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Chapter 126 - Capitulo 121 – Treceavo Desafio (Parte 1)

Capitulo 121 – Treceavo Desafio (Parte 1)

La brisa matutina de Playa de la Vergüenza soplaba con una calma que contrastaba drásticamente con el caos que se avecinaba. El sol apenas comenzaba a teñir el cielo de tonos anaranjados y rojizos, reflejándose sobre las aguas del lago que rodeaba el Campamento Wawanakwa. En la punta del viejo y desgastado muelle de la campamento, la madera crujió bajo unas botas bien conocidas.

Allí estaba él. Portando su clásica camisa azul de mangas cortas sobre la playera blanca, su peinado impecable que resistía perfectamente el viento y esa sonrisa cínica que ponía a temblar a cualquiera.

Chris McLean dio un paso firme hacia el frente, clavando sus ojos directamente en el lente de la cámara principal. Con un movimiento ágil de su mano, saludó a la audiencia, adoptando su tono de voz más carismático y exagerado para dar inicio a la transmisión.

"¡La última vez en Isla del Drama, una misteriosa nota de amor desató el caos absoluto entre las chicas! Una carta anónima dejó a Gwen y a Bridgette completamente confundidas, uniéndolas en una alianza inesperada y en una búsqueda frenética por encontrar al romántico perdido del campamento" dijo Chris con una risita burlona, disfrutando del recuerdo del enredo.

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*¡FLASH!*

La pantalla hizo una transición rápida para mostrar un par de imágenes del archivo del episodio anterior. En la primera toma, Gwen aparecía sentada en los escalones de su cabaña, sosteniendo el trozo de papel arrugado entre sus dedos con una ceja alzada y una expresión de total escepticismo, analizando cada palabra de la nota.

La siguiente imagen mostraba a Bridgette en el comedor, con los ojos abiertos de par en par y las mejillas ligeramente sonrojadas, compartiendo el secreto con Gwen en un rincón apartado mientras miraban de reojo a los chicos para intentar descubrir al culpable.

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"Pero el romance no fue lo único que estuvo flotando en el aire. ¡También tuvimos altas dosis de peligro extremo! Cody demostró tener nervios de acero al ayudar a DJ a enfrentar su peor pesadilla, logrando que ambos salieran completamente vivos de un desafío que pintaba para desastre" dijo Chris, cruzándose de brazos con orgullo televisivo mientras señalaba hacia la pantalla.

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*¡ZAP!*

Un nuevo cambio de imagen apareció en pantalla para ilustrar la hazaña aérea. La primera fotografía capturaba el momento exacto del terror puro: DJ, con sus imponentes dos metros de altura, aparecía con los ojos desorbitados y la boca abierta en un grito ensordecedor mientras caía al vacío con el paracaídas desplegado a medias, aferrándose a las correas como si su vida dependiera de ello.

Justo al lado, en un contraste brutal que demostraba su increíble agilidad y fuerza física, la imagen mostraba a Cody en plena caída libre. El joven, luciendo su complexión atlética y robusta, ejecutaba un giro perfecto en el aire con total naturalidad, manteniendo una expresión confiada antes de abrir su paracaídas en el segundo exacto y aterrizar con una estabilidad impecable sobre la zona segura, demostrando el control que tenía sobre su propio cuerpo.

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"Por otra parte, la competencia se puso salvaje. Leshawna nos dio una verdadera cátedra de supervivencia extrema, mostrándoles a todos cómo aferrarse a la vida y mantener el equilibrio sobre el lomo de un alce mecánico a máxima potencia" dijo Chris, imitando el movimiento de un jinete con los brazos mientras soltaba una carcajada.

"Y hablando de sorpresas, Harold demostró ser todo un as bajo la manga durante el Desafío de Destreza de los Bagres Asesinos. El chico dominó la pista y las pruebas con una precisión impecable, ganándose el respeto temporal de sus compañeros... hasta que la astuta de Heather decidió jugar sucio y lo dejó completamente deslumbrado en el peor momento posible" dijo Chris, guiñando un ojo a la cámara.

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*¡SWITCH!*

La pantalla se iluminó con la foto de Harold en plena acción durante la prueba, concentrado al máximo y sosteniendo su equipo con una postura rígida, justo unos instantes antes de que el inesperado "accidente" con la ropa de Heather arruinara su concentración y lo dejara fuera del juego.

