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Chapter 21 - Capítulo 19

Capítulo 19: El Arma definitiva de Caleb Carmine

La zona industrial de Pentagrama City se había transformado en un osario de metal retorcido, cadáveres mutilados o empalados y energía demoníaca residual.

La energía sagrado habia saturado el aire, asfixiando el hedor habitual a azufre.

Vesper y Cyan descendieron.

Habían atravesado, las columnas de humo negro, aterrizando con una precisión militar que contrastaba con el frenesí desordenado de algunas novatas de la segunda generación.

Frente a ellas, el panorama era una carnicería sistemática.

Los restos de la "Resistencia Carmine" —un ejército de pecadores que habían creído en las promesas de soberanía de Caleb y sus Armas experimentales— yacían esparcidos como piezas de repuesto defectuosas.

Adán flotaba en el centro del caos, su hacha-guitarra emitiendo un zumbido de baja frecuencia que hacía vibrar los huesos de cualquiera que estuviera a menos de diez metros.

—Una eliminación demasiado caótica y desordenada para mi gusto. —Murmuró Vesper, mientras contemplaba todos los cadáveres mutilados. Cada uno con tres o más armas angelicales, clavadas en un solo cuerpo o en el piso.

Suspiro...

«Definitivamente. Debo arreglar este error de sistema y rápido». Pensó Vesper con irritación. Mientras ponía una mano en su mentón. «Pero... ¿Como?».

«Da igual... En realidad, Tengo que instalar dos parches para mejorar la eficiencia del exterminio» Analizó mentalmente Vesper. mientras escanea con Cyan, intentaba contener las náuseas y no vomitar dentro de su casco.

«El Primer Parche; Purga el linaje Carmine, así el mercado colapsa y el secreto muere con la familia» Penso detenidamente Vesper. «Y El Segundo Parche; Convencer al Hombre más Narcisista de la creación, qué es un error de cálculos descartar las armas»

...

«Borraré del sistema a la familia, es más rápido, eficiente y fácil». Concluyó Vesper con simpleza, sabiendo que tarde o temprano tendría que convencer a Adán.

De la nada, Vesper sintió un pequeño tiro en su ala izquierda, mirando de reojo. Cyan, había decidido esconderse en su sombra. Usando una de sus alas para evitar mirar esta carnicería.

—Apaga tu software que procesa el miedo, Cyan. —Ordenó Vesper. —La paciencia y la piedad, son softwares que nunca fueron instaladas en los sistemas de Adan y Lute o les falta una actualización que nunca llegará.

—S-Si S-Señorita Vesper. —tartamudeo Cyan con miedo, intentando mantener la calma.

—¡¡¡VESPER!!!, NENA. FINALMENTE TE ENCUENTRO, TE PERDISTE TODA LA DIVERSIÓN—Grito una voz conocida par Vesper, pero desconocida para Cyan.

—¿Riela?— Pregunto Vesper. Mirando a Riela y su novata aterrizar cerca del lugar donde estan Vesper y Cyan.

—Vesper, cariño ¿Donde estabas?.— Pregunto Riela—Te perdiste la ejecución publica que organizamos, usando estas escorias como ejemplos.

—Fue educativo, pero perdimos mucho tiempo. Riela. —Comento la novata de Riela, negando con la cabeza. —Soy Ester. Vesper y...

—Cyan.—Murmuró Cyan con un susurro apenas audible, usando el ala izquierda de Vesper como escudo.

—Vesper. ¿Tu novata es así de cobarde? O ¿te hizo enojar?. —Pregunto Riela con una risita, mirando de manera despectiva a Cyan.

—El software y El hardware de Cyan. Están en sus estados predeterminados.— Respondió Vesper con su voz plana de Kuudere.

—Riela tenía razón. Cuando dijo que hablas raro. —Murmuró Ester, con una media sonrisa.

—No importa, si Cyan le tiene miedo a su sombra.—Cometo Ester de manera práctica. —Solo importa cuantos pecadores mueren.

—Ester, tiene razón.—Dijo Riela, dándole una palmada amistosa a Ester.

—Cyan. ¿Cuantos el tu puntuación?. —Pregunto Riela con genuina curiosidad.

—Cuatro... —Respondió Cyan con un poco valentía y un poco de satisfacción en la voz.

Silencio...

«Bueno ese fue el suicido social, más rápido y eficiente. Qué he visto en dos vidas» Pensó Vesper con frialdad clínica.

—¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!! ¡NO SABÍA QUE ERAS COMEDIANTE CYAN!—Dijo Riela entre carcajadas.

