Capítulo 116 – Onceavo Desafío (Parte 2)
La cámara cambió de escena y se trasladó al comedor. El Chef había anunciado que los campistas se habían ganado una comida "mejor", aunque todos sospechaban que eso significaba algo distinto. Las bandejas estaban servidas con un menú extraño, difícil de identificar, pero al menos no era basura como la vez anterior.
Courtney y Bridgette estaban juntas cenando, con gesto serio.
"¿Qué le pasa a Duncan? ¿Por qué tiene que arruinarlo todo?" dijo Courtney, muy molesta, apuñalando con el tenedor la comida que tenían enfrente.
"¿Por qué sigues pensando en él? Ya sabíamos que iba a pasar algo así. No me digas que en serio te gusta" dijo Bridgette, arqueando una ceja.
"¡Claro que no! Tú bien sabes quién me gusta. No me rendiré en eso. Pero lo que pasa es que este idiota me está fastidiando demasiado. Dios, ¿era tan difícil solo cumplir con lo que pedían?" dijo Courtney, frustrada.
"Claro que no, para nosotras. Pero para un chico como él... no soporta a las figuras de autoridad" dijo Bridgette, encogiéndose de hombros.
"Bueno, y para colmo, sin cenar será aún más débil para las pruebas que vienen" dijo Courtney, aún más frustrada, apuñalando la "comida" que les había dado el Chef.
En ese momento, una idea se le ocurrió. Courtney se levantó de la mesa y caminó hacia la cocina.
Courtney entró a la cocina con paso decidido, pero al girar la esquina chocó de frente con Cody. El golpe la hizo tropezar hacia adelante, y Cody reaccionó rápido, sujetándola por los brazos para evitar que cayera.
"Cuidado, linda, más despacio" dijo Cody, con una sonrisa mientras la sostenía.
Courtney lo miró a los ojos, todavía cerca de él.
"Lo siento, me distraje" dijo Courtney, bajando la voz.
Cody notó que ella parecía diferente, más seria, más enfocada.
"¿Qué sucede? ¿Necesitas algo?" preguntó Cody, intentando sonar natural, aunque la cercanía lo ponía incómodo.
Courtney respiró hondo, como si dudara un momento, y luego se inclinó un poco hacia él.
"Bueno... no debería decirte, pero me vendría bien tu ayuda. Mira, quiero llevarle algo de 'comida' a Duncan. Sé que estás en el otro equipo, pero sé que me ayudarías si te lo pido. Por favor" dijo Courtney, pegándosele más.
Cody sintió la presión de su cuerpo contra el suyo. Por un instante, su mente se quedo en blaco.
"Ok" dijo Cody, casi sin pensarlo, atrapado en la mezcla de distraccion y atracción.
Courtney sonrió satisfecha.
"Perfecto, vamos entonces" dijo Courtney, alejándose apenas, pero manteniendo la mirada fija en él.
Mientras caminaban juntos hacia la despensa, Cody trataba de recuperar la compostura. Sabía que no debía dejarse llevar, pero Courtney tenía esa forma de hablar y moverse que lo desarmaba.
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Cody y Courtney caminaban juntos rumbo a la casa del bote. Ella llevaba una lámpara en la mano, iluminando el camino, mientras él la acompañaba a su costado. El silencio del bosque los envolvía, interrumpido solo por el crujir de las ramas bajo sus pies.
"Sí que tienes un equipo complicado, ¿no?" dijo Cody, intentando suavizar el ambiente.
Courtney suspiró.
"Ya has visto mi situación. Y con tantas veces que me has escuchado, y como te llevas con los chicos, seguro la conoces mejor que yo" dijo Courtney.
Cody la miró de reojo, curioso. Courtney apretó los labios y soltó todo lo que llevaba guardado.
"Harold es un asqueroso, DJ demasiado sensible, Duncan un niño con problemas de autoridad. Mi único apoyo es Bridgette, y con ella estoy peleando por la atención de un idiota con novia" dijo Courtney, molesta, sacando las cosas que tenía en la mochila.