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"Y debido a esa pequeña distracción visual, el maestro de las habilidades de la vieja escuela tuvo que empacar sus cosas y salir definitivamente de la isla. Pero claro, ¡no podía irse con las manos vacías! Tuvo el tiempo suficiente para pasar un último y muy apasionado momento con su chica, Leshawna, antes de subir al bote de los perdedores" dijo Chris, bajando la voz con un tono dramático y telenovelesco.

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*¡PUCH!*

La última imagen del resumen llenó la pantalla. Era una toma cercana y muy emotiva de Harold y Leshawna en el muelle de la vergüenza. Ambos estaban envueltos en un abrazo apretado, compartiendo un beso de despedida sumamente apasionado que dejó a toda la producción con la boca abierta. Harold tenía los ojos cerrados con fuerza y Leshawna lo sostenía por los hombros, sellando su historia en el programa de la manera más intensa posible.

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La pantalla regresó al muelle en vivo. Chris McLean caminó unos pasos hacia el borde de la estructura de madera, extendiendo los brazos hacia los lados mientras la cámara se acercaba rápidamente para un plano detalle de su rostro lleno de malicia y entusiasmo.

"Con Harold fuera y las alianzas pendiendo de un hilo, las tensiones están más altas que nunca en el campamento. ¿Qué nuevas torturas... digo, qué desafíos les aguardan a nuestros queridos campistas en el episodio de esta semana? Descúbranlo ahora mismo en el capítulo de hoy, ¡aquí, en... ISLA... DEL... DRAMA!" dijo Chris, señalando con ambos dedos al frente mientras la música temática del programa estallaba a todo volumen para dar inicio oficial al episodio.

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Intro

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*(Suena la música temática de Isla del Drama con silbidos y guitarras acústicas mientras la cámara recorre el Campamento Wawanakwa, mostrando al Chef Hatchet persiguiendo a un mapache con una espátula y a Chris sonriendo desde el muelle).*

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Dentro de la cabaña de los Topos Gritones, la penumbra era casi total.

Cody abrió los ojos de golpe. Su respiración ya estaba calmada, pero el recuerdo difuso de las torres de piedra y los reclamos de las chicas todavía flotaba en la periferia de su mente. Fiel a su estricta rutina, estiró el brazo hacia un lado para revisar la hora. Todavía estaba completamente oscuro afuera; faltaba más de unas hora para que el megáfono de Chris McLean arruinara la paz del campamento.

Con movimientos sumamente sigilosos para no despertar a sus compañeros, Cody se deslizó fuera de las cobijas. Se cambió rápidamente, poniéndose su ropa deportiva, ajustándose las zapatillas y preparándose mentalmente para quemar la energía sobrante de la pesadilla en su sesión diaria de ejercicio.

Al abrir la puerta de la cabaña, el aire frío de la mañana lo recibió de golpe, espabilándolo por completo. Dio un paso hacia el porche de madera y estuvo a punto de avanzar, pero algo clavado en el marco de la entrada llamó su atención. Un pequeño trozo de papel doblado colgaba justo a la altura de sus ojos.

Cody lo descolgó con curiosidad y lo desdobló. La letra era tosca, grande y perfectamente reconocible: era del Chef Hatchet.

> *"Cody. Hoy es un día diferente. No vengas temprano al comedor a ayudarme con el desayuno. Quédate en tu cabaña y espera a que los demás se despierten para que todos los campistas vayan juntos a la cafetería. No dejes que nadie vea esto. Destruye la nota de inmediato."*

Cody alzó una ceja, devorando las líneas en silencio. Un brillo de intriga cruzó por sus ojos azules; aquello apestaba a un nuevo y retorcido plan de Chris McLean para el desafío de hoy, pero no iba a desobedecer una orden directa del Chef si quería mantener su buena relación en la cocina.

Llevándose una mano al bolsillo de su pantalón, sacó su encendedor metálico. Con un ágil movimiento del pulgar, hizo girar la rueda, provocando que una llama amarillenta y firme cobrara vida en medio de la oscuridad. Cody acercó la esquina del papel al fuego. Los bordes se tornaron negros en un segundo y la llama devoró el mensaje con un avance veloz.

*¡PUFF!*

Un último destello iluminó el rostro concentrado del joven antes de que soltara la ceniza, dejando que el viento de la mañana se llevara los restos negros hacia el suelo. Adiós nota. Sin dejar rastro alguno del aviso, Cody acomodó su encendedor en el bolsillo y bajó las escaleras del porche, adentrándose con paso firme en la densa negrura del bosque.

