Capítulo 115 – Onceavo Desafío
El sol comenzaba a caer sobre la isla, tiñendo el muelle con tonos naranjas y dorados. El agua reflejaba destellos brillantes, y la cámara se acercaba lentamente hasta mostrar a Chris McLean, impecable como siempre, con esa sonrisa que mezclaba entusiasmo y crueldad.
Chris levantó el micrófono y abrió el capítulo con su voz inconfundible.
"¡La última vez en *Isla del Drama*...!" dijo, extendiendo los brazos como si quisiera abrazar el caos que estaba por venir.
La cámara giró hacia el lago y luego regresó a Chris, quien comenzó a narrar lo ocurrido en el episodio anterior con su tono burlón y dramático.
"Se les pusieron desafíos que probaban su confianza en sus compañeros. El reto de escalar rocas reveló más que el resentimiento entre chicas..."
Imagen: Gwen trepando y perdiendo su falda al engancharse con una roca,
Chris continuó con su narración, disfrutando de cada palabra.
"Cody sufrió una venganza por parte de Leshawna".
Vídeo: Cody comiendo el platillo preparado por Leshawna y terminando vomitando al final.
"DJ le confió a Geoff su conejito... gran error".
Imagen: Geoff dejando al conejo, seguido por un rápido corte a la escena del animal siendo deborado.
Chris bajó la voz, como si quisiera darle más peso a lo que venía.
"Pero Duncan y Cody se mostraron su lado suave".
Imagen: Duncan y Cody caminando juntos por el bosque, buscando un conejo para DJ, con gestos serios pero solidarios.
Finalmente, Chris se detuvo en el muelle, levantando los brazos con dramatismo.
"¡Quédense para la ceremonia más dramática hasta ahora, en... ISLA... DEL... DRAMA!!"
La música de apertura comenzó a sonar, la cámara se alejaba mostrando el muelle completo y el mar detrás, mientras el logo del programa aparecía en pantalla.
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Cambio de escena y se centra en la parte exterior de las cabañas.
Duncan y Cody estaban sentados en el suelo, tallando con navajas sobre la madera. Sus diseños eran calaveras, líneas gruesas y detalles improvisados que se mezclaban con risas y comentarios entre ellos.
La puerta de la cabaña se abrió de golpe y Harold salió con algo en la mano. Camino hacia ellos con expresión molesta.
"¡Confiesen! ¿Quién hizo sándwiches con mi ropa interior?" dijo Harold, levantando un plato frente a los chicos.
El plato mostraba un sándwich armado con dos paneles, crema de avellana y, en medio, un calzón suyo.
Duncan y Cody se miraron y soltaron una carcajada.
Harold, furioso, sacó el calzón del sándwich y lo levantó. Justo en ese momento, la prenda salió volando y cayó al suelo. Courtney pasaba por ahí y se detuvo al ver cómo el calzón caía frente a ella.
"¡Harold, eres completamente asqueroso!" dijo Courtney, molesta y con gesto de repulsión, para luego darse la vuelta e irse.
"¡No, espera, no fui yo!" dijo Harold, tratando de explicarse, pero Courtney ya se había alejado.
Harold se giró hacia Duncan y Cody, con el rostro rojo de enojo.
¡¡¡Idiotas!!! dijo Harold.
Cody cruzó los brazos, aún riéndose.
"Es muy fácil que cada vez sea peor para él", dijo Cody.
Duncan asintió, con una sonrisa burlona.
"Lo sé viejo, pero parece que sigue sin entender lo de la ropa interior", dijo Duncan.
Cody negó con la cabeza, divertido.
"No soy fan de molestar porque sí, pero se lo ganó. Es asqueroso... y mira que yo duermo con Owen", dijo Cody.
Las bocinas del campamento comenzaron a sonar de repente, rompiendo el silencio de la noche. La voz del Chef resonó por todo el lugar, áspera y autoritaria.
"¡Escuchen cucarachas! Quiero que todos los campistas se reporten en el muelle de la vergüenza a las 0900 horas", dijo el Chef.
Los campistas se miraron unos a otros, confundidos. Nadie entendía qué significaba exactamente.
"¡Es decir ahora, soldados, ahora!" Volvió a decir el Chef por las bocinas, con un tono que no dejaba lugar a dudas.