Cody se quedó en silencio ante el último comentario. No supo qué responder. El aire se volvió más pesado, y Courtney lo notó, pero no se retractó.
Llegaron justo a la entrada de la casa del bote. Courtney empujó la puerta y entró primero, alumbrando con la lámpara. Cody se quedó un momento afuera, vigilando que nadie los viera, y luego entraría después de ella.
"¿Hola? ¿Duncan?" preguntaba Courtney, moviendo la lámpara de un lado a otro.
Dentro, Duncan estaba barriendo, algo raro de ver. Al escuchar la voz de Courtney, soltó la escoba de inmediato.
"¡Princesa!" dijo Duncan, emocionado, corriendo hacia ella.
Courtney rodó los ojos.
"Te dije que no me llamaras así" dijo Courtney, con un gesto que mezclaba cansancio y fastidio.
Duncan sonrió confiado.
"Bueno, ¿viniste a reclamar tu beso?" dijo Duncan, cerrando los ojos y parando los labios, seguro de sí mismo.
En eso una voz más grave sonó desde la entrada.
"Sí, no creo que sea el caso, hermano" dijo Cody, quien había entrado y se paró junto a Courtney. Ella lo miró de inmediato muy divertida, como si Duncan acabara de quedar en evidencia frente a él.
Duncan abrió los ojos, sorprendido y molesto.
"¿Qué haces aquí, viejo?" dijo Duncan.
"La princesa me pidió un favor, así que vine" dijo Cody con calma, manteniendo la postura firme.
"¿Y a tu gótica no le molestó?" dijo Duncan, burlándose de Cody.
Courtney levantó el plato que traía, interrumpiendo la tensión.
"Bueno, a lo que vine. Hasta los cerdos necesitan una comida, así que aquí tienes" dijo Courtney, entregándole el plato.
Duncan lo tomó sin dejar de mirar a Cody, y los tres terminaron por acomodarse sobre unas cajas, listos para hablar.
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Courtney se acomodó sobre una caja, cruzando los brazos y mirando directamente a Duncan. La lámpara iluminaba apenas sus rostros, creando sombras largas en la cabaña del bote. Cody se sentó a su lado, relajado, mientras Duncan mordía un pedazo de la comida que le habían traído.
"¿Por qué molestaste así al Chef? Sabías que nos meterías en problemas" preguntó Courtney, con tono severo, su voz cargada de frustración.
Duncan se encogió de hombros, como si no le importara.
"¿Por qué eres tan estirada todo el tiempo?" dijo Duncan, con una sonrisa burlona, disfrutando de provocar.
Courtney apretó los labios.
"No soy estirada" dijo Courtney, molesta por el comentario y por quedar mal frente a Cody.
Cody se rió suavemente y levantó las manos para detenerlos.
"En parte lo entiendo. Courtney es rígida, sí, pero así es ella y le funciona. A la mayoría igual. Si quieres luchar contra las reglas, hazlo, pero no cuando afecta a los demás. Courtney no es la única de tu equipo que está molesta, solo es la única que cree que debe comer para no perder... ante mí" dijo Cody, con calma.
Courtney lo miró sorprendida. Sus ojos brillaron un instante, como si por fin alguien la hubiera defendido de verdad. Se sintió entendida, y esa sensación la hizo acercarse un poco más a Cody, buscando su apoyo.
Duncan frunció el ceño, molesto.
"¿Y qué esperas? ¿Que sea un niño bueno? No eres nadie para decirme qué hacer, ni siquiera estás en mi equipo" dijo Duncan, con voz dura, sintiéndose atacado.
Cody se rió otra vez, sin perder la calma.
"Eso es cierto. Pero si sigues así, lo único que conseguirás es perder el desafío, que tu equipo te odie, que te expulsen y perder ese dinero. Si quieres ganar, debes escuchar a tu equipo... y sobre todo a la princesa" dijo Cody, señalando a Courtney.
