? LAS COSAS PARECEN ALGO COMPLICADAS EN LAS MURALLAS DE ATLANTIS, EL POBRE DE BYRRAH DEBE TENER UN GRAN DOLOR DE CABEZA AHORA MISMO NO?

POR OTRO LADO, NUESTRO HEROE PARECE HABER TERMINADO POR SU PARTE, ELIMINANDO DOS AMENAZAS TITANICAS DEL OCEANO, AUN QUE TENIENDO UN FINAL ALGO RARO NO?

ME PREGUNTO QUE SUCEDERA?

POR CIERTO, LA ANGUILA RECIBIO UN PEQUEÑO CAMBIO PUESTO QUE ME EQUIVOQUE EN EL CAPITULO ANTERIOR DANDOLE UNA HABILIDAD QUE ENTRABA EN CONFLICTO CON LA DESICION DEL PROTAGONISTA, GRACIAS A CUBO3256 POR MENCIONARLO, HUBIERA SIDO UN PROBLEMA SI NO LO CORREGIA TEMPRANO JEJE

COMO SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y TODO SU APOYO

RECUERDEN QUE SI DESEAN APOYARME ADICIONALMENTE, TENEMOS PATREON

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SE ME CUIDAN GORDOS, UN BESO 😘

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