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Cambio de escena
La cámara mostró a todos llegando al muelle. El Chef los esperaba vestido con un uniforme militar completo, botas altas y una vara en la mano. Su mirada era dura, y su postura rígida imponía respeto.
Los campistas se colocaron en fila, intentando formar una línea ordenada.
"A eso le llaman formación... pues juntos" dijo el Chef, golpeando con la vara los pies de Noah para que se enderezara.
"¡Brazos abajo!" dijo golpeando a Duncan, que estaba con los brazos cruzados.
"¡Mirada al frente!" gritó al ver a DJ distraído, obligándolo a acomodarse.
Harold fue el más castigado. El Chef lo golpeó varias veces con la vara, corrigiendo su postura, su mirada y hasta la forma en que respiraba.
"Oh, este será un día divertido" susurró Gwen a Cody, intentando que nadie más la escuchara.
"¿Qué me dijiste, soldado?" gritó el Chef, poniéndose frente a Gwen con un megáfono en la cara.
"Ahh... nada" dijo Gwen, nerviosa.
"Y continuarás diciendo nada, hasta que yo te diga que puedes decir algo", dijo el Chef, otra vez con el megáfono en la cara de Gwen.
El silencio se apoderó del muelle.
"El desafío de hoy no será fácil. De hecho, no espero que nadie salga con vida", dijo el Chef con tono serio.
Owen soltó una risa nerviosa, lo que provocó que el Chef le pegara con la vara en la espalda.
"¡Ahí, ese duelo!" dijo Owen.
"Mis órdenes son asegurarme de que todos los que participen, menos uno, se rindan. Quien siga en pie ganará la inmunidad para su equipo", dijo el Chef.
"Emm... ¿qué pasó con Chris?" preguntó Heather, levantando la mano.
"¡Regla número uno! Se dirigirán a mí como *Amo Chef*. ¿Entendieron eso?" dijo el chef.
"¡Sí, amo chef!" respondieron todos a la vez.
"Dormirán cuando yo les diga que duerman, y comerán solo cuando yo les diga que coman. ¿Está claro?" dijo el Chef, otra vez con el megáfono.
"¡Sí, amo chef!" repitieron todos.
"Regla número dos: cuando estén listos para rendirse, caminarán hasta el muelle y tocarán la campana", dijo el Chef, señalando una campana colgada con una soga debajo.
"Lo que me lleva a la regla número tres: quiero que uno renuncie antes del final del primer día. Y ese día no termina hasta que alguien se rinda. ¡Ahora lleven sus traseros a la playa, soldados! ¡Ahora! ¡Ahora! ¡Ahora!" gritó el Chef con el megáfono.
Todos comenzaron a correr hacia la playa, sin cuestionar nada más.
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Confesionario de Gwen
La cámara mostró a Gwen en el confesionario, con los brazos cruzados y una sonrisa irónica.
"Quien sea que haya tenido esta retorcida idea de ponerlo a él a carga del desafío... debo decir que estoy impresionada", dijo Gwen.
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La cámara cambió de escena y se trasladó a la playa. El Chef estaba ahí, con su uniforme militar, esperando a los campistas que llegaban corriendo desde el muelle. Frente a ellos había varias canoas alineadas en la arena.
"¡Escuchen! Cada equipo debe sostener una canoa sobre sus cabezas. Ah, los atrapé con las manos fuera de la canoa y serán eliminados. Y nadie almuerza hasta que quede fuera", dijo el Chef, señalando las canoas y soltando una risa burlona.
"¡Canoas arriba!" dijo el chef.
La competencia comenzó. Cada equipo levantó su canoa y la sostuvo sobre sus cabezas. Cody se puso rápidamente a su equipo: él se colocó al centro, Owen hasta atrás, Noah al frente, y las chicas en medio de ellos.
"Esto no es tan difícil", dijo Owen.
"Es pan comido" dijo DJ.
Las horas empezaron a pasar. El sol golpeaba fuerte, los cuerpos comenzaban a pesar, los brazos dolían y los estómagos rugían de hambre. El Chef caminaba alrededor de ellos, observando cada detalle.