Courtney sonrió, feliz de que alguien la entendiera y la defendiera.
Duncan lo miró con desdén.
"Sabes lo exageradamente rígida y mandona que es Courtney. Nadie tolera eso" dijo Duncan, provocando que Courtney se molestara aún más.
Cody no dudó en responder.
"Y aun así la valoran más a ella que a ti en tu equipo" dijo Cody, firme, clavando la mirada en Duncan.
Courtney se acomodó más cerca de Cody, como si buscara refugio en su presencia. Duncan apretó los dientes, incómodo por la comparación.
La discusión se volvió más intensa.
"Courtney, ¿no ves que si sigues tan rígida vas a quebrar? Nadie quiere a alguien que siempre manda" dijo Duncan, intentando girar la crítica hacia ella.
Courtney lo miró con firmeza.
"Prefiero ser rígida y que las cosas funcionen, a ser un payaso que arruina todo" dijo Courtney, con voz cortante.
Cody intervino, mediando.
"Ambos tienen razón en parte. Courtney, a veces hay que aflojar un poco las riendas, porque el juego también es improvisación. Duncan, tú necesitas entender que las reglas existen por algo. Mientras no esté prohibido, entonces está permitido. Ese es el límite que deberían aprender a jugar" dijo Cody, con tono conciliador.
Courtney lo miró con admiración, como si cada palabra de Cody fuera un respaldo a su forma de ser. Duncan, en cambio, se sintió cada vez más desplazado.
El ida y vuelta de ideas continuó, con Courtney defendiendo su rigidez como disciplina, Duncan defendiendo su rebeldía como autenticidad, y Cody tratando de mostrarles que ambos extremos podían ser útiles si sabían equilibrarlos.
Finalmente, Duncan se levantó, cansado de ver a Courtney tan cerca de Cody.
"¿Por qué no vamos a buscar buena comida?" dijo Duncan, con tono desafiante, intentando romper la tensión y escapar de la incomodidad.
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La cámara cambió de escena. Afuera de una tienda grande de campaña, los tres se detuvieron un instante, observando con cuidado. La lona ondeaba suavemente con el viento nocturno, y desde dentro se escuchaban voces.
Courtney levantó la lámpara y se asomó primero. Al mirar hacia adentro, vio a Chris, al Chef y varios trabajadores reunidos alrededor de una mesa, escuchando las anécdotas del Chef. El ambiente era relajado, risas y comentarios se mezclaban con el olor de comida recién preparada.
Al costado, una mesa repleta de comida brillaba bajo la luz tenue: bandejas con carnes, frutas frescas, pan, y un enorme refrigerador metálico que parecía contener aún más provisiones.
Courtney se movió rápido, con pasos silenciosos, tomando cosas de la mesa y guardándolas en su mochila. Sus manos temblaban un poco, no por miedo, sino por la adrenalina de saber que estaba robando justo bajo las narices del Chef.
Duncan y Cody se dirigieron al refrigerador. El metal frío crujió apenas al abrirlo, y un aire helado salió de golpe. Dentro había botellas de agua, jugos, quesos, carnes y hasta postres. Los dos comenzaron a cargar comida sin pensarlo demasiado, llenando sus mochilas que habían traído desde la casa del bote.
El sonido de las risas dentro de la tienda los mantenía tensos. Cada vez que Chris levantaba la voz, Courtney se detenía, apretando la lámpara contra el pecho, como si en cualquier momento fueran a descubrirlos.
Finalmente, con las mochilas llenas, los tres salieron de ahí antes de que alguien los viera. El aire fresco de la noche los recibió, y caminaron rápido hacia la oscuridad del bosque.
Courtney respiraba agitada, con el corazón acelerado.
"Si nos hubieran atrapado estábamos muertos" dijo Courtney, con voz baja pero firme.
