Cherreads

Chapter 37 - Navidad científica

Pasaron cerca de dos días desde el club de duelo cuando ocurrió otro ataque.

Los estudiantes, que hasta entonces habían logrado mantener sus preocupaciones bajo control, cayeron en un verdadero estado de pánico. Por suerte, la situación no llegó demasiado lejos, ya que los profesores lograron tranquilizarlos a tiempo, asegurándoles que resolverían el problema y los mantendrían protegidos.

Además, se acercaba la Navidad, por lo que la mayoría de quienes pensaban quedarse cambiaron rápidamente de opinión y firmaron para volver a casa durante las vacaciones. Algunos no tenían miedo, pero sus padres les exigieron regresar, de modo que el castillo estaría más vacío de lo habitual esa Navidad.

Steve, Mitchell, Trudor y Padma estaban entre los que volverían a casa.

Padma y Steve no querían irse al principio, pero sus padres los obligaron a regresar. Trudor había planeado volver desde el principio, mientras que Mitchell viajaría con su familia durante las vacaciones. Como resultado, todos los amigos de Ravenclaw de Extimum, salvo Luna, abandonarían el castillo.

El motivo del alboroto era que habían petrificado a otro estudiante y, además, a un fantasma.

Aunque un nuevo estudiante petrificado no era completamente inesperado tras el ataque anterior, el hecho de que los ataques continuaran y que una de las víctimas fuera un fantasma fue lo que realmente sembró el miedo. Después de todo, resultaba una locura si se tenía en cuenta que los fantasmas eran seres no-muertos.

Si el monstruo podía atacar incluso a un fantasma, un ser de energía que encapsulaba un alma, pocos confiaban en sobrevivir siendo apenas jóvenes magos.

Las víctimas habían sido Finch-Fletchley y el fantasma Sir Nicolas.

Harry pasó esos días en una situación bastante difícil.

Primero fue encontrado cerca de la Sra. Norris, luego todos descubrieron que podía hablar pársel, la habilidad que tenía Salazar Slytherin, y para rematar, fue encontrado cerca de los otros dos cuerpos petrificados.

Aunque había muchas cosas que lo hacían ver como el culpable, dado que tenía el apoyo de Dumbledore y que no había pruebas concluyentes de que realmente lo hubiera hecho, no afrontó consecuencias. Sin embargo, la mayoría de los estudiantes le dieron un trato bastante malo: desde insultos hasta bromas pesadas y burlas. Otros solo le tenían miedo y se alejaban de él.

Era interesante que algunos aún se atrevieran a atentar contra él cuando estaba bajo el supuesto de controlar a un monstruo.

Extimum no podía hacer mucho para ayudarlo. La gente buscaba un culpable y preferían a uno al alcance antes que alguno en la oscuridad. Su influencia no podía cambiar ese hecho, aunque logró aligerar algunas discusiones.

Lo inverosímil y casi divertido del asunto era que, gracias a su intervención, los estudiantes de Ravenclaw trataban mejor a Harry que su propia casa; especialmente su pequeño grupo de amigos, que decidió confiar en él.

Gryffindor y Hufflepuff adoptaron una postura fría hacia él, estos últimos inclinándose a creer que la petrificación de Finch había sido su venganza por señalarlo en el club de duelo, así como por otros detalles y rumores que salían a la luz convenientemente, como que tiempo atrás Finch le había contado a Harry que era un nacido de muggles.

Los de Slytherin eran el grupo más variado en cuanto al tema: a algunos no les importaba, otros tenían miedo, otros pensaban que Harry no era digno de ser el heredero o no creían que lo fuera; otros, como Draco y Pansy, solo miraban la situación con diversión.

No faltaban los que solo lo veían como un chiste. Un ejemplo de ello eran Fred y George.

Con ese asunto a un lado, los días continuaron avanzando, convirtiéndose pronto en semanas. Los estudiantes que iban a casa se marcharon y la Navidad estaba cada vez más cerca.

Un día antes de Navidad, varios paquetes que había encargado con Bloom cuando fue al Callejón Diagon llegaron junto con la correspondencia. Eran de una índole variada: desde regalos que pensaba enviar por Navidad hasta materiales e ingredientes para sus experimentos y… algunos instrumentos muy especiales para estudiar finalmente la sangre de Astoria.