Cody, viendo que las chicas sufrían más, les dijo que metieran las manos dentro de la canoa y reposaran ahí, que ellos se encargarían de sostenerla. Ellas lo hicieron y sintieron un alivio inmediato en los brazos.
"¡Vamos, holgazanes, solo han pasado tres horas!" les gritó el Chef.
"Parece que se perdió el almuerzo de hoy", dijo Chris, que iba llegando con su sonrisa característica.
"Mh, supongo que no tenían hambre", dijo el Chef, disfrutando de la situación.
"Creo que ha sido demasiado fácil", dijo el Chef, justo antes de subirse él mismo a una de las canoas, mientras Chris se subía a la otra. El Chef se acomodó sobre la de los Bagres y Chris sobre la de los Topos.
El tiempo pasó de nuevo, otras tres horas. Los brazos temblaban, las piernas se cansaban, pero nadie se rendía. Cody entonces les dijo a los chicos que descansaran los brazos como lo habían hecho las chicas antes. Ellos aceptaron, y las chicas volvieron a levantar la canoa, con Cody en medio sosteniendo gran parte del peso.
En los Topos, Duncan y DJ empezaron a divertirse a costa de Harold. Con una cuerda improvisaron un "halcón chino", gritando y rompiendo los calzones.
"¡Tontos!" gritó Harold, soltando la canoa por un momento.
"¿Algún problema, soldado?" dijo el Chef, bajando la cabeza para mirar debajo de la canoa.
"No" dijo Harold, aún molesto.
De pronto, el estómago de Owen hizo ruido y terminó soltando un gas. Las chicas agradecieron que Cody lo hubiera mandado hasta atrás de todos, pero el viento les devolvió el olor. Todas maldijeron a Owen, que solo se encogió de hombros con una sonrisa nerviosa.
El desafío continuaba, las horas se acumulaban y el sol seguía quemando la piel de los campistas. El Chef y Chris, cómodos sobre las canoas, disfrutaban viendo cómo los equipos sufrían, esperando el momento en que alguien se rindiera y caminara hacia la campana del muelle.
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La noche cayó sobre la isla. El cielo estaba oscuro, apenas iluminado por la luna y las estrellas. Chris ya se había marchado, y el Chef se había bajado de las canoas para ponerse a contar historias de su época en el ejército. Su voz ronca y sus gestos exagerados mantenían a los campistas en tensión, aunque muchos ya estaban demasiado cansados para prestar atención.
Owen se había quedado dormido de pie, con la canoa aún sobre su cabeza. Algunos parecían fastidiados, otros apenas podían mantener los brazos firmes. El ambiente era pesado, y el silencio solo se rompía por los gruñidos de estómagos vacíos.
"Chicos, este reto no parece terminar. Como dijo el Chef, si ninguno cae, se mantendrá. Lo mejor es que uno salga para continuar con otra cosa, porque si no todos estarán agotados para el siguiente desafío", dijo Cody a los Topos, mirando a su equipo con seriedad.
Ellos se miraron entre sí y asintieron.
"Entonces, ¿quién vende?" preguntó Gwen, con voz cansada.
"Creo que después de analizarlo, la mejor opción es Lindsay", dijo Cody.
El grupo lo pensó un momento y estuvieron de acuerdo. Lindsay respir hondo, baj lentamente los brazos y solt la canoa. Camino hacia el muelle, pasando frente al Chef.
"Parece que tenemos una perdedora", dijo el Chef, con una sonrisa burlona.
Lindsay tomó la soga e hizo sonar la campana. El sonido metálico resonó en toda la playa, y en ese instante los equipos soltaron las canoas, dejándolas caer sobre la arena.
Los Topos se acercaron a Lindsay, la rodearon y le dijeron que había hecho lo correcto. Ella irritada, feliz aunque cansada, agradecida por el apoyo.
"Ahora soldados, con una perdedora ya, diríjanse al comedor. ¡La cena está servida, ahora!" dijo el chef.
Owen levantó los brazos y celebró. "¡Gracias!" dijo, corriendo hacia el comedor.
Cody pasó junto a Lindsay, que los despedía antes de irse a su cabaña.
"En mi mochila debajo de mi cama, tengo algo de comer, tómalo y descansa bien, Lindsay", dijo Cody, con tono amable.
