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Chapter 127 - Capitulo 122 - Treceavo Desafio (Parte 2)

Capitulo 122 - Treceavo Desafio (Parte 2)

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Mientras Gwen y Bridgette terminaban de acomodar las últimas prendas en los estantes, Cody aprovechó el momento para retirarse discretamente de la habitación, dejándoles su espacio. Sin embargo, la aparente calma de la mudanza duró apenas unos segundos antes de que la atmósfera se tensara por completo.

Leshawna se plantó en medio del pasillo de la cabaña, con los puños firmes sobre sus caderas, bloqueándole el paso a Heather, quien le daba la espalda ignorándola olímpicamente mientras revisaba sus propios bolsos.

"¡Nadie se va de aquí hasta que descubra quién demonios se comió mis budines!" exclamó Leshawna con la voz cargada de pura indignación.

Heather ni siquiera se molestó en girarse. Continuó acomodando sus cremas en el estante como si hablara con la pared, encogiéndose de hombros con total indiferencia.

"Me los comí, ¿y qué?" soltó Heather con un tono de superioridad que buscaba sacar a cualquiera de sus casillas.

Leshawna abrió los ojos de par en par, dando un paso agresivo hacia el frente.

"Oye, ¿me vienes a mí con un *y qué*? ¡Esa es mi comida! ¡Nadie toca mi comida!" le reclamó Leshawna, con el rostro completamente encendido por la molestia.

"Como sea, supéralo" replicó Heather, dándose la vuelta finalmente pero mirándola de arriba abajo con desprecio. "Eso te pasa por dejar tu basura regada por todas partes, sobre todo... *eso*."

Heather extendió un dedo acusador, señalando con asco un brasier de Leshawna que colgaba abiertamente del borde de su litera y unas bragas que se asomaban sin discreción por debajo del colchón.

"Eso me molesta muchísimo" remató Heather, arrugando la nariz.

Leshawna soltó una carcajada irónica y se cruzó de brazos, ladeando la cabeza dispuesta a contraatacar donde más le dolía a la pelinegra.

"¿Ah, sí? Bueno, eso también me molestaría a mí... ¡si no tuviera absolutamente nada que sacudir ni por delante ni por detrás!" le espetó Leshawna, señalando de forma despectiva la delgada y estilizada figura de Heather.

Heather se tensó de inmediato, perdiendo la compostura por el insulto a su físico, y avanzó un paso dispuesta a gritarle en la cara.

"¡Sí, claro! ¡Y tú tienes tanto que tus jeans deberían venir equipados con un maldito compactador de basura!" le gritó Heather.

La tensión escaló al límite en un segundo; ambas estaban a punto de saltarse encima para agarrarse de las greñas. Justo antes de que volaran los golpes, Bridgette reaccionó rápidamente y se interpuso físicamente en medio de las dos, extendiendo los brazos para mantener la distancia.

"¡Oigan, ya basta! ¡Tranquilas, apenas nos estamos mudando!" intentó mediar Bridgette, tratando de calmar las aguas.

Al ver a la surfista en medio, Heather cambió su expresión de furia en un parpadeo, intentando ponerse en un modo falsamente amigable y compasivo para ganarse a la nueva integrante del cuarto.

"Ay, Bridgette, lo siento, tienes razón. Es que es imposible convivir con gente tan..." empezó a decir Heather con voz dulce, pero Gwen intervino antes de que pudiera terminar de manipular la situación.

Gwen avanzó con paso firme, tomó a Bridgette suavemente del brazo y la jaló hacia su propio rincón de la cabaña, alejándola del veneno de la pelinegra.

"No la escuches, vámonos por acá" le dijo Gwen con frialdad.

Lindsay, que andaba distraída viendo su reflejo en un espejito, vio al trío reunido y se les unió de inmediato con su típica sonrisa distraída, empezando a platicar de cualquier trivialidad sobre maquillaje o ropa. Heather, al verse sola y notar que se estaba quedando fuera de la dinámica del grupo, tragó su orgullo y no tuvo más remedio que acercarse con paso lento para unirse a la conversación de las chicas, intentando no perder el control.