.

25 de diciembre de 1992, Navidad.

--Pov Extimum--.

Ya era de mañana.

La oscuridad de la habitación me recibió al abrir mis ojos, con vagos rayos de luz escapando tras la cortina de la ventana. Una oscuridad familiar y, a la vez, irrelevante. Podía observar cada detalle con una claridad casi idéntica a la de una habitación iluminada; el único indicio de la falta de luz era el tenue filtro oscuro que teñía mi visión.

Al mirar hacia mi pecho, vi a Bloom durmiendo profundamente, vistiendo nada más que un pijama de seda cian transparente, que dejaba ver con claridad su figura bajo la tela.

Moví mis manos y la tomé suavemente de mi pecho, tratando de no despertarla, al tiempo que me levantaba de la cama; después, la dejé con delicadeza sobre mi almohada.

Tembló ligeramente al perder su principal fuente de calor y sentir una corriente de aire frío, pero mi calor residual en la almohada pareció reconfortarla un poco. Afuera estaba nevando; lo ha estado desde los últimos días.

Me estiré un poco y luego me dirigí hacia el baño para tomar una ducha.

Dejé mi pantalón a un lado y luego me observé en el espejo del lavabo.

No he cambiado mucho en los últimos meses, salvo por tener el cabello algo más largo y haber crecido unos 2 o 3 cm.

Lejos de miradas indiscretas, mi apariencia era distinta a la que los demás suelen observar.

Cabello blanco platino, con algunos mechones púrpuras, algo desordenado al acabar de levantarme. Unas grandes orejas de zorro blanco sobre la cabeza, con las puntas coloreadas en púrpura.

Ojos de un púrpura profundo y brillante, con pupilas afiladas que recuerdan a un depredador.

Dientes aparentemente normales, pero con colmillos bastante afilados cuando sonrío con ellos. No es que ocurra muy seguido.

En el fondo, como si se esforzaran por no ser ignoradas, nueve colas felpudas de un blanco prístino con patrones púrpuras se movían de forma lenta, danzante, casi hipnotizante, como si tuvieran mente propia.

Alejando mi vista del reflejo, entré a la ducha.

Las colas son bastante útiles a la hora de bañarse; es como tener nueve brazos que te ayudan desde la espalda. Por otro lado, también es fácil limpiarlas, aunque no estoy seguro de haberlas visto particularmente sucias, pero aun así lo hago por higiene.

Después de terminar el baño, me puse ropa casual. Normalmente debería usar uniforme, pero dado que no hay clases y son vacaciones, no ponen problemas por entrar con ropa común al gran comedor.

Para variar, me levanté mucho más tarde de lo usual al ser Navidad, saltándome el entrenamiento de la mañana.

Una vez listo, salí del baño, solo para ver a Bloom todavía roncando. Bloom es bastante perezosa a la hora de levantarse; casi todos los días debo despertarla.

Algunas veces la dejo dormir, pero ya son casi las 7:30 a. m.; nos quedaremos sin desayuno si sigue durmiendo.

Reuniendo una pizca de magia en mis dedos, la concentré en la punta y la lancé en dirección a Bloom.

Una chispa atravesó el cuarto y la golpeó justo en el trasero.

"Kyaaa, mi trasero".

Se despertó de un salto, sobándose el trasero y lanzándome una mirada mordaz, con claras quejas. Debería ser una mirada de reproche, pero la encontraba particularmente linda en ella.

"Bien, ahora que estás despierta, ve a bañarte ahora que tenemos tiempo; de otra forma, te lanzaré el hechizo de lavado rápido".

Bloom: "¡No!, no, iré a bañarme yo misma". Bloom voló rápidamente hacia el baño mientras hablaba, haciendo un puchero.

Extimum: "Te esperaré en la sala común".

Tomé el colgante que compré en China de mi nochero y me dirigí a la salida mientras me lo ataba al pantalón.