"Gracias, gana por el equipo", dijo Lindsay, feliz, abrazándolo antes de dirigirse a su cabaña.
Cody la miró un momento, luego caminó hacia el comedor junto a los demás, con la determinación de seguir adelante en el desafío.
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La cámara cambió de escena y se trasladó al comedor. Los campistas entraron agotados, con los brazos aún adoloridos por el reto de las canoas. Se sentaron al pie de la mesa, que estaba completamente vacía. Frente a ellos estaban el Chef y Chris, junto a un montón de botes de basura apilados.
"Bien, gusanos, abran bien las orejas. Tienen diez minutos para comer antes de que comience el entrenamiento nocturno", dijo el Chef con voz dura.
"No puede ser" dijeron algunos, murmurando entre ellos.
"Ah, disculpe, Amo Chef, ¿dónde está la comida?" preguntó Gwen, levantando la mano con cautela.
"La están viendo" dijo el Chef entre risas, señalando los botes de basura.
Owen se asoma a los botes, curioso.
"Estas son las sobras del desayuno de esta mañana", dijo Owen.
"Muy cierto, en la guerra viene lo que consigues", dijo el Chef, con tono orgulloso.
Sin pensarlo demasiado, Owen procedió a buscar dentro de un bote, encontró unos restos y comenzó a comerlos como si nada.
Chris lo observó y sonrió.
"Bueno, puedo ver que lo tienes todo bajo control. Me voy a servicios de manualidades, ¿vienes?" le dijo Chris al Chef.
"Disfruten, gusanos", dijo el Chef, para luego irse con Chris.
Los chicos se quedaron mirando los botes. Owen seguía buscando, mientras Leshawna y Gwen observaban con cara de disgusto. DJ y Duncan sacaron algo de entre los restos.
"No voy a comer eso", dijo Heather, cruzando los brazos.
"Yo tampoco", dijo Courtney, con gesto firme.
"No te gustan los especiales de hoy, princesa", dijo Duncan en burla a Courtney, levantando un vaso con un líquido naranja que había encontrado.
"Algún día optaré por la presidencia, y nadie sacará un archivo mío comiendo basura", dijo Courtney, en tono serio.
Duncan y DJ se acercaron a Harold.
"Oye Harold, nos sentimos mal por lo del incidente de los calzones, así que te trajimos un poco de jugo" dijo Duncan, entregándole el vaso.
Harold lo tomó.
"Oh, gracias" dijo Harold, para luego beberlo y escupirlo de inmediato.
"Esto no es jugo", dijo Harold, mirando el vaso con asco.
"Oh, me equivoqué, viejo. Debemos haberlo confundido con la grasa de pollo", dijo Duncan, riéndose junto a DJ.
"Vamos, Duncan, deja al chico. Ya tuvo suficiente con lo de la mañana y lo de hace rato", dijo Cody, con tono serio.
"Ustedes son tan inmaduros, espero que estén orgullosos", dijo Courtney, molesta.
Duncan se rió.
"De acuerdo, escucha Cody, no te hagas santo. Estuviste de acuerdo en la mañana", dijo Duncan.
"Y pienso que pensé que eras agradable", dijo Courtney, mirando a Duncan.
"¿Eres agradable?" dijo Duncan, haciendo un gesto burlón para que Courtney se callara. "Sí, claro."
Cody se reía de la situación, sin poder evitarlo.
"Olvídalo, me equivoqué. Él solo es tan asqueroso e inmaduro como quieren que piensen", dijo Courtney, para luego levantarse e irse del comedor.
Noah y las chicas se acercaron a Cody.
"¿No tienes comida?" le preguntaron.
Cody lo pensó un momento y luego se levantó junto a Noah. Fueron a su cabaña y sacaron un par de barras de proteína y algo de carne seca. Regresaron rápido para que los Topos pudieran comer. Cody incluso invitó a Courtney y Bridgette.
"De nuevo, tu complejo de héroe", dijo Heather, mirándolo con molestia.
"Solo disfruto de la competencia limpia" dijo Cody a Heather, quien lo miraba con los brazos cruzados y gesto de desaprobación.