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El entrenamiento en el bosque fue exactamente lo que necesitaba. Aprovechando que el terreno estaba completamente despejado, Cody corrió a un ritmo intenso entre los senderos de tierra, esquivando las raíces expuestas y las ramas bajas con una agilidad felina. Su físico respondía con una potencia impecable a cada zancada; realizó varias series de flexiones apoyado en un tronco caído y saltos de potencia que hicieron trabajar sus piernas al máximo, logrando que el sudor borrara cualquier residuo de cansancio físico o mental.

Para cuando el cielo empezó a aclararse con un tono azul pálido, Cody ya estaba de regreso en la zona de las cabañas. Su cuerpo emanaba calor debido al esfuerzo y sus músculos exigían un descanso urgente. Estaba más que listo para una buena y merecida ducha.

Entró a los baños. Dejó sus cosas en el banco de madera y sacó su reproductor de música. Tras conectar los pequeños altavoces portátiles, seleccionó una lista de reproducción y le dio al play.

Una melodía suave, con un ritmo relajante de guitarras y una batería pausada, comenzó a inundar las paredes de azulejos del baño. Sabiendo perfectamente que no tenía ninguna prisa —gracias a la advertencia del Chef—, Cody giró la llave del agua, regulando la temperatura hasta que una densa y reconfortante cortina de vapor comenzó a llenar el cubículo.

Se metió bajo el chorro de agua caliente, soltando un gemido de pura satisfacción cuando el impacto del líquido golpeó sus hombros y su espalda, aliviando la tensión del entrenamiento. Con la mente en blanco por unos instantes, Cody cerró los ojos, dejándose llevar por el sonido de la música que rebotaba en el lugar.

Poco a poco, el ritmo de la canción se le metió en el pecho. Sin presión y completamente a solas, Cody comenzó a tararear la letra, dejando que su voz se uniera a la melodía en un canto bajo y fluido, disfrutando de ese pequeño santuario de paz en medio del reality show.

Sin embargo, a medida que los músculos de su cuerpo se relajaban bajo el agua caliente, sus pensamientos volvieron a derivar de forma inevitable hacia la pesadilla de las torres. Recordó la mirada de Gwen, la desesperación de escuchar los gritos de Courtney y Lindsay, y la extraña aparición de Eve sonriendo desde las alturas. Cody apoyó una mano contra la pared mojada del baño, dejando que el agua le corriera por el rostro mientras analizaba el sueño con la cabeza más fría. ¿Era miedo a fallar? ¿O simplemente la presión de tener que elegir un bando en un campamento donde un solo error te costaba la eliminación?

Soltó un largo suspiro, apartando el cabello mojado de su frente. Fuera lo que fuera, decidió que no iba a dejar que un mal sueño arruinara su enfoque.

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El vapor seguía acumulándose en el techo del baño, creando un ambiente denso y cálido. Cody dejó que el agua caliente le cayera directamente sobre la cabeza, resbalando por su espalda y aliviando los últimos restos de tensión del entrenamiento.

De pronto, los altavoces portátiles cambiaron de pista y los primeros acordes de los clarinetes y las trompetas de una banda sinaloense retumbaron contra los azulejos húmedos. Era *Mi segunda vida* de La Arrolladora Banda El Limón. Una sonrisa de complicidad se dibujó en el rostro de Cody; esa canción le caía como anillo al dedo para el humor reflexivo que traía esa mañana.

Aprovechando que estaba completamente solo y que el ruido del agua amortiguaba su voz, Cody se aclaró la garganta, se pasó las manos por el cabello mojado para tirarlo hacia atrás y empezó a cantar con sentimiento, metiéndose de lleno en el papel.

"Me da terror que me descubra mi segunda vida

Que se me escape el nombre de ella en cualquier momentoQue se de cuenta que mi ropa huele a piel ajena

Me da vergüenza imaginar que sepa que le miento" cantó Cody con voz clara, subiendo el tono mientras sostenía una esponja como si fuera un micrófono. 

"Me da coraje ser el pez que se trago el anzuelo

Para caer entre las redes de esta situación

De enamorarme de dos ángeles al mismo tiempo

Sin duda alguna ese ha sido mi más grade error"

Al pronunciar esas palabras, la imagen de Gwen cruzó de inmediato por su mente. Recordó cómo la veía en el día a día del campamento: distante, misteriosa, inalcanzable. Pensar en ella siempre le dejaba un sabor agridulce, una mezcla de esperanza y de frustración por no saber realmente qué lugar ocupaba en su vida ni cómo descifrar lo que ella sentía.