Desde que lo compré lo he estado usando, incluso con el uniforme. Aún no he tenido tiempo de examinarlo realmente y he intentado activarlo, pero tal como había dicho la anciana, el colgante no funciona; aun así, sigue siendo un accesorio de mi agrado después de que lo limpié y restauré un poco.

--Fin Pov--.

Al salir de su habitación privada, se encontró con una sala común bastante silenciosa, y no era solo porque fuera un poco tarde para el desayuno; realmente había pocos estudiantes en todo Hogwarts.

Mientras se dirigía hacia un sofá para esperar a Bloom, notó que ya había alguien sentado en el lugar.

Luna: "Buenos días, Extimum. Feliz Navidad".

Extimum: "Buenos días, feliz Navidad a ti también, ¿no has ido a desayunar aún?".

Luna: "Oh, te estaba esperando a ti y a Bloom, así que estaba leyendo este libro mientras esperaba a que salieran".

Alzando ligeramente una ceja, Extimum preguntó:

"¿Cuánto tiempo llevas ahí exactamente?".

Luna inclinó un poco la cabeza mientras lo consideraba y luego respondió:

"Creo que desde las 5:00 a. m. Toma, aquí está tu regalo". Luna respondió al tiempo que tomaba una caja envuelta que estaba junto al pie del sofá.

'Dos horas…'.

Extimum se sorprendió internamente de que se hubiera levantado tan temprano para esperarlos.

Extimum: "Gracias, ¿ya viste mi regalo?".

Luna: "Sí, es una horquilla muy bonita. Mira, la llevo puesta en este momento". Luna dijo mientras sacaba una horquilla cian de su cabello.

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De las dos horquillas que había comprado junto con el colgante, una se la había dado a Hermione; la otra, inicialmente sin un destinatario en mente, terminó en manos de Luna a medida que se hicieron más cercanos.

Luna: "¿Y Bloom?".

Extimum: "No debería tardar mucho en venir".

Mientras hablaban, Extimum abrió el regalo de Luna. Dentro había una fruta similar a una manzana roja… bueno, eso era si ignorabas su tamaño, que era casi el doble o triple que una común.

Y ahí terminaban las similitudes, porque tanto su textura superficial como su interior eran muy diferentes. Su exterior tenía una superficie resplandeciente similar al cristal y, en lugar del pequeño tallo delgado en la parte superior, tenía uno grueso y más parecido al de una calabaza.

"¿Dónde conseguiste un malus añejo?".

Extimum preguntó con sincera curiosidad mientras le daba una mirada pensativa a la fruta.

Luna: "Mi papá tenía algunos guardados y, como me quedé aquí esta Navidad, me envió algunos. Así que decidí darte uno; además, mira, hay otro regalo debajo del malus añeja".

Extimum podía percibir que Luna no era del todo honesta con sus palabras, pero decidió dejarlo pasar por el momento y mirar el segundo regalo.

La malus añeja era un postre navideño poco común de la comunidad mágica inglesa. A simple vista recordaba a una manzana de gran tamaño, casi como un pequeño melón, con un tallo grueso similar al de una calabaza.

Lo que la hacía especial era que ninguna sabía igual a otra. Su pulpa se utilizaba para preparar mezclas que se dejaban añejar, creando sabores únicos cada vez.

También era difícil de conseguir, ya que los árboles solo daban fruto en invierno, y apenas cada tres años.

La razón de la mirada pensativa de Extimum se debía a que este postre tenía un significado algo especial para él.

En su familia no se acostumbra a dar regalos, sin importar la festividad o el evento, salvo para extranjeros, al menos por lo que entendía.

Pese a ello, en realidad… hubo una excepción.

Una Navidad, en sus primeros años, Bob se acercó a él y le dio una malus añeja; según él, era un regalo de su madre.

Un recuerdo borroso incluso para su memoria.

Ese pensamiento siempre le traía dudas, pues no podía encajarlo en su visión de su madre.

Aun así, nunca olvidó ese regalo, ni volvió a ver o probar uno después de ese día.

Más al fondo de la caja había un pequeño muñeco de trapo hecho de lana. El muñeco era de él y Bloom, elaborado con bastante detalle y parecido.

Extimum: "¿Lo hiciste tú?".