Duncan sonrió, ajustando la mochila en su espalda.
"No sería divertido si no fuera así" dijo Duncan, con esa mezcla de arrogancia y despreocupación que lo caracterizaba.
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Los tres corrieron con las mochilas cargadas, cuidando de no hacer ruido mientras se alejaban de la tienda de campaña. El aire nocturno era fresco y el suelo crujía bajo sus pasos apresurados. Al llegar a las cabañas, Courtney abrió la puerta de los Bagres y llamó a todos con urgencia.
Dentro, los campistas se reunieron curiosos. Cuando Courtney, Cody y Duncan comenzaron a sacar la comida robada, los ojos de todos se iluminaron. Había pan fresco, carnes, frutas, jugos y hasta postres. La mesa improvisada se llenó rápidamente, y el ambiente cambió de cansancio a entusiasmo.
Algunos se quejaban de los desafíos del Chef, recordando lo injusto que había sido el circuito y lo agotador de los ensayos. Otros simplemente disfrutaban de la comida, agradecidos por tener algo decente que llevarse a la boca.
Harold, buscando descansar, revisó su cama. Al levantar la sábana, encontró la superficie cubierta con mantequilla de maní formando una cara feliz. Se quedó paralizado unos segundos, hasta que escuchó la risa de Duncan junto a DJ.
Duncan, riéndose con DJ, orgulloso de la broma.
Mientras tanto, Bridgette y Courtney estaban sentadas juntas, compartiendo un plato de frutas.
"Parece que tu visita a Duncan te salió muy bien" dijo Bridgette, con una sonrisa cómplice.
Courtney suspiró
"Sí, pero no habría sido así sin la ayuda de Cody. Si no hubiera ido conmigo, habría matado a Duncan con uno de los ganchos" dijo Courtney, medio en broma, medio en serio.
Las dos se rieron, disfrutando del momento. Bridgette la miró con cierta preocupación.
"Has comido demasiado, ya no comas más" dijo Bridgette, viendo cómo Courtney seguía tomando comida.
Courtney negó con la cabeza, con una sonrisa desafiante.
"Aún puedo, solo uno más" dijo, tomando otro pedazo y comiéndolo.
Pero apenas lo tragó, su rostro cambió. Sintió un dolor en el estómago y se levantó de golpe, corriendo hacia afuera. El sonido de vómito se escuchó desde la puerta.
Leshawna y Gwen, que estaban cerca, se miraron y comenzaron a reírse de la situación.
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Cody regresaba del baño, caminando tranquilo hacia las cabañas. El aire fresco de la noche lo despejaba, pero al acercarse se detuvo en seco. Frente a él, al costado de la cabaña, vio a Courtney inclinada, vomitando. Se quedó parado, sin avanzar, observando la escena con sorpresa y cierta incomodidad.
Justo en ese momento, Duncan salió de la cabaña, con las manos en los bolsillos y una sonrisa socarrona.
"La princesa tiene un lado oscuro" dijo Duncan, divertido, mirando a Courtney.
Courtney se limpió la boca con el dorso de la mano, respirando agitada.
"Oh, está bien... eso fue repugnante, pero fue la primera vez que hice algo malo y fue tan divertido que quería más" dijo Courtney, con una mezcla de emoción y nervios.
Duncan se acercó, inclinándose hacia ella con confianza.
"Bueno, siempre puedes darme ese beso. Eso sería muy malo" dijo Duncan, tocando suavemente el rostro de Courtney.
Courtney apartó su mano con firmeza, pero en lugar de alejarlo del todo, revolvió su pelo con la suya, despeinándolo.
"Todavía no eres mi tipo" dijo Courtney, con una sonrisa desafiante.
Duncan se rió, sin perder la compostura.
"Disfruta una vida sin mantequilla de maní" dijo Duncan, haciendo un gesto exagerado, tratando de coquetear con ella.
Courtney lo miró fijamente, y luego bajó la voz.