Cerró los ojos bajo el chorro de agua, dejando que la música fluyera mientras se preparaba para la siguiente estrofa, sintiendo el ritmo en el pecho.

"¿Y ahora cómo le hago

Para pagar el fuegoQue me está atormentandoY me alimenta el ego?Pero me está matando

Por que a las dos las quiero" continuó cantando, subiendo la intensidad con ese toque de drama que la banda requería. 

"La mitad de mi vida está perdida en un secreto

Porque mi corazón lo he repartido sin derechoUna con mi apellido esperando en la casa

Y la otra contando los días que pasan"

Mientras el coro se acercaba, las imágenes de las otras chicas empezaron a desfilar por su cabeza. Pensó en la mirada demandante de Courtney, en la dulzura ingenua de Lindsay y en la calidez amigable de Bridgette. Todas eran tan diferentes, y con todas había compartido interacciones y momentos que la convivencia diaria del reality volvía mil veces más intensos. La complejidad de navegar esas relaciones y el no querer fallarle a ninguna se reflejaban perfectamente en los acordes melancólicos de la canción.

Llegó el clímax del tema, y Cody simplemente se dejó llevar, cantando hacia las paredes del cubículo, dejando salir toda la presión acumulada.

"Para volver a vernos desbordando de deseo

Con los labios hambrientos de comernos beso a besoLa mitad de mi vida es la mentira más bellaNo pudiera elegir, yo las amo a las dos

Moriría sin ellas" entonó con fuerza, cerrando los puños mientras el agua le escurría por el rostro. 

"Siento un vacío por dentro

Que me está consumiendoMi corazón no entiendeEl daño que está haciendoPero me está matando

Porque a las dos las quiero"

Cody seguia cantando

"La mitad de mi vida está perdida en un secreto

Porque mi corazón lo he repartido sin derecho

Una con mi apellido esperando en la casa

Y la otra contando los días que pasan

Para volver a verme desbordando de deseo

Con los labios hambrientos de comernos beso a beso

La mitad de mi vida es la mentira más bella

No pudiera elegir, yo las amo a las dos

Moriría sin ellas"

Terminó la frase arrastrando la última nota con puro sentimiento, apoyando ambas manos contra el azulejo frío de la pared mientras recuperaba el aliento. La combinación del agua caliente, la música y el haber cantado a pleno pulmón terminaron por despejarle la mente por completo.

Cody soltó una pequeña risa para sí mismo, sacudiendo la cabeza. Definitivamente, la música era su mejor terapia.

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Cody salió del baño con la toalla al hombro, sintiéndose completamente renovado. El agua caliente y la sesión de canto habían hecho milagros por su estado de ánimo. Regresó a paso lento hacia la cabaña de los Topos Gritones, abriendo la puerta con extremo cuidado para no romper el silencio que aún reinaba en la habitación.

Se cambió rápidamente, poniéndose sus cómodos pantalones oscuros y su clásica playera verde. Como el aviso del Chef había sido muy claro sobre no aparecerse en el comedor antes de tiempo y el sueño se había esfumado por completo, se acomodó de espaldas en su litera, subiendo las piernas y apoyando la espalda contra la pared de madera.

Buscando en su mochila, Cody sacó una pequeña navaja de bolsillo bien afilada y unos cuantos bloques de madera que solía recolectar durante sus caminatas por el bosque. Tallar era una de sus formas favoritas de matar el tiempo.

Con movimientos ágiles y precisos, sus manos comenzaron a trabajar sobre el primer trozo de madera. Pequeñas virutas cayeron sobre su regazo a medida que la hoja le daba forma a una silueta redonda y perfecta: una paleta lollipop.

Al terminarla, la sopló para quitarle el aserrín y la dejó a un lado para empezar con la siguiente. Esta vez, las curvas fueron más delicadas, hasta que en la palma de su mano quedó una pequeña huella de gatito, detallada y pulida.

Casi de manera automática, su mente y sus manos se sincronizaron con los pensamientos que habían rondado su cabeza en la ducha. Tomó otro bloque y, con cortes finos y pacientes, esculpió las alas extendidas de una frágil mariposa.

Después, su navaja se enfocó en detalles mucho más rectos y específicos: unos pequeños lentes perfectamente perfilados, seguidos por un diminuto silbato con su boquilla marcada, y una estructura cuadrada y compacta que terminó convirtiéndose en una carpetita ejecutiva de madera.