Luna: "Sí, ¿te gusta?".

Extimum: "Sí, es muy bonito, gracias".

El muñeco era ciertamente bonito y detallado, un excelente adorno para su escritorio. No dudo y lo guardo en su bolsa expansible.

Mientras guardaba su regalo en la bolsa, Bloom salió de la habitación, lista, y se acercó volando a ellos.

Bloom: 'Listo, vamos'.

Luna: "Hola, Bloom. Toma, también tengo un regalo para ti, los hice yo misma". Luna dijo mientras sacaba una caja pequeña de su bolsillo.

Bloom: 'Oh, déjame ver'.

Tomó la caja de las manos de Luna y la abrió rápidamente, rasgando el envoltorio; su acción contrastaba bastante con la forma calmada y delicada con la que Extimum había abierto su regalo, conservando su envoltorio intacto.

Al abrir la pequeña caja, el contenido se hizo claramente visible: había al menos dos conjuntos de ropa pequeña dentro. Cada prenda era bastante detallada, mostrando la gran habilidad de Luna para confeccionar ropa de un tamaño tan reducido.

Luna: "Noté que no parecías tener muchos estilos de ropa, entonces te hice estas yo misma siguiendo tus gustos".

Los ojos de Bloom brillaron mientras detallaba la ropa con sus manos.

Realmente no tenía demasiados estilos de ropa, no porque no hubiera, sino porque no quería. La mayoría de las que había visto junto a Extimum en varios locales no lograron llamar su atención, limitándose a solo algunas básicas que encogieron a su tamaño.

E incluso la mayor parte de esa ropa solo la modelaba frente a Extimum, dejando el resto para el uso diario, casi como si fuera su propio uniforme.

Bloom: 'Son hermosos'.

Emocionada y algo conmovida, voló hacia Luna y la abrazó; aunque, dado su tamaño, era más como si abrazara su rostro.

Realmente quiso poder hablar y darle las gracias ella misma, pero sabía que no podía hacerlo; sería muy peligroso si alguien la viera hablando.

Las emociones de Bloom, y su malestar por no poder expresarse, se transmitieron de forma palpable a Extimum.

Observándolas, pensó por un momento antes de que una idea aflorara en su mente, poniéndola en práctica de inmediato.

Puso uno de sus dedos sobre la cabecita de Bloom y otro sobre la frente de Luna.

Extimum: 'Inténtalo ahora'.

Bloom: '¿Eh?'.

La confusión cruzó la mente de Bloom antes de que se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo.

Luna: "¿Oh?".

Bloom: '¿Me escuchaste?'.

Luna: "Sí…".

Los ojos de Luna se abrieron ampliamente antes de parpadear, su mirada alternando entre Extimum, el dedo en su frente y el que tocaba a Bloom, comprendiendo lo que estaba pasando.

Bloom: 'Los vestidos son muy hermosos, muchas gracias'.

Luna: "Me alegra que te hayan gustado".

Luna sonrió feliz y Extimum retiro sus dedos. Era un pequeño gesto, pero tenía bastante significado para Bloom.

Era un truco de legilimancia que había aprendido recientemente. Aunque su progreso en este arte no era tan bueno, ni de lejos, como con su oclumancia o su magia, hacía avances ocasionales.

Proyectar los pensamientos de Luna y Bloom, usándose como intermediario, no fue especialmente difícil; además, al estar conectado con Bloom, apenas requirió esfuerzo más allá de enlazarse con Luna. Este método no era invasivo, pero solo funcionaba con contacto físico y las personas podían decidir si enviar sus pensamientos.

Después de eso, fueron todos juntos hacia el gran comedor para desayunar.

El Gran Comedor relucía por todas partes.

No solo había una docena de árboles de Navidad cubiertos de escarcha y gruesas serpentinas de acebo y muérdago que se entrecruzaban en el techo, sino que de lo alto caía nieve mágica, cálida y seca. También se escuchaba música de villancicos de fondo que algunos estudiantes o profesores cantaban ocasionalmente.

El gran comedor estaba bastante vacío; quizás menos de la mitad de cada mesa estaba ocupada por estudiantes.