"Para nada... para eso yo tengo mi chico malo. Hablando de cosas malas..." dijo Courtney, para luego moverse rápido.
Saltó hacia Cody, que apenas iba a subir las escaleras de la cabaña. Cody levantó la vista justo a tiempo para atraparla en el aire, sujetándola por la cintura y las piernas. Courtney envolvió sus piernas alrededor de él y lo besó apasionadamente, aprovechando el momento ahora que podía.
El impacto hizo a Cody tambalearse hacia atrás, pero sus reflejos lo mantuvieron en pie. Sus brazos se cerraron alrededor de Courtney por instinto, sus palmas encontrando el calor de sus nalgas , la tela áspera bajo sus dedos. Ella no pesaba mucho, pero el momentum la llevó contra él con fuerza.
Sus manos se ajustaron, los dedos hundiéndose en la carne firme de sus muslos mientras ella envolvía las piernas alrededor de su cintura, los talones clavándose en la parte baja de su espalda.
No fue un beso suave, ni tampoco uno que pidiera permiso. Fue el tipo de beso intenso labios entreabiertos, dientes rozándose, lenguas encontrándose con una urgencia que no tenía nada de tímida. Courtney gemía contra su boca, un sonido bajo y necesitado que vibró en el pecho de Cody, haciendo que sus manos se apretaran aún más alrededor de ella. Podía sentir cada curva de su cuerpo contra el suyo, el peso de sus senos aplastados contra su pecho, el calor entre sus piernas presionando contra su estómago, el ritmo acelerado de su respiración mezclándose con la suya.
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Duncan se quedó perplejo, con la boca entreabierta y los ojos fijos en la escena. El gesto confiado que había tenido segundos antes se borró de golpe, reemplazado por una mezcla de molestia y desconcierto. Sin decir nada más, giró sobre sus talones y regresó a la cabaña, tragándose la rabia en silencio.
Lo que ninguno de los tres sabía era que otro par de ojos los observaba desde la ventana. Una mirada cargada de enojo, celos y un brillo desquiciado seguía cada movimiento. Nadie se dio cuenta de esa presencia, oculta entre las sombras, pero la tensión que emanaba era palpable.
Courtney y Cody, ajenos a todo, seguían besándose. El contacto era intenso, y las manos de Cody se deslizaron instintivamente hacia el trasero de Courtney, sujetándola con firmeza mientras ella se perdía en las sensaciones del beso. Courtney envolvía sus piernas alrededor de él, entregándose por completo al momento, disfrutando de la mezcla de adrenalina y deseo.
Pero de pronto, la razón despertó en Cody. Con un esfuerzo, se apartó, respirando agitado.
"Courtney... esto no está bien. Ya te lo dije, estoy con Gwen" dijo Cody, con voz firme, aunque sus ojos todavía reflejaban la intensidad del instante.
Courtney lo miró con una sonrisa traviesa, sin soltarlo del todo.
"Tu cuerpo no piensa igual. Y no me decían hace un momento que no fuera tan cuadrada..." dijo Courtney, coqueteando abiertamente, dejando claro que no pensaba retroceder tan fácil.
Las bocinas resonaron en todo el campamento, interrumpiendo la tensión de la noche.
"¡Atención reclutas restantes del campamento! La próxima etapa del desafío comienza mañana a las 700 horas. Y si atrapo al que se robó mi postre, su trasero es mío" anunció el Chef con voz grave y amenazante.
Haciendo que ambos regresaran a la cabaña.
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La mañana siguiente
A las 700 horas exactas, los campistas restantes se reunieron frente al Chef, al pie de un gran árbol de tronco ancho y ramas robustas. El aire estaba cargado de nerviosismo.
Por parte de los Topos, quedaban Gwen, Owen, Heather y Cody.
Por parte de los Bagres , quedaban Courtney, Duncan y Bridgette.
El Chef los miró con una sonrisa cruel.