Finalmente, tomó el último trozo sobrante y, con un par de cortes rápidos y decididos, le dio la forma detallada de una pistolita de juguete.

Cody alineó las siete pequeñas figuras de madera sobre la orilla de su colchón. Las miró fijamente en silencio, pasando la yema del dedo por los bordes pulidos de cada una. Eran pequeños fragmentos de su día a día, de las personas que lo rodeaban y de las complejas dinámicas en las que se veía envuelto en la isla.

Una ligera sonrisa, mitad nostálgica y mitad divertida, apareció en su rostro. Guardó la navaja en su bolsillo justo en el momento en que los primeros rayos de sol comenzaban a filtrarse con fuerza por la ventana de la cabaña, anunciando que el campamento estaba a punto de despertar.

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El sol finalmente terminó de romper el horizonte, inundando la cabaña con una luz dorada y brillante que ahuyentó las últimas sombras de la noche. Casi al mismo tiempo, los primeros quejidos y ruidos de sábanas comenzaron a escucharse en las literas. El campamento estaba despertando.

Noah se sentó en su cama, tallándose los ojos con fastidio y soltando un largo bostezo. Lo primero que captó su mirada fue a Cody, quien seguía completamente despierto en su litera, soplando una pequeña figura de madera con total tranquilidad. Noah parpadeó un par de veces, genuinamente desconcertado; a estas horas, Cody ya debería llevar al menos un par de horas metido en la cocina con el Chef.

"¿Qué no deberías estar allá afuera preparando el engrudo que el Chef llama desayuno?" preguntó Noah con su habitual tono sarcástico, cruzándose de brazos mientras miraba las pequeñas figuras alineadas en el colchón.

Cody ni siquiera levantó la vista de la madera, manteniendo el pulso firme mientras le daba un último toque a la pistolita.

"Hoy no" respondió con una sonrisa relajada. "Me tomé la mañana para mí, para desestresarme un poco y avanzar con esto."

Noah alzó una ceja, pero no hizo más preguntas. Mientras los demás chicos de la cabaña comenzaban a levantarse de mal humor y a buscar sus cosas para ir a arreglarse, Cody se tomó su tiempo para guardar su navaja de bolsillo y acomodar las siete figuritas de madera en un rincón seguro de su mochila.

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Poco después, la zona central del campamento se llenó con el habitual movimiento matutino. Los campistas salían y entraban de los baños, quejándose del clima o del cansancio. Cody, que ya estaba listo desde hacía horas, se apoyó tranquilamente contra la barandilla del porche de su cabaña, simplemente observando el panorama y esperando a que el grupo terminara de alistarse.

Fue entonces cuando Gwen salió de la cabaña de las chicas. Al verlo ahí parado, una suave sonrisa rompió su expresión usualmente seria. Caminó directo hacia él, acortando la distancia con paso seguro.

"Buenos días" dijo Gwen con voz suave.

"Buenos días" respondió Cody, enderezándose.

Sin necesidad de añadir más palabras, Gwen se inclinó ligeramente y le dio un dulce beso de buenos días, un gesto que ya se estaba volviendo una reconfortante costumbre entre los dos en medio de tanta locura televisiva. Al separarse, se quedaron ahí juntos, rompiendo el hielo de la mañana al platicar de cosas completamente triviales: el insoportable ronquido de Owen la noche anterior, el clima de la isla y lo extraño que era que Chris aún no hubiera gritado por el megáfono.

No pasaron muchos minutos antes de que el resto del grupo comenzara a congregarse a su alrededor. Owen llegó trotando con su típica energía desbordante, saludando a todos a gritos, seguido de cerca por Noah, que venía leyendo un libro con desinterés, y Bridgette, que se les unió con una sonrisa amable, estirándose para terminar de espabilarse.

"¡Viejo! Que raro verte tan temprano" exclamó Owen, dándole una palmada amistosa a Cody en la espalda que casi lo hace tambalear.

"Me asusto cuando desperté, pensé que estaba soñando" comentó Noah sin levantar la vista de su lectura, provocando una risa limpia en Bridgette.

El ambiente entre ellos era inusualmente ligero y tranquilo, una pequeña tregua que todos agradecían internamente.

Con el grupo de los Topos y los Bagres finalmente reunido en el patio central, y recordando la estricta instrucción que el Chef le había dejado en la nota, Cody intercambió una mirada cómplice con Gwen.