Extimum no había pasado la Navidad pasada aquí, por lo que no sabía cuántas personas solían quedarse, pero incluso él pensó que debería haber más.

Algunos eran huérfanos o vivían en zonas lejanas; a otros les gustaba pasar la Navidad en Hogwarts, y otros simplemente tenían situaciones familiares económicas o interrelaciones difíciles, por lo que optaban por quedarse; un ejemplo de esto era Harry.

Las sugestiones habían mejorado el trato que recibía, pero el cambio era limitado; después de todo, Extimum no les hizo un lavado de cerebro y sus personalidades no eran precisamente las mejores, por lo que las cosas aún resultaban tensas o complejas allí.

Sin nadie de sus amigos de Ravenclaw para acompañarlo, se dirigió directamente a la mesa de Gryffindor, donde ya estaban Ron y los demás.

Extimum: "Buenos días, feliz Navidad".

"Feliz Navidad"x3

Hermione: "¿Quién es ella?".

Extimum: "Ella es Luna, es de primer año".

El trío encontró el rostro de Luna algo familiar. La habían visto algunas veces antes, pero no sabían que formaba parte de su grupo ni se la habían presentado.

Luna: "Hola".

Se presentaron brevemente.

Hermione le dirigió a Luna una mirada algo más escrutadora, a la que Luna respondió con una leve sonrisa.

Hermione: "Mira, aquí está mi regalo para ti". Sacó entonces un paquete envuelto de su bolsa.

Ron: "Oh, aquí, toma el mío".

Harry: "Sí, aquí tienes el mío".

Extimum: "Gracias, los abriré después de desayunar".

Recibió los regalos, dejándolos a un lado en la mesa.

Ya había entregado sus regalos el día anterior, enviando algunos con lechuzas de la lechucería, sobornadas con tocino y pavo, y dejando el resto en los dormitorios con la ayuda de Bloom.

Después de tomar asiento, empezó a servirse comida. Debido a las fiestas, la mayoría eran opciones menos saludables, como pasteles y aperitivos grasos; aun así, también se mantenían algunos alimentos básicos.

Extimum: "Unos pasteles muy interesantes los que tienes allí". Comentó mientras observaba dos pequeños pasteles de chocolate apartados del resto de la comida sobre la mesa.

Ron: "Oh, son para, ya sabes…". Dijo de manera sugerente.

Hermione: "Sí, lo tendremos listo para esta noche".

Luna: "¿Qué cosa?".

Harry: "Ah…".

Extimum: "Es para un experimento que planean hacer con pociones".

Luna: "Oh". No preguntó más; pudo entender que apenas la conocían y que era un tema de carácter secreto.

Estuvieron por bastante tiempo en el gran comedor; primero desayunaron mientras hablaban de temas casuales, después pasaron un rato conociendo a Luna y jugando algunos juegos de mesa. Permanecieron juntos hasta que la mañana fue avanzando y finalmente se despidieron para volver a sus salas comunes.

Extimum volvió con Luna a la sala común de Ravenclaw. De los estudiantes que se quedaron, no había ninguno que conociera especialmente y, además, la sala estaba prácticamente vacía, por lo que el lugar se sentía algo desolado.

Extimum: "¿Tienes planes para más tarde?".

Luna: "Mmm, estaba pensando en salir a caminar por ahí y tal vez jugar un rato con la nieve. ¿Por qué?, ¿tienes algo más en mente?".

Extimum: "Bueno, no sé si te resultará interesante, pero planeaba investigar una maldición mágica, ¿quieres venir?".

Luna: "Claro". Ni siquiera pestañeó al aceptar.

Su rapidez hizo dudar a Extimum de si había entendido lo que le proponía o si simplemente quería ir con él.

Extimum: "Entonces sígueme".

Se dirigió hacia una pared cercana a las escaleras. En ella solo había una placa con el escudo de Ravenclaw; sin embargo, cuando se acercó, la superficie se volvió traslúcida, revelando el acceso a una habitación oscura.

Luna: "Oh, ¿así que aquí estaba la entrada?". Exclamó al ver cómo la pared ordinaria se transformaba.