La cámara se alejó mostrando a los campistas comiendo lo poco que Cody había conseguido, mientras el ambiente seguía cargado de tensión. Algunos agradecidos, otros molestos, y el Chef y Chris ausentes, preparando lo que sería el entrenamiento nocturno.
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La cámara cambió de escena y se trasladó de nuevo a la playa. El Chef estaba sobre una plataforma de madera, iluminada por reflectores improvisados que daban al lugar un aire de espectáculo militar. Los campistas, agotados pero aún en pie, se alinearon frente a él.
De pronto, el Chef comenzó a moverse, marcando pasos extraños. La música empezó a sonar: "Thriller" de Michael Jackson.
El Chef bailaba con energía, señalando a los campistas para que lo siguieran.
"¡Vamos, gusanos, coreografía!" dijo el Chef, moviendo los brazos como si estuviera en un videoclip.
Los campistas, confundidos, comenzaron a imitarlo. Gwen y Leshawna se miraron con incredulidad, pero terminaron levantando los brazos. Owen, emocionado, se entregó al baile con entusiasmo. DJ intentaba seguir el ritmo, mientras Harold tropezaba constantemente. Courtney, seria, trataba de mantener la compostura, pero terminó haciendo los pasos.
La coreografía se expande, todos bailando bajo la luna, con el Chef marcando cada movimiento. El ambiente era surrealista: un grupo de adolescentes agotados, obligados a bailar "Thriller" en medio de un desafío militar.
De pronto, la música se detuvo. El silencio cayó sobre la playa.
"Duncan, ¿qué estás haciendo?" preguntó Courtney, mirando al chico que había apagado el reproductor.
"Uno se rindió, el día terminó", dijo Duncan, mirando directamente al Chef.
El Chef bajó la mirada, serio.
"Terminamos cuando yo digo que terminemos", dijo el Chef.
Se acercó a Duncan y gritó:
¡Al piso y dame veinte!"
Duncan suspir, se empuj al suelo y comenz a hacer flexiones.
"Uno... dos... tres..." contaba, mientras el Chef lo observaba con los brazos cruzados.
"¿Alguien más tiene algo que decir?" dijo el Chef, mirando al resto de los campistas.
Gwen levantó la mano, con cautela.
"Ah, sí... ¿puedo ir al baño?" dijo Gwen.
El Chef la miró fijamente, luego abordando con una sonrisa siniestra.
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Cambio de escena
La cámara mostró a Gwen en el baño del campamento. Tenía un trapeador y una cubeta en las manos. El suelo estaba sucio, y ella lo limpiaba con gesto resignado.
"No es exactamente lo que tenía en mente", dijo Gwen, hundiendo el trapeador en la cubeta y comenzando a fregar el piso.
La cámara se acercó a su rostro, mostrando su mezcla de cansancio y frustración, mientras el eco de la música "Thriller" aún resonaba en la distancia.
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La cámara cambió de escena y se trasladó nuevamente al comedor. Los campistas estaban sentados en las mesas, cada uno con papel y pluma frente a ellos. El Chef se encontraba al centro, con los brazos cruzados y una expresión seria.
"Para el próximo desafío, deberá hacer un ensayo de 300 palabras sobre cuánto me aman a mí. Quien se quede dormido o no lo termine será eliminado", dijo el Chef.
Los chicos se miraron entre sí, agotados. El cansancio era evidente en sus rostros, salvo en Cody, que se veía más fresco, como si aún tuviera energía de sobra.
El tiempo pasó lentamente. Los campistas escribían con dificultad, algunos cabeceando de sueño, otros luchando por mantener la concentración. La alarma sonó y el Chef comenzó a recoger los papeles.
Tomó el de Duncan y lo desplegó.
"Yo quiero al Amo Chef Hatchet porque es muy muy muy muy muy muy muy..." dijo el Chef, leyendo en voz alta. Luego levantó la hoja y la mostró. "Esto es solo una oración con cinco páginas de 'muy' en medio."
"Son 300 palabras exactas, puedes contarlas si quieres", dijo Duncan, con una sonrisa burlona.
El Chef seguía revisando la hoja de Duncan, pero de pronto se resbaló con la baba de Owen, quien casi se había quedado dormida sobre la mesa.
"¡Límpiate esa baba, muchachito!" gritó molesto el Chef, levantándose. Al girar, notó que Noah estaba dormido a su lado, y más allá DJ también había caído rendido.