"Bueno, creo que ya va siendo hora de ver qué nos prepararon hoy" dijo Cody, extendiendo el brazo para invitar al grupo a avanzar.

Todos juntos, caminando a paso tranquilo y compartiendo risas flojas en el trayecto, abandonaron la zona de las cabañas y se enfilaron directamente hacia el comedor, listos para descubrir qué sorpresa les aguardaba en la cafetería.

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Al cruzar el umbral de la puerta, un silencio incómodo recibió a los campistas. Justo en la entrada del comedor, Chris McLean y el Chef Hatchet permanecían de pie, con los brazos cruzados y unas sonrisas enigmáticas plasmadas en los rostros, claramente esperando la llegada del grupo.

Noah, con su agudeza visual de siempre, pasó de largo la presencia de los anfitriones y clavó la mirada en el fondo del lugar. Las largas mesas de madera estaban completamente desiertas, limpias y sin un solo plato puesto. Peor aún, al mirar hacia la barra metálica donde el Chef solía servir sus dudosas creaciones culinarias, notó que las bandejas estaban vacías y las luces de los calentadores apagadas. No había ni rastro de comida.

"¿No hay desayuno?" preguntó Noah, alzando una ceja y cruzándose de brazos, con el tono de voz cargado de un profundo escepticismo.

"No te preocupes, amigo, habrá bastante comida más tarde" respondió Chris con excesiva amabilidad, soltando una risita cínica que de inmediato contagió al Chef, quien comenzó a reírse entre dientes de una forma bastante siniestra.

Aprovechando que el resto de los campistas comenzaba a murmurar y a quejarse ruidosamente detrás de ellos, Noah se desplazó de lado con disimulo, acercándose a Cody para hablarle al oído en voz baja.

"Esos dos traman algo, y definitivamente no es nada bueno para nosotros" le dijo Noah, sin quitarle la vista de encima a la sospechosa actitud de Chris.

Cody asintió levemente con la cabeza, manteniendo la mirada fija en el Chef, lo que terminó de confirmar sus sospechas tras haber quemado la nota en la madrugada. Sabiendo que estaban completamente indefensos ante las reglas del show, Cody miró a su amigo de reojo.

"Solo nos queda prepararnos mentalmente para lo que sea que venga" murmuró Cody con seriedad, tensando ligeramente los hombros.

Justo en ese momento, Leshawna, que venía un poco más retrasada y apenas iba entrando al comedor con paso firme, se topó de frente con las burlas silenciosas de los encargados del programa. Al ver cómo Chris y el Chef no dejaban de reírse e intercambiar miradas cómplices, se plantó frente a ellos y se colocó las manos en las caderas, fulminándolos con la mirada.

"¿De qué se ríen, payasos?" les soltó Leshawna con su habitual carácter fuerte, logrando que la risa del Chef se volviera aún más notoria y aumentando la tensión dentro de la cafetería.

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Mientras los demás campistas comenzaban a resignarse y tomaban asiento en las mesas vacías, murmurando entre dientes por el hambre, Chris contuvo la risa con un evidente esfuerzo. Se aclaró la gola y dio un paso al frente, recuperando su postura de conductor estrella frente al grupo.

"Felicitaciones a todos por lograr ser los diez campistas en llegar oficialmente a la mitad de la competencia. Como recompensa a su resistencia, todos y cada uno de ustedes formarán parte del jurado en el episodio final del show" anunció Chris con entusiasmo teatral.

"¡Tenemos el poder, sí! ¡Yahoo!" exclamó Owen a todo pulmón, levantándose de la banca de golpe y alzando el brazo derecho en señal de victoria con su habitual energía.

Cody, que estaba sentado justo a su lado, sonrió divertido ante la escena y estiró la mano hacia arriba, dándole los cinco con fuerza para no dejarlo celebrando solo en medio del silencio de los demás.

"Así es, Owen. Los dos equipos se disolverán para convertirse en uno solo a partir de la próxima semana" continuó Chris, capturando de nuevo la atención de todos. "Pero primero, tenemos que hacer unos pequeños ajustes de convivencia. A partir de este momento, todas las chicas se mudarán a la cabaña de los Topos Gritones, y todos los chicos se concentrarán en la cabaña de los Bagres Asesinos. Porque el desafío de esta semana, mis estimados campistas, es una competencia tan vieja como el mismísimo mundo."

Los chicos y las chicas se miraron entre sí, confundidos y tratando de adivinar el giro que McLean le daría a las reglas. Gwen alzó una ceja hacia Cody, mientras Courtney cruzaba los brazos, analizando la situación.