—No está bromeando, Riela.—Dijo Ester, notando como Cyan dejo caer la cabeza y paresia apunto de llorar.

—Buene programa de perspicacia, Ester—Comento Vesper—. SI Riela, La unidad Cyan a eliminadado cuatro pecadores.

—¿En sería?, realmente eres una inútil.—comento Riela con desprecio y desdén—Ahora lo entiendo. Vesper, estaba muy ocupada con este fracaso de exorcista.

—Eres patetico, al sentir orgullo por un par de eacaramusas. —Sentenció Riela con crueldad, comenzando a volar.—Nos vemos luego Vesper.

—¡¡¡OIGAN!!!, ¡CHICA! LES TENGO, LA MEJOR BROMA DEL MUNDO. —Grito Riela en medio de su vuelo, llamado la atención de algunas exorcista qué empezaron a llegar.

—Una buena estrategia Vesper. Solo deficiente para el exterminio rápido. —Comento Ester.—Nos vemos después, Vesper y Cyan.

—¿De verdad soy una inútil?. Señorita Vesper.—Prengunto Cyan, entre sollozos ahogados por su masacar, mientra miraba como Ester seguía a Riela quien le estaba contando a otras exorcistas sobre ella.

—Para el estando administrativo, eres una error de sistema crítico. —Respondió Vesper, su voz plana no era cruel, era prácmatica. —El mínimo anterior era veintiuno, rompiste la puntuación anterior.

—Pero... Mientras estés en mi Orbita; Lute no te arrancará las Alas, Literalmente.—Explicó Vesper con simpleza, mirando de reojo a Cyan quien se encogió aun más por el miedo.

Cyan estaba llorando en silencio, agradecida de qué Vesper aunque fría era un poco conciderasa con ella.

Vesper ignorar el pequeño apretón que sintió en su ala izquierda, empezó a buscar a Lute y Vaggie entre las exorcistas qué seguían lleganda y se estaban reunidado alrededor de Adán y Caleb.

Vesper localizó a Lute y Vaggie, comenzó a caminar con una asustada Cyan qué casi suela el ala izquierda de Vesper.

Lute y Vaggie se encontraban una alado de la otra al frente de todas las exorcistas, que empezaban a cerrará el paso en un círculo que cubría el cielo rojo del Pentagrama y todas las salidas a 10 kilómetros a la redonda.

Lute, La mano derecha de Adán mantenía una postura de triunfo absoluto, sus ojos estaban fijos en el Overlord caído con un asco que rozaba lo físico.

Vaggie, por otro lado, mantenía su lanza en posición, pero Vesper notó el sutil temblor en su agarre y su mirada porque un tenía puesto su casco.

Esa mirada... era la misma llena de dudas y culpa del canon, era sutil casi invincible para todas pero no para Vesper; La duda siempre estuvo ahí, oculta bajo un archivo de justificaciónes, esperando a germinar como una mala hierba en un jardín de flores sangrientas.

Cuando Vaggie sintió la presencia de Vesper y vio el estado de miedo constante en Cyan, su incomodidad aumentó.

La indiferencia total y la calma antinatual de la "Exorcista Kuudere" era un enigma que la futura traidora no podía procesar con claridad y que la estuviera mirando a ella específicamente y no a Lute, le daba escalofríos.

«Vaggie tienen, buenos instinto de supervivencia» Analizó mentalmente Vesper, mirado detenidamente el sudor frío que recorría el cuello de Vaggie.

Para Vaggie; Vesper no era una hermana de armas, sino una máquina de guerra que no parecía disfrutar de la matanza, lo cual la hacía infinitamente más aterradora que el sádico y egocéntrico Adán.

Ignorando a Vaggie; Vesper comenzó el escaneó de los alrededores con visión táctica (Una función nueva que agregó a su masca), búsqueda de Carmilla Carmine y a sus hijas, Odette y Clara.

«Si están aquí, las borraré ahora», pensó Vesper. «Sin Carmilla, no hay suministros de acero angelical en el futuro. Sin sus hijas, no hay archivos de respaldo» Pero el escaneo resultó negativo.

«Claro... No pude ser tan fácil como borrar el cache de un celular». Reflexionó Vesper. «Ademas su alianza con Zestial, es un archivo constante que ya se instaló hace décadas»

Zestial, con su milenaria astucia, o simplente la última voluntad de un próximo cadáver seguramente, las había puesto a cubierto.