Ya sabía que él tenía una habitación privada; Steve no era precisamente discreto cuando se trataba de recopilar chismes, pero nunca lo había visto entrar o salir de ella.

Al avanzar por el pasillo, las antorchas se encendieron de inmediato, iluminando tanto el corredor como la habitación con una luz blanca cian proveniente de las llamas azules.

Tras entrar, Extimum sacó dos maletas de su armario mientras Luna observaba el lugar.

Las dejó sobre el escritorio. Al abrirlas, en la primera había un frasco con la sangre de Astoria; en la segunda, una variedad de artefactos destinados a investigarla.

Luna: "¿De quién es la sangre?".

Extimum: "Es de Astoria Greengrass, una niña de primer año de Slytherin".

Luna: "Oh, creo que la he visto en algunas clases, pero no he hablado con ella".

Mientras revisaba otros objetos, Bloom voló hacia la segunda maleta y sacó una especie de microscopio de doble visor con un diseño rudimentario.

Parecía tener experiencia: comenzó a sacar distintos instrumentos, colocándolos en un orden específico sobre la mesa y ajustando su configuración.

Luna: "¿Lo haces a menudo?".

Extimum: "Oh, no, es la primera vez que lo hago, pero Bloom parecía más emocionada con la idea de investigar y ya había curioseado todos los artefactos con anterioridad".

Después de revisar algunos apuntes sobre los instrumentos y otros detalles, tomó el frasco que contenía la sangre en estasis y extrajo una muestra.

Extimum: "Pon esto en el magi-scopeo". (:v)

Le pasó la muestra a Luna mientras guardaba el frasco en el maletín. Luego se acercó al magi-scopeo y giró algunas perillas. De inmediato, el artefacto pareció exudar un leve vapor efímero, tras lo cual una luz se encendió sobre la muestra.

Extimum: "Adelante, puedes mirar". Dijo mientras se acercaba a uno de los visores para observar.

El magi-scopeo era similar a su homólogo no mágico; sin embargo, aunque también permitía enfocar el espécimen, su función principal era observar las cadenas y rastros de magia ocultos a un nivel profundo en la muestra, algo que otros artefactos no podían hacer.

Aunque existen dispositivos para observar la magia, cuando se trata de una maldición de sangre, esta no es claramente visible, incluso para este tipo de artefactos, y mucho menos una que ha permanecido por generaciones en un linaje. Por ello, no se puede usar cualquiera, y es necesario uno que permita un nivel de detalle elevado, como el magi-scopeo.

Al observar por el visor, no se veía como si se mirara a través de un tubo, sino más bien cómo hacerlo a través de un lente. Bajo la luz, la muestra de sangre se revelaba con gran claridad desde una perspectiva cercana y detallada.

Una huella carmesí, formada por miles de micropartículas biológicas que componían la sangre, se desplegó ante ellos.

Bajo el magi-scopeo, aparecía un ocasional parpadeo oscuro que simulaba una especie de bestia marina. Surgía repentinamente, intentaba devorar algunas de las partículas cercanas sin éxito y luego volvía a sumergirse, desapareciendo; aun así, dejaba las partículas más tenues tras el contacto.

Luna: "Parece un dragón de agua". Comentó al observar el evento que se desarrollaba.

Ese "dragón de agua" era la manifestación visible de la maldición de sangre en el linaje. No era una entidad única, sino una de muchas apariciones irregulares dentro de la muestra, sin un patrón definido. Sus intentos de interacción eran débiles, pero aun así provocaban una clara pérdida de vitalidad en las partículas.

El magi-scopeo permitía observar la maldición con claridad, pero curarla no era tan simple como eliminar esos "dragones de agua". La maldición estaba ligada al linaje completo; incluso si Astoria moría, mientras el linaje Greengrass persistiera, seguiría activa.

Como maldición de extinción de linaje, su desaparición era posible bajo condiciones extremas: abandonar el apellido o extinguir la descendencia. La primera implicaba renunciar al linaje, algo inaceptable para una familia de ese estatus; la segunda dependía de la ausencia total de herederos.

En la generación actual, Daphne era la heredera.