A unos metros de distancia, Leshawna se quedó un poco apartada en su litera, cruzada de brazos y entornando los ojos mientras las miraba con profunda desconfianza.

"¡Ay, esto será genial!" exclamó Lindsay, aplaudiendo con entusiasmo mientras miraba a todas a su alrededor. "¡Seremos las mejores amigas del mundo! Además, apuesto lo que sea a que los chicos no se llevarán mucho mejor que nosotras en su cabaña."

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El ritmo que Owen marcaba sobre sus muslos se volvió más lento y pesado, dándole un toque más crudo y callejero a la base. El ambiente en la cabaña de los Bagres se puso serio en un segundo cuando Duncan dio un paso al frente, entornando los ojos con esa malicia fría que usaba para intimidar, buscando tirar a herir directo al orgullo del castaño.

Duncan se plantó a escasos centímetros de Cody, bajando la voz para que cada palabra sonara pesada y directa:

"¿Te crees muy hombre porque te la pasas tallando madera, Cody?

Mírate las manos, solo eres el juguete de cualquiera.

Te pones tus trapos deportivos, entrenas como un maldito demente,

pero sigues siendo el mismo debilucho patético de siempre.

Afronta tu maldita realidad, niño tonto, no tienes salvación:

Gwen solo te usa de consolador barato porque le das compasión.

Le ruegas como un perro por un mísero beso de buenos días,

pero para ella solo eres un niño que le hace las compañías.

Mírate al espejo, estás obsesionado con tu físico y tu estatura,

pero tu mente sigue siendo la de una niñita inmadura."

Un silencio espectante cayó en la cabaña. Owen dejó de golpear el ritmo por un instante y DJ miró a Noah de reojo. La rima había sido durísima, tocando fibras personales.

Sin embargo, Cody ni se inmutó. En lugar de enojarse o tomarlo a mal, una sonrisa de pura diversión se dibujó en su rostro. Los insultos de Duncan solo encendieron su chispa competitiva. Dio un paso hacia adelante de lo más relajado, quedando pecho contra pecho con el punk, y soltó sus versos con total fluidez, disfrutando cada palabra:

"Hablas de lástima, Duncan, pero das pena ajena,

el criminal de pacotilla que solo funciona con correa y cadena.

Dices que soy un juguete, pero tú eres el payaso del penal,

un pobre diablo con complejo de inferioridad emocional.

¿Te crees muy rudo? Eres un fracasado que nadie quiere tener cerca,

un tipejo rancio con una actitud estúpida y terca.

Presumes de tu estilo punk, de tu perforación y tu cresta,

pero a todo el campamento tu sola presencia le apesta.

Mírame bien la cara, delincuente de quinta, antes de que te extingas:

¡tú necesitas ir a la cárcel para ver si alguien te la arrima!"

"¡OOOOOH!" exclamó Owen, reanudando el ritmo con el doble de energía mientras Noah soltaba una risotada desde la litera.

Cody no se detuvo ahí; aprovechó el vuelo para rematar el golpe, manteniendo la mirada fija y una sonrisa burlona en los labios:

"¿Hablas de mi físico? Al menos yo tengo disciplina y consistencia,

tú solo tienes cicatrices y una total falta de inteligencia.

Me esfuerzo cada mañana mientras tú te pudres en la cama,

llorando en silencio porque sabes que nadie te ama.

Así que guárdate tus rimas de prisión y tu fachada de tipo duro,

porque frente a mí, viejo, no eres más que un cero al futuro."

Duncan se le quedó mirando fijamente por dos segundos, con la mandíbula tensa en una mueca seria que rápidamente se transformó en una sonrisa lobuna. Tampoco él se había molestado; al contrario, le encantaba que le aguantaran el ritmo. Soltó una carcajada ronca y le dio un empujón seco pero amistoso en el hombro a Cody, rompiendo la tensión.

"Vaya... no pensé que el niño tuviera garras" dijo Duncan entre risas, extendiendo la mano para un choque de puños.

"No me busques, Duncan. Ya sabes que respondo" contestó Cody, chocándole el puño con la misma vibra relajada y divertida.