"Ustedes dos holgazanes quedan fuera. El resto, vayan a dormir y repórtense a las 00 horas", dijo el Chef, golpeando la mesa para despertarlos.
Duncan levantó un pañuelo y señaló la baba de Owen con tono burlón.
"Le faltó un pedacito ahí, general", dijo Duncan.
"¿Qué? ¿Quieres correr cincuenta vueltas en el campamento ahora?" dijo el Chef, acercándose con el megáfono.
"No gracias, él solo se irá directo a dormir", dijo Courtney, jalando a Duncan lejos del Chef.
"¿Quieres que te eliminen?" preguntó Courtney, molesta.
"No pensé que te importara", dijo Duncan, con una sonrisa coqueta.
"No me importa, pero no quiero perder este desafío. Así que deja de arruinarlo y haz lo que te dicen por una vez, ¿de acuerdo?" dijo Courtney, molesta, para luego darse la vuelta e irse con Bridgette y los demás.
"Me ama" dijo Duncan al verla irse, levantando el puño para chocarlo con DJ.
DJ lo chocó, pero no dijo nada. Miró y Courtney, que caminaba junto a Bridgette. A diferencia de Duncan, DJ notó que al lado de ellas iban Cody, Gwen y Noah, y que los ojos de Courtney no dejaban de mirar a Cody.
Los chicos llegaron a las cabañas. Faltaban pocas horas para las 00, así que Cody mandó a dormir a los Topos y les dijo que él los despertaría, que aprovecharían para descansar.
Todos lo escucharon. Gwen le dijo que él también debía dormir, pero Cody respondió que estaba bien.
Mientras todos dormían, Cody se quedó mirando las estrellas y comiendo una barrita. El silencio de la noche lo acompañaba.
En otra escena, el Chef revisaba los ensayos. Tomó el de Cody y leyó el título: "Hatchet: Agente secreto". No tenía nada que ver con quererlo, pero sí era entretenido. Era la historia de un joven negro de Canadá, su crecimiento y su paso por la armada, hasta su ingreso en la agencia de inteligencia y cómo había salvado al mundo.
El Chef sonrió, intrigado.
"Ahora tendré que convencer al chico de que me haga el capítulo número dos", dijo, guardando el ensayo con cuidado.
La cámara se alejó mostrando al Chef pensativo, mientras Cody seguía bajo las estrellas, ajeno a lo que su ensayo había provocado.
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La cámara cambió de escena y se trasladó cerca del bosque. Frente a los campistas se levantaba una pista peligrosa de obstáculos, iluminada por la luz de la luna. El Chef estaba sobre una plataforma de madera, con su vara en la mano y una mirada severa.
"Correrán en este circuito hasta que puedan completarlo en menos de un minuto, ¿les quedaron claros?" dijo el Chef, mirando a todos, pero acercándose justo a la cara de Duncan.
"Como el cristal", dijo Duncan, con una sonrisa desafiante.
Courtney lo señaló con el dedo, abuso.
"Si haces que perdamos, te voy a hacer tan miserable", dijo Courtney.
"¡Vamos, gusanos, muévanse!" gritó el Chef.
Los campistas comenzaron a moverse por el circuito. El camino estaba enlodado, había que cruzar un muro por encima, pasar por en medio de un neumático. Owen se atoró en el barro, mientras otros intentaban avanzar.
Más adelante, dos hachas se balanceaban de derecha a izquierda, una frente a la otra. Algunos cruzaron por debajo, Cody las atravesó por en medio con precisión. Luego venía el cruce con una cuerda entre dos rampas.
Harold intentó saltar apenas el muro, pero cayó al suelo, comiéndose mucho lodo.
Harold estaba tirado en el suelo, cubierto de barro hasta la cintura. El muro que había intentado saltar lo había vencido, y ahora el lodo se le metía en la boca, en la nariz, en los ojos. Levantó la cabeza apenas, y lo primero que vio fue a Cody avanzando con firmeza, liderando el circuito como si nada. Más allá, Duncan se reía de él, burlándose sin piedad.