"Suban al árbol. A sus ramas. Y cuélguense de cabeza, sostenidos solo por sus manos y piernas, como trapecistas" ordenó.
Los siete obedecieron, trepando con dificultad y acomodándose en las ramas. El mundo se les puso patas arriba.
El tiempo pasó lentamente. El Chef, con tono casi didáctico, explicó:
"Lo que están experimentando es una forma de tortura. A estas alturas, la sangre ya se les debió subir a la cabeza. Siguen las náuseas, los mareos y una sensación de vacío mientras la sangre comienza a acumularse en los ojos y el cerebro. Pueden experimentar ceguera temporal seguida de desmayos."
Las palabras resonaban en sus cabezas, haciéndolos sentir peor.
De pronto, Duncan perdió el agarre y cayó de cara al suelo. El golpe fue seco. DJ corrió a revisarlo.
"Descuiden, está bien" dijo DJ, levantando a Duncan con calma.
El desafío continuó. Owen, colgado y sudando, no aguantaba más. El esfuerzo le arrancó un gas sonoro que fue directo hacia Heather.
"¡Bien, suficiente, no más!" gritó Heather, bajando con gracia del árbol, indignada.
Justo en ese momento, Owen perdió la fuerza y cayó encima de Heather.
"¡Quítate de encima, pedazo de buey!" gritó Heather, atrapada bajo su peso.
"Lo siento" dijo Owen, levantándose torpemente.
Courtney, que había estado resistiendo con esfuerzo, no pudo contener la risa al ver la escena. La carcajada la desestabilizó y cayó del árbol de golpe.
El Chef la miró con desaprobación.
"Esperaba más de usted, soldado" dijo el Chef.
Courtney, molesta y avergonzada, respondió:
"Yo también, Chef... yo también."
Ahora todo dependía de Bridgette. Courtney la miró, aunque no muy confiada, sabiendo que enfrente quedaban Gwen y Cody, dos rivales fuertes.
"Todo depende de ti, Bridgette..." dijo Courtney, con un suspiro resignado.
Los Topos animaban a sus compañeros.
"¡Ustedes pueden, chicos!" dijeron, alentando a Cody y Gwen.
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El tiempo siguió su curso, y aunque Bridgette resistió con todas sus fuerzas, la presión en la cabeza y el mareo fueron demasiado. Sus brazos temblaron, perdió el agarre y cayó también, golpeando el suelo con un ruido seco. Courtney la miró con resignación, sabiendo que los Bagres habían quedado fuera otra vez.
En lo alto, Cody se dejó caer con estilo, girando el cuerpo para aterrizar con firmeza. Justo en ese instante, Gwen perdió el equilibrio y Cody la atrapó en sus brazos, al estilo princesa.
Gwen, sorprendida, se quedó unos segundos mirándolo. La adrenalina del momento se mezcló con una chispa de emoción: su novio la había atrapado, y lo había hecho con tanta seguridad que parecía un héroe. Pensó que se había ganado algo más que un agradecimiento. Sin dudarlo, aprovechó la oportunidad y lo besó, sellando el instante con un gesto apasionado.
Los Topos corrieron a celebrarlos, levantando los brazos y vitoreando. En cambio, los Bagres se desanimaron de nuevo, frustrados por la derrota. Courtney bajó la mirada, Bridgette suspiró y Duncan pateó el suelo con rabia contenida.
El Chef se puso frente a Cody y Gwen, con una expresión seria pero orgullosa.
"Felicitaciones, soldados. Iría a la guerra con ustedes cuando sea" dijo el Chef, levantando la mano en un saludo militar.
Cody y Gwen respondieron con el mismo gesto.
Los equipos se dispersaron: los Topos se fueron a celebrar su victoria, riendo y compartiendo la emoción del triunfo. Los Bagres, en cambio, regresaron a sus cabañas, cada uno pensando en lo que vendría. La derrota pesaba, y todos sabían que pronto tendrían que enfrentarse a los votos.