Actualmete Caleb estaba solo, actuando como un sacrificio de un linaje que se negaba a morir, con rápides.

«Da igual, tarde o temprano morirán» Sentenció Vesper, mientras caminaba con Cyan, para ver la muerte de Caleb.

En el centro de todo. Adán, aburrido de jugar con Caleb como un gato con un ratón herido, detuvo su hacha a centímetros del cuello del Overlord.

El silencio que siguió fue sepulcral, pesado y lleno de confusión. Nadie entendía porque Adán detuvo la ejecución.

—¡Lute! —rugió Adán sin apartar la vista de su presa—. ¿Está la "Calculadora" por aquí? Tráela.

—Si, Señor. —Respondió Lute.

Lute comenzó a buscar con la mirada. Cuando Fianlmete la encontrado y hizo un gesto con la mano para que Vesper caminó hacia el frente, flanqueada por la mirada curiosa de las exorcistas y el miedo latente de Cyan.

Adán se apartó de Caleb, colocándose entre sus dos mejores chicas con una sonrisa depredadora en su máscara Led.

—Miren a este pedazo de basura —dijo Adán, señalando a Caleb con el mástil de su guitarra—. Se pasó toda nuestra "charla" presumiendo de un juguete nuevo. Dice que tiene algo que puede apagarnos las luces. ¡Las luces a nosotros! ¡El puto ejército del Cielo!

Las carcajadas estallaron entre las filas. El concepto de mortalidad era un chiste para ellas, una imposibilidad lógica.

Pero Vesper no se rió. Sus ojos se fijaron en el objeto que Caleb protegía bajo una tela andrajosa en su espalda. Tenía la silueta de un rifle de precisión, pero la energía que emanaba no era convencional.

—Vesper, nena —Adán le dio una palmada en el hombro que habría derribado a una novata—. Lute me dice que has estado practicando tus truquitos de luz en privado. Estoy harto de este payaso. Enséñale por qué somos el estándar de oro. Muéstrale tu poder. Muéstrale que no importa qué basura inventen aquí abajo, nada supera al original.

Adán y Lute retrocedieron, dejando a Vesper sola frente al Overlord de las armas.

Para Vesper, esta era la validación que necesitaba. No había podido cazar a los otros Overlords porque su tiempo se consumía instruyendo a Cyan y confiscando Armas, pero ahora, el "jefe final" de la resistencia estaba servido en bandeja de plata.

Caleb Carmine se puso en pie con una dignidad que recordaba a un rey caído. Escupió sangre y, con un movimiento fluido, retiró la tela de su espalda.

Vesper analizó el arma al instante.

No era un rifle de asalto común. El cañón estaba forjado con un acero plateado que brillaba con una luminiscencia familiar: armas angelicales fundidas y reformadas. Pero había algo más. El cuerpo del arma estaba grabado con runas antiguas que pulsaban con un verde enfermizo y una oscuridad abisal.

—¿Interesada, ángel? —la voz de Caleb era un rascado de grava—. Mi amigo el Anciano (Zestial) puso su esencia en este motor. Yo puse el acero de tus hermanas en el cañón. Es un híbrido de los dos mundos. Energía demoníaca pura amplificada por geometría sagrada. Esta es la "Parca Plateada". Tú serás la prueba de que el Cielo puede sangrar.

Caleb encajó el arma en su hombro. El zumbido que emitió no era el de una máquina, sino el de un depredador hambriento.

Vesper sintió, por primera vez desde su transmigración, una auténtica alerta de peligro en sus sensores internos.

«Interesante», pensó Vesper, invocando su propia lanza y permitiendo que la energía dorada con rayos celestes fluyera por sus brazos, iluminando sus manos. «Zestial puso el software y Caleb el hardware. Han creado un arma capaz de interactuar con la esencia de un ángel. Si muero aquí, el canon se rompe. Si gano, me quedo con el prototipo».

Vesper se colocó en posición de combate, su energía sagrada color dorado con rayos celestes, chocando contra la energía verde putrefacto que emanaba del rifle de Caleb.

Las exorcistas guardaron silencio. Incluso Adán dejó de bromear, intrigado por el choque de energía sagrada y demoníaca.

—Cyan, observa —ordenó Vesper por el canal interno—. Así es como se desmantela una amenaza de Nivel Overlord.

Caleb apretó el gatillo.

No salió una bala, sino un rayo de oscuridad sólida envuelto en un anillo de fuego plateado.

La "batalla" que decidiría el futuro de la resistencia —y la evolución del poder de Vesper— acababa de comenzar.

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