En ese instante, Harold sintió cómo su interior se partía en dos emociones distintas, pero iguales de intensas. Por un lado, la rabia contra Duncan, parecía disfrutar cada vez que él fallaba. Duncan no solo se burlaba, lo hacía con esa sonrisa arrogante que le recordaba que, para muchos, Harold era solo un chiste. Cada carcajada de Duncan era como un golpe directo a su orgullo.
Por otro lado, estaba Cody. No se reía, no lo humillaba, pero su sola presencia lo hacía sentir pequeño. Cody avanzaba con seguridad, organizaba a su equipo, y parecía tener siempre la respuesta correcta. Harold lo miraba y pensaba que ese lugar, ese liderazgo, debería ser suyo. Él había llegado a la isla con la idea de demostrar que podía ser alguien, que podía destacar. Pero cada vez que lo intentaba, Cody lo eclipsaba sin esfuerzo.
"¿Por qué ellos? ¿Por qué no yo?" Pensaba Harold, con los dientes apretados.
La frustración lo consumía. Sentía que el barro lo ahogaba, que cada intento de levantarse era inútil. El sabor del lodo en su boca lo hizo vomitar, un reflejo de todo lo que estaba acumulando dentro: rabia contra Duncan por ridiculizarlo, y resentimiento contra Cody por ser la imagen de lo que él nunca lograba alcanzar.
El enojo lo hizo vomitar lodo.
Bridgette se detuvo junto a él, preocupada.
"Ah, Amo Chef, creo que tenemos una situación aquí", dijo Bridgette, llamando al Chef.
Harold apenas pudo torturar la cara.
"Demasiado lodo" dijo Harold, con voz quebrada.
El Chef lo levantó del suelo con una sola mano, como si no pesara nada.
"Toca la campana y repórtate, tu trabajo ha terminado", dijo el Chef.
Harold bajó la mirada. No quería aceptar la derrota, pero sabía que no podía seguir. El lodo lo había vencido, y más que eso, lo había vencido la sensación de no ser suficiente.
Mientras se alejaba, escuchó la risa de Duncan.
"Vaya, pobre chico", dijo Duncan, disfrutando de su humillación.
Harold apretó los puños, con el corazón ardiendo de rabia. En su interior, juró que algún día se vengaría, que encontraría la forma de demostrar que no era un bufón. Pero esa noche, lo único que podía hacer era caminar hacia la campana, derrotado, con la mente llena de resentimiento dividido: contra Duncan, por hacerlo sentir ridículo, y contra Cody, por recordarle lo lejos que estaba de ser el protagonista que siempre soñó ser.
"¡Vuelvan al circuito, soldados! Ahora estará detrás de ustedes como el hedor tras un camión de caca", dijo el Chef, girándose hacia ellos.
Bridgette corrió de inmediato.
"Me muero de ganas, señor", dijo Duncan, haciendo una pose militar exagerada.
El circuito continuó. Owen derribó el muro tratando de escalarlo, Gwen cayó al fango al atorarse, Heather quedó de cabeza al enredarse en la cuerda del salto, y Leshawna se hundió en el lodo al pasar por las hachas. Duncan se burló de ella, pero el Chef apareció frente a él.
"Te acabas de ganar veinte flexiones más", dijo el Chef, molesto.
"Gracias" dijo Duncan en tono feliz, irónico y provocador. Luego se inclinó y le dio un beso en la nariz al Chef.
El Chef se puso furioso.
"Creo que lo estás llevando al límite, hermano", dijo Cody, mirándolo con seriedad.
"Creo que tienes razón", dijo Duncan, ahora sí sabiendo que se había pasado.
"Una noche en confinamiento solitario en la casa del bote", dijo el Chef, con tono serio.
Los demás se asustaron al escuchar eso.
"Gran cosa, ¿qué tan aterrador puede ser?" dijo Duncan, como si no fuera nada.
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Cambio de escena
La cámara mostró la llamada "casa del bote". Garfios colgaban de las paredes, peces disecados, huesos, dentaduras de tiburones, carnada viva. Todo iluminado por la luz de la luna, que hacía que la cabaña se viera aún más fea y aterradora.
Duncan estaba sentado en medio de todo eso, mirando alrededor con gesto incómodo.
"Debí mantener la boca cerrada", dijo Duncan, resignado.
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