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La noche cayó sobre el campamento, y los Bagres se reunieron en torno a la fogata. Chris estaba de pie, con su habitual sonrisa burlona, mientras el Chef permanecía a su lado, serio y con los brazos cruzados. El ambiente era pesado: todos sabían que uno de ellos se iría esa noche.
Chris levantó un plato metálico con cuatro malvaviscos perfectamente alineados.
"Solo tengo cuatro malvaviscos en mi plato, y ellos representan a los campistas que continuarán siendo campistas aquí" dijo Chris, con tono solemne pero cargado de dramatismo.
El Chef asintió, reforzando la tensión.
"Todos depositaron sus votos en el buzón de confesiones. Si no menciono su nombre, deberán ir inmediatamente al muelle de la vergüenza, subir al bote de los perdedores e irse a casa. Y no pueden regresar jamás" añadió Chris, disfrutando del momento.
El silencio se hizo más denso. Courtney miraba a sus compañeros, segura de que no sería ella. Duncan tamborileaba los dedos sobre su rodilla, Bridgette respiraba hondo, y Harold parecía nervioso, mirando a todos con ojos inseguros.
Chris tomó el primer malvavisco.
"Duncan..." dijo, lanzándole el dulce. Duncan lo atrapó con una sonrisa confiada.
El segundo malvavisco voló hacia DJ.
"DJ..." anunció Chris. DJ lo recibió con alivio, sonriendo tímidamente.
El tercero fue para Bridgette.
"Bridgette..." dijo Chris, y ella lo atrapó con una mezcla de sorpresa y alivio.
Courtney se enderezó, esperando escuchar su nombre. Pero Chris levantó el último malvavisco y lo sostuvo en el aire.
"Campistas, este es el último malvavisco de la noche... Harold" dijo Chris, lanzándole el dulce.
Courtney se quedó paralizada.
"¡¿Qué?! ¿Prefirieron a Harold en vez de a mí?!" exclamó, sorprendida y molesta.
Chris sonrió con su típica ironía.
"Sí... sí... siempre es un impacto" dijo, encogiéndose de hombros.
Courtney se levantó de golpe.
"¡Exijo un reconteo!" gritó, con voz firme.
Bridgette y Duncan intervinieron, confundidos.
"En serio, viejo, se que nosotros no la votamos" dijeron casi al mismo tiempo, mirando a Chris.
Pero ni Chris ni el Chef le dieron juego. Ambos se acercaron y, sin más palabras, la escoltaron hacia el muelle de la vergüenza. Courtney protestaba, pero sus palabras se perdían en el aire.
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Cambio de escena.
La cámara se centró en Harold, sentado junto a la fogata, quemando lentamente su malvavisco. La expresión en su rostro no era de alivio, ni de alegría, sino una sonrisa torcida, satisfecha, como si disfrutara de un secreto que nadie más conocía.
De pronto, comenzaron a proyectarse videos en la pantalla del campamento. Primero, imágenes de Duncan molestándolo: empujones, burlas, risas a costa de él. Luego, escenas de Harold observando a Cody en los desafíos: Cody con Gwen, Cody con Courtney, Cody riendo con sus amigos. Cada mirada de Harold era fija, intensa, como si guardara un resentimiento silencioso.
El montaje continuó mostrando momentos clave: Cody triunfando en pruebas, Cody siendo reconocido por Chris y el Chef, Cody atrapando a Gwen con estilo. Y en contraste, Harold siempre al fondo, observando, acumulando rabia.
El montaje mostraba cómo Duncan lo ridiculizaba constantemente, y cómo Cody parecía brillar en todo lo que hacía, rodeado de amigos y atención. Harold, en contraste, quedaba relegado, invisible, como si el show nunca lo tomara en serio.
Finalmente, apareció un video revelador: Harold en el buzón de confesiones, cambiando los votos. Sus manos rápidas, su mirada nerviosa, y luego esa sonrisa de satisfacción al cerrar la tapa.