El resto de los chicos soltó el aire que estaban reteniendo y comenzaron a armar alboroto de nuevo, felicitando a ambos por el nivel de las rimas. A pesar de la crudeza del intercambio, la adrenalina dejó la cabaña con una energía increíble, demostrando que la batalla de los sexos iba a poner el ambiente al límite de la diversión.

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La escena cambió de golpe al interior del comedor, donde los diez campistas se encontraban ya reunidos y sentados en sus respectivas mesas, con los estómagos rugiendo por el hambre. Al frente, Chris McLean dio un paso hacia el centro del escenario improvisado con su típica sonrisa de suficiencia.

"¡Es hora del desafío de hoy!" anunció Chris, abriendo los brazos con dramatismo.

"¿Dónde está el maldito desayuno?" preguntó Leshawna de mala gana, golpeando la mesa con el puño.

Su pregunta desató de inmediato una nueva oleada de risas burlonas entre Chris y el Chef Hatchet, quienes se doblaban de la risa de manera ridícula. El eco de sus carcajadas llenaba el lugar hasta que Heather, harta del jueguito, los interrumpió de golpe azotando las manos contra la madera.

"¡Ya cállense! ¡Dejen de hacer eso de una vez y hablen!" los calló Heather, fulminándolos con una mirada asesina.

Chris se aclaró la garganta, recuperando la compostura con una sonrisa maliciosa.

"Ok, ok, vamos a decirlo: el desafío de hoy es... ¡el desayuno de la asquerosidad!" exclamó Chris, ganándose una mueca de asco colectiva de parte de los adolescentes. "Se les dará una comida de nueve platos. Cada miembro de ambos equipos deberá terminar cada plato que se le sirva. No sabrán si el próximo plato es más asqueroso que el pasado, o igual de asqueroso; solo es seguro que es asqueroso."

Mientras hablaba, Chris señaló con el pulgar una larga fila de bandejas metálicas alineadas en la barra, todas cubiertas con tapas relucientes que ocultaban el misterioso menú.

"Diles qué obtienen si ganan, Chris" intervino el Chef, frotándose las manos con malicia.

"El equipo ganador pasará dos días enteros en un hotel de cinco estrellas de la localidad" explicó Chris, logrando que a Owen se le iluminaran los ojos. "En donde serán completamente consentidos, disfrutarán de la alta gastronomía y se les administrarán antibióticos contra lo que sea que puedan haberse contagiado mientras participaban en este desafío. El equipo perdedor... bueno, se quedará hambriento esta noche y pasará los próximos dos días aquí, en la Isla del Drama, a solas con el Chef."

Las palabras de Chris provocaron una oleada instantánea de reacciones: algunos chicos comenzaron a vitorear emocionados imaginando las camas mullidas del hotel, mientras que otros ponían cara de terror al visualizar cuarenta y ocho horas seguidas bajo la dictadura culinaria del Chef.

"¡Tenemos que ganar este desafío a como dé lugar!" sentenció Heather en voz alta hacia la mesa de las mujeres.

Sin embargo, mientras lo decía, sus ojos se entrecerraron con fijeza y se desviaron directamente hacia la mesa de los hombres. Sus sospechas se clavaron en Cody y en Owen; los miró con desconfianza, imaginando de inmediato que ellos dos serían, sin duda alguna, sus rivales más duros y los rivales a vencer en una competencia de comida.

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Confesionario de Bridgette

Bridgette aparecía sentada frente a la cámara, jugando nerviosamente con sus manos y mostrando una expresión que mezclaba la determinación con una evidente preocupación.

"De verdad espero que ganemos este viaje al hotel" admitió Bridgette, suspirando de forma honesta. "Yo... miren, estoy dispuesta a probar prácticamente lo que sea con tal de ayudar a las chicas a ganar, excepto la carne. Soy vegetariana, así que si nos sirven algo de eso... no sé qué voy a hacer."

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La escena regresó al interior del comedor, donde la tensión entre ambos bandos se podía cortar con un cuchillo. Cruzando los brazos con total confianza, Leshawna se giró en su asiento para clavarle una mirada retadora directamente al grupo de los hombres.