"¡La batalla de los sexos!" exclamó Chris con malicia, señalando a los dos grupos. "Después de que todos estén completamente acomodados en sus nuevos hogares temporales, anunciaré de qué trata el desafío... y solo entonces, ustedes podrán llevarse algo a la boca."

El Chef Hatchet soltó una carcajada ruidosa ante la mención del ayuno forzado, cruzándose de brazos con suficiencia. Las quejas y los estómagos vacíos no se hicieron esperar entre los adolescentes, pero Chris los interrumpió de inmediato con una amplia sonrisa.

"Vamos, no me miren así. ¿Están listos para una buena noticia?" les preguntó, arqueando las cejas con falsa inocencia.

Ninguno de los campistas dijo una sola palabra. Tras semanas soportando sus trampas y bromas pesadas, nadie en ese comedor creía realmente en las buenas intenciones de Chris McLean. El silencio sepulcral fue la única respuesta que recibió.

"Ok, qué público tan difícil. Esta vez, nadie será expulsado de la isla" soltó Chris finalmente.

El ambiente cambió por completo en un segundo. Los campistas rompieron la tensión y comenzaron a celebrar con auténtico alivio; Owen empezó a vitorear de nuevo, Leshawna chocó las palmas con Bridgette y un suspiro colectivo de tranquilidad recorrió las mesas de madera.

"Todo en este desafío será por pura recompensa... y les aseguro que será una muy buena" añadió Chris, guiñando un ojo hacia la cámara antes de señalar la salida del comedor. "Bueno, ¡es hora de reubicarse!"

Sin perder más tiempo y motivados por la idea de terminar rápido para poder comer, los diez campistas se levantaron de las bancas y salieron del comedor en grupo, dirigiéndose a paso veloz hacia la zona de las cabañas para comenzar con la mudanza.

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El campamento se llenó del bullicio de la mudanza mientras el grupo de diez campistas avanzaba en dirección a la zona residencial. A pesar del estómago vacío, el trayecto se sentía inusualmente ligero debido a la gran noticia de que nadie sería expulsado esa semana.

Cody caminaba en medio de su grupo, compartiendo bromas y risas flojas con los demás chicos mientras Bridgette avanzaba a su lado. El tema de conversación principal no tardó en convertirse en una advertencia de supervivencia básica para la surfista, quien ahora tendría que compartir espacio con el resto de las mujeres en la cabaña de los Topos.

"En serio, Bridgette, te damos un consejo de amigos: por lo que más quieras en este mundo, no te vayas a quedar con la litera de Owen" le advirtió Noah con su característico tono plano y fatalista, ganándose una risotada del grandulón. "A menos, claro, que tu plan de esta semana sea morir envenenada por gases tóxicos a mitad de la noche."

"¡Oye! ¡No es para tanto, viejo!" se quejó Owen, dándole un empujón amistoso a Noah mientras Bridgette soltaba una carcajada limpia, acomodándose la mochila al hombro.

En medio del buen ambiente, una presencia fría cortó la diversión del grupo. Heather se adelantó un par de pasos, desatendiéndose de Lindsay y Courtney, y se colocó justo al lado de Bridgette. Con una sonrisa que pretendía ser desinteresada y sumamente amable, estiró una mano y comenzó a alisar con delicadeza un mechón del largo cabello rubio de la surfista.

"Vaya, tu cabello se ve grandioso hoy, tan natural" dijo Heather, entornando los ojos con una falsa admiración que encendió las alarmas de los que la conocían.

Bridgette se tensó un poco ante el inesperado contacto, parpadeando confundida por el repentino cambio de actitud de la pelinegra.

"Gracias, yo..." alcanzó a decir Bridgette, notablemente descolocada.

Cody, que caminaba apenas un paso por detrás, entrecerró los ojos y miró de reojo la situación. Conocía de sobra los movimientos de Heather; esa amabilidad repentina solo significaba que ya estaba moviendo sus fichas para la nueva dinámica de la batalla de los sexos.

"¿Cómo lo cuidas? En serio, tienes que compartirnos el secreto a las demás" insistió Heather, ladeando la cabeza con una simpatía ensayada que no se creía ni ella misma.

"Oh, bueno, no es nada realmente..." intentaba explicar Bridgette, tratando de ser educada a pesar de la incomodidad, hasta que Gwen intervino de golpe.