La cámara se acercó a su rostro mientras hablaba directamente, con voz firme y un brillo en los ojos:
"Así aprenderán... Duncan y Cody. Que no se deben meter conmigo. Y que yo soy el protagonista del show."
El fuego de la fogata iluminaba su expresión, reforzando la sensación de que Harold había cruzado una línea.
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Cambio de escena.
Courtney caminaba con pasos firmes, aunque estaba sujeta por Chris y el Chef. La fogata quedaba atrás y el muelle se iluminaba con la luz tenue de la luna. Su rostro estaba lleno de rabia y frustración.
"No lo acepto" dijo Courtney, forcejeando un poco.
"¡Yo era su esperanza!" gritaba, con la voz quebrada entre enojo y decepción.
Chris, con su sonrisa burlona, no respondió. El Chef, serio, la tomó del brazo y la subió al bote de los perdedores. Luego, él mismo subió para llevarla a la otra isla, cumpliendo el protocolo.
Pero justo en ese momento, una voz se escuchó desde la sombra.
"Oye Chef, hazme un favor y déjame despedirme" dijo la voz, firme pero cargada de emoción.
Courtney y el Chef se giraron, sorprendidos. De entre la oscuridad salió Cody, caminando hacia ellos con paso decidido.
El Chef lo miró unos segundos, evaluando la situación. Finalmente, asintió con un gesto.
"Solo porque me agradas, chico" dijo el Chef, con tono seco, dándole permiso.
Courtney, aún con lágrimas contenidas en los ojos, miró a Cody acercarse. La tensión del momento se mezclaba con la sorpresa de verlo aparecer justo cuando estaba a punto de ser llevada lejos.
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Courtney miró a Cody confundida, con lágrimas en los ojos, y sin pensarlo se lanzó a abrazarlo con fuerza.
"No es justo... yo era quien ayudaba a mi equipo, yo era su esperanza" dijo entre sollozos, aferrándose a él como si no quisiera soltarlo.
Cody la sostuvo, acariciando suavemente su espalda para calmarla.
"Lo entiendo, Courtney... pero este es solo un juego. Afuera habrá cosas más interesantes, y créeme, te voy a extrañar aquí" respondió con voz serena, intentando darle consuelo.
Courtney levantó la mirada, con los ojos brillantes por las lágrimas.
"¿Nos veremos afuera?" preguntó, con un hilo de esperanza en su voz.
Cody la miró fijamente, con una sonrisa cálida.
"Eres una hermosa chica y una gran persona. Estamos a un mensaje de distancia" dijo, dejando claro que no quería perder contacto con ella.
Por un segundo, ambos se olvidaron de todo: del Chef, de Chris, del muelle y del juego. Sus miradas se encontraron y se fundieron en un beso apasionado. Courtney se aferró a Cody con más fuerza, sus manos recorriendo su cuello mientras él la sujetaba con firmeza por la cintura. El beso fue intenso, cargado de emociones reprimidas, de despedida y de deseo. El mundo alrededor desapareció, y solo quedaron ellos dos, perdidos en esa conexión.
El Chef carraspeó con fuerza, interrumpiendo la escena.
"Ya es hora" dijo con tono seco, recordando que el juego debía continuar.
Cody se apartó lentamente, bajándose del bote con pesar.
"Hasta luego" dijo, con una sonrisa triste.
Courtney lo miró desde el bote, con el rostro aún encendido por el beso.
"¡Podré ser eliminada aquí, pero aún no me rindo contigo! Dile a Gwen que se prepare, porque la guerra apenas comienza" gritó, con voz firme y desafiante, mientras el bote comenzaba a alejarse en la oscuridad del lago.
El eco de sus palabras quedó flotando en el aire, dejando a Cody pensativo y al Chef con una expresión de fastidio. La despedida había sido más intensa de lo que cualquiera esperaba, y el juego acababa de ganar una nueva tensión.
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