"¡Olfateen bien, chicos! Porque desde aquí me huele a una victoria segura para mí y para mis chicas" sentenció Leshawna con una sonrisa de suficiencia.

"¡Yo me comeré lo que sea con tal de ganar, viejo! ¡Hasta mis propios calzones si tengo que hacerlo!" exclamó Owen, completamente motivado por la idea del hotel de cinco estrellas. "¿Espera... tengo que hacerlo?" preguntó de golpe, con una expresión de genuina duda mientras ya sostenía su ropa interior blanca en la mano, listo para el sacrificio.

Nadie en el comedor se molestó en responderle; la mayoría prefirió mirar hacia otro lado para borrar esa imagen de sus mentes.

"¡Que comience el desafío! Primero, abriremos el menú con unos deliciosos entremeses" anunció Chris con entusiasmo, haciendo una señal con la mano.

El Chef Hatchet avanzó de inmediato por el pasillo, repartiendo los platos y colocándolos con brusquedad frente a cada uno de los campistas. Al levantar las tapas metálicas de un solo golpe, se reveló una porción de carne ovalada, de un color oscuro bastante dudoso y bañada en una salsa espesa.

"¡Qué bien, albóndigas! ¡Traigan todas las que tengan!" celebró Owen, dejando caer sus calzones al suelo y levantando el plato entero para empezar a vaciárselo directamente en la boca sin pensarlo dos veces.

"Bueno, técnicamente tienes toda la razón, Owen... pero estas albóndigas son un poco especiales" intervino Chris, ensanchando su sonrisa cínica para luego señalar al Chef, quien sostenía una de las piezas con unas pinzas de cocina.

"Son testículos de toro guisados" soltó el Chef con voz ronca y una sonrisa malévola.

*¡CORTA A: PANTALLA EN BLANCO Y NEGRO!* *(Se muestra un video de archivo de un toro en un corral, mugiendo con profunda tristeza y con una lágrima gigante cayendo por su ojo).*

Regresando al comedor de golpe, a Owen se le congeló la mandíbula por completo. Los ojos se le abrieron a más no poder mientras procesaba la información con la boca todavía atascada de comida.

"Testículos..." fue lo único que pudo articular Owen con una voz ahogada.

Antes de que pudiera tragar o hacer cualquier otra cosa, el estómago le dio un vuelco violento. *¡PUAAAGH!* Owen terminó vomitando con fuerza todo el bocado acumulado directamente sobre el brazo y el hombro de DJ, quien estaba sentado justo a su lado. El fortachón soltó un grito de puro terror y asco, estirando los brazos hacia atrás mientras la mesa de los chicos se convertía en un completo caos antes de haber terminado el primer plato.

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Las chicas miraban el platillo con una mueca de absoluto asco, alejándose lo más posible de las mesas. En la de los hombres, Noah observaba fijamente su plato con una mezcla de susto y náuseas, sosteniendo el tenedor con la punta de los dedos como si temiera que la comida fuera a cobrar vida. A su lado, Duncan picaba la carne ovalada con un cuchillo, mirándola con frialdad y escepticismo, mientras que Cody se mantenía en silencio, observando los trozos detalladamente y analizándolos con la cabeza fría, tratando de mentalizarse para el desafío.

A pesar del asco general, la presión del hotel de cinco estrellas obligó a los chicos a empezar a comer. Owen, todavía con residuos de la vomitada anterior, masticaba con la mirada perdida y soltaba gruesas lágrimas de puro sufrimiento cada vez que pasaba un bocado. DJ, por su parte, ni siquiera podía pinchar la carne; se quedó inmóvil, llorando en silencio con los ojos fijos en el plato, completamente traumatizado por la revelación del Chef.

"Es, sin duda alguna, lo más difícil que puede hacer un hombre en este programa" comentó Chris con una sonrisa burlona, disfrutando del drama desde el centro del comedor.

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Confesionario de Heather

Heather aparecía sentada con los brazos cruzados, una sonrisa de suficiencia dibujada en el rostro y la mirada clavada en la cámara.