Su matrimonio definiría la continuidad del linaje: su pareja tendría que adoptar el apellido Greengrass o, en casos menos comunes, combinarlo con el suyo. También existía la posibilidad de que ella adoptara el apellido de su esposo y mantuviera Greengrass como apellido de soltera, pero si ninguno de sus hijos heredaba ese apellido, la familia se extinguiría de facto.

Todo esto asumía que su padre no tuviera más descendencia.

Renunciar al apellido no eliminaría necesariamente la maldición en los afectados, pero sí impediría su transmisión.

Extimum pasó el resto de la tarde probando distintos métodos sobre la muestra.

Hechizos, pociones e intervención directa con magia fueron aplicados sin resultados concluyentes.

La maldición demostraba un comportamiento adaptativo: al ser dañada sin ser eliminada, absorbía la vitalidad de la sangre circundante para recuperarse. Además, su resistencia era considerable.

Intentó aislarla, congelarla, quemarla, cortarla e incluso destruirla mediante explosiones controladas. También probó contrarrestarla con otras maldiciones. Ninguno de los métodos resultó efectivo.

Luna participó activamente durante todo el proceso. Propuso variaciones en los enfoques, especialmente en el uso de pociones, y ayudó a probarlas en segmentos de la muestra. Aunque su conocimiento era limitado, sus sugerencias aportaron nuevas líneas de prueba.

Bloom, por su parte, se encargó de manipular los artefactos y asistir en la ejecución de los experimentos. También aplicó su propia magia sobre la muestra, obteniendo resultados menores, pero útiles para el registro.

Entre todos los métodos, la magia directa fue la que mostró mayor impacto, aunque apenas lograba perturbar las manifestaciones sin dañarlas de forma significativa.

En algunos casos, fue posible eliminar instancias individuales de la maldición, pero esto no resolvía el problema. No existía una única entidad, y las demás se ocultaban tras la destrucción de una, sin un patrón observable. Además, estos métodos no eran viables para aplicarlos sobre un portador.

A pesar de los resultados limitados, el experimento permitió obtener información relevante sobre su comportamiento, resistencia y posibles debilidades. Bloom se encargó de registrar todos los datos.

El proceso se extendió hasta la noche, cuando la muestra principal terminó por degradarse. Sin estasis ni vínculo con su portador, la sangre se oxidó, perdiendo sus propiedades mágicas. Con ello, las manifestaciones de la maldición también desaparecieron.

Limpiándose el sudor de la frente, Luna comentó:

"No sabía que eliminar una maldición podía ser tan difícil. Había oído que, como los maleficios, son casi imposibles de curar, pero verlo por mí misma es diferente".

Ya habían guardado los instrumentos y se encontraban sentados frente al escritorio, donde ahora había varias delicias que Extimum había pedido a Tutu.

Extimum: "No esperaba lograr nada hoy, pero al menos he obtenido mucha información y entiendo un poco más con que estoy tratando".

Luna: "Tienes razón. Primero hay que entender al enemigo antes de idear un plan".

Extimum: "Si, por ahora utilizare los datos para buscar similitudes con los efectos de otras maldiciones. Si pudiera encontrar el contra-hechizo sería mucho mejor, pero lo dudo mucho".

Pronto terminaron de comer y Luna se despidió, diciendo que estaba cansada.

Extimum: "¿Qué hora es, Bloom?".

Bloom: "Son las 8:30 p.m., ¿aun quieres hacer algo más?".

Extimum: "Solo quería ir a ver cómo les fue a Harry y a los demás con su intento de conseguir información".

*Uaaaah*

Bloom bostezo, estaba cansada después de todo el ajetreo del día.

Extimum: "Si quieres quédate a descansar. Has trabajado mucho hoy".

Bloom. "Si… no olvides despertarme más tarde para el vuelo nocturno".

Bloom se fue volando hacia la única cama de la habitación y, después de quitarse sus pequeños zapatos y dejarlos en el nochero, se acostó sobre la almohada de Extimum.

Extimum la observó dormir por un momento antes de salir de la habitación.

Se dirigió hacia el baño de Myrtle la llorona. No sabía si ya habrían vuelto; solo sabía que era el lugar más probable donde podrían estar si ya habían terminado.

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