La chica gótica se interpuso en el camino, acelerando el paso para quedar entre ambas y cortando el contacto de Heather de inmediato.

"Cuidado con esta, trae problemas" soltó Gwen firmemente, señalando a Heather con el pulgar sin guardarse un solo gramo de desprecio.

Heather borró la sonrisa hipócrita en un segundo, retrocediendo un paso mientras le devolvía el gesto a Gwen con una mueca cargada de rabia y una mala cara que demostraba que su paciencia se había terminado antes de empezar.

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La escena cambió hacia el interior de la cabaña de los Bagres Asesinos. Bridgette se encontraba de rodillas sobre su colchón, terminando de juntar las pocas pertenencias que le quedaban y acomodándolas a toda prisa dentro de su maleta de lona. Con un suspiro de cansancio pero manteniendo su actitud positiva, cerró el cierre por completo, tomó la pesada mochila por las correas y se encaminó hacia la salida. Justo cuando estiró la mano para jalar la perilla, la puerta se abrió bruscamente desde el exterior, tomándola por sorpresa y haciéndola dar un pequeño salto hacia atrás.

Era Cody. El joven apareció en el umbral cargando sus propias cosas con total naturalidad, mientras que al fondo del pasillo, a través de la puerta abierta, aún se alcanzaba a ver a Noah y a Owen metidos en su cabaña, renegando y peleándose con un montón de ropa amontonada mientras intentaban empacar a contrarreloj.

Bridgette se llevó una mano al pecho y sonrió con auténtico alivio al reconocer al castaño.

"Me asustaste" dijo Bridgette, soltando una risita nerviosa.

Cody se rió entre dientes, acomodándose la mochila que traía al hombro.

"Lo siento, aunque siempre es divertido" dijo Cody con una chispa de picardía en los ojos. Al notar el esfuerzo que hacía la surfista por mantener el equilibrio con todo el equipaje encima, la miró fijamente. "¿Ocupas ayuda con eso?"

"Oh, no, gracias. Tú también ocupas tiempo para acomodarte en tu nueva cama" respondió ella amablemente, restándole importancia y señalando el interior del cuarto de los chicos.

Cody no dijo nada; simplemente soltó una sonrisa confiada. Con un movimiento ágil y despreocupado, lanzó su propia mochila y su bolso de viaje directamente hacia una de las camas vacías del fondo, logrando que cayeran perfectamente centradas sobre el colchón.

"Terminé" dijo Cody, cruzándose de brazos con una sonrisa triunfal antes de dar un paso al frente y, sin pedir permiso, tomar las pesadas maletas de Bridgette directamente de sus manos para alivianarle la carga.

"¿Siempre seguirás buscando la forma de ayudar a los demás?" le preguntó Bridgette, aunque sus ojos reflejaban un brillo de sincero agradecimiento y una sonrisa delataba lo mucho que le enternecían los caballerosos gestos del chico.

"Solo si la persona realmente me importa" dijo Cody mirándola a los ojos, con un tono sincero que hizo que el ambiente entre ambos se sintiera sumamente cálido por un instante.

Sin perder el ritmo, ambos salieron de la cabaña de los chicos y comenzaron a caminar por el sendero de tierra en dirección al lado opuesto del campamento. El trayecto hacia el nuevo dormitorio de las mujeres se llenó rápidamente de bromas flojas y comentarios divertidos sobre lo caótica que prometía ser la convivencia de los hombres en un solo cuarto.

Al llegar a la cabaña de los Topos Gritones, Cody empujó la puerta con el pie para abrirles paso. Justo en el centro de la habitación, Gwen se encontraba de pie, esperándolos con los brazos cruzados y una expresión que se suavizó de inmediato al verlos entrar juntos. Sin perder el tiempo, Cody avanzó hacia una de las literas desocupadas y depositó con cuidado las pertenencias de la surfista sobre el colchón, ayudándola a instalarse de manera oficial.

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Confesionario de Bridgette

Bridgette aparecía sentada en el gastado retrete de madera, acomodándose un mechón de su cabello rubio detrás de la oreja mientras miraba directamente a la cámara con una expresión que mezclaba una ligera madurez con optimismo.

"No voy a mentir, me procura y me pone un poco nerviosa ser la única chica que viene del otro equipo a instalarse aquí" admitió Bridgette, suspirando de forma honesta. "Pero la verdad es que tengo muy buenas amigas en esta cabaña, como Gwen y Lindsay, y sé que con el apoyo de ellas y de Cody... todo estará bien."

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