"A juzgar por la patética forma en que reaccionaron los chicos a este primer plato, supe de inmediato que podíamos ganar esta ronda sin problemas" afirmó Heather con tono calculador. "Los hombres se creen muy rudos, pero basta con tocarles el orgullo para que se pongan a llorar como bebés."

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De regreso en el comedor, las chicas decidieron dejar el asco de lado y empezaron a comer para asegurar la ventaja. Heather, Leshawna y Gwen demostraron tener un estómago de acero; sin hacer un solo gesto de debilidad, pincharon la carne, mordieron y tragaron sin problemas. Lindsay era la única que lo hacía con muchísima dificultad, masticando con los ojos cerrados y a punto de llorar, pero se daba ánimos a sí misma en voz alta.

"¡Tengo que hacerlo! En serio necesito esas vacaciones en el hotel, en especial una pedicura... ¡A mis callos ya les están saliendo callos!" se quejó Lindsay antes de pasarse el bocado con un enorme esfuerzo.

Heather, al ver que su equipo llevaba la delantera, se limpió la boca con una servilleta de lo más elegante y miró hacia la mesa de los hombres con una sonrisa burlona.

"¿Qué sucede? ¿Los grandotes y rudos chicos no pueden comerse unas simples albondiguitas?" les soltó Heather con tono de superioridad.

Al escucharla, Cody levantó la vista del plato. Lejos de molestarse o intimidarse, miró a Heather y una sonrisa confiada se dibujó en su rostro. Se giró de inmediato hacia sus compañeros de equipo, quienes seguían sufriendo y contemplando la comida con horror.

"Oigan, escúchenme: no piensen, no saboreen, solo metan la comida y traguen de golpe" les aconsejó Cody con total tranquilidad.

Para poner el ejemplo, Cody levantó su propio plato metálico, abrió la boca y se vació las piezas de carne directamente, masticando lo mínimo y tragando al mismo tiempo con una facilidad pasmosa, como si estuviera comiendo pasabocas comunes y corrientes.

El comedor entero se quedó en un silencio sepulcral. Owen detuvo sus lágrimas a mitad de la mejilla, Noah se quedó con la boca abierta y hasta la misma Heather abrió los ojos de par en par, completamente sorprendida por la fría determinación del castaño.

Cody bajó el plato vacío contra la mesa, soltó una pequeña risa divertida al ver las caras de shock de todos y se encogió de hombros de lo más relajado.

"¿Qué?" dijo Cody, limpiándose la comisura de los labios. "Ya he comido estas cosas antes. Deberían probar el ceviche de criadillas peruano"

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Heather barrió la mesa con la mirada y su expresión de triunfo se desvaneció en un segundo al notar que una de sus compañeras no se había movido. Era Bridgette, quien mantenía el plato intacto frente a ella con los brazos cruzados. Heather se levantó de su asiento a toda prisa y caminó hacia ella, plantándose a su lado con evidente molestia.

"¿Qué demonios estás haciendo? ¿Por qué no comes?" le reclamó Heather en un susurro furioso, apuntando al plato.

"Soy vegetariana, Heather. Esto va completamente en contra de mis principios" respondió Bridgette con firmeza, plantándole cara.

Cody, que había estado prestando atención a la escena desde su lugar, se levantó con calma de la mesa de los chicos y se acercó a ellas. Se colocó al lado de Bridgette, dedicándole una sonrisa empática para relajar la tensión antes de hablar.

"Mira, entiendo perfectamente que cuides tus principios", le dijo Cody en un tono suave y persuasivo. "Pero te cuento algo científico: a veces a los toros los castran por estrictas razones médicas para proteger su salud, no por consumo. Así que, técnicamente, si lo ves por ese lado, está bien si te los comes esta vez para salvar al equipo."

Al otro lado del comedor, Duncan lo miraba desde su banca con una mueca de profunda molestia y los brazos cruzados, fastidiado de la eterna caballerosidad del castaño. Noah, en cambio, solo se reía entre dientes mientras negaba con la cabeza, pensando para sus adentros: *"Ahí vamos de nuevo, Cody intentando salvar el día"*. Justo en ese momento, Gwen también se levantó de su mesa y se acercó al grupo, colocándose del lado de Bridgette para darle su apoyo moral ante la insistencia de Heather.

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Confesionario de Bridgette

Bridgette aparecía sentada frente a la cámara, con las mejillas ligeramente rosadas y una sonrisa sumamente cálida que no podía ocultar.

"Sé que la lógica de la castración médica fue algo... extraña", admitió Bridgette soltando una risita suave. "Pero de verdad fue tan dulce y lindo de su parte inventarse todo eso solo para intentar ayudarme y hacerme sentir menos culpable. Cody siempre encuentra la forma de hacerme sonreír."

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De regreso al comedor, la situación para los hombres se desmoronó por completo. A pesar del gran ejemplo que Cody les había dado, el asco pudo más que ellos. Noah, Owen y DJ simplemente no pudieron pasar los últimos bocados de los testículos de toro; sus estómagos protestaron al unísono y terminaron escupiéndolos ruidosamente sobre las bandejas metálicas, completamente derrotados.

"Bueno, parece que los chicos perdieron toda la fuerza en esta ronda. ¡El primer punto del desafío es para las campistas!" anunció Chris con entusiasmo, levantando el brazo hacia la mesa de las mujeres.

Mientras las chicas celebraban discretamente su primera victoria, Bridgette se levantó de su asiento y caminó decidida hacia la mesa de los hombres. Se acercó a Cody por la espalda y le tocó suavemente el hombro para llamar su atención.

"Gracias por intentar ayudarme allá atrás, Cody... En serio significó mucho" dijo Bridgette con una sonrisa sumamente dulce. Antes de regresar con su equipo, se inclinó y le dio un tierno beso en la mejilla como agradecimiento.

Desafortunadamente para ellos, el comedor estaba en silencio y Duncan alcanzó a escuchar perfectamente las palabras de la surfista. El punk se levantó de la banca de golpe, azotando las manos contra la madera mientras fulminaba a Cody con la mirada.

"¡¿Qué?! ¡¿La estabas ayudando a ella?!" exclamó Duncan, con la voz cargada de pura rabia. "¡Nos acabas de costar esta maldita ronda, imbécil!"

Cody ni se inmuto. Se dio la vuelta con total tranquilidad en su banca, cruzándose de brazos y sosteniéndole la mirada con una sonrisa retadora.

"Oye, con quién hable o de qué hable es muy mi problema, Duncan. Y si perdimos esta ronda, te aseguro que no fue por mi culpa. Yo fui el único que dejó su plato limpio mientras ustedes seguían llorando sobre las albóndigas" reviró Cody con tono mordaz.

La tensión escaló al límite en un segundo. DJ, que todavía se sentía miserable por el asco y la culpa de no haber podido comer, se puso de pie de inmediato colocándose del lado de Duncan. Pero Owen y Noah no se quedaron atrás; ambos se levantaron también, plantándose firmes al lado de Cody para respaldarlo.

"¡Oye, viejo! ¡No le grites a Cody! ¡Él nos dio la estrategia!" defendió Owen, apuntando a Duncan con el dedo.

"Duncan, por favor. Tu capacidad cerebral apenas te da para procesar que el agua moja, no intentes buscar culpables donde no los hay" añadió Noah con su habitual tono monótono y sarcástico.

La discusión entre los dos bandos de la cabaña se volvió un completo caos de gritos. Dispuesto a no dejarse intimidar por la fachada de chico malo, Cody dio un paso al frente y soltó una burla pesada, barriendo al punk con la mirada de arriba abajo.

"¿Qué pasa, Duncan? ¿Tanto te dolió perder el primer punto? ¿O es que de verdad necesitabas con urgencia la recompensa del hotel de cinco estrellas para retocar esa patética sombra que te pones en los ojos, señor rudo? Porque si quieres te puedo prestar un nuevo tinte verde para ese mohicano rancio, o tal vez unos aretes nuevos que te combinen con la falda que traes puesta" le espetó Cody con una sonrisa burlona y ácida.

Duncan apretó los dientes, la mandíbula tensa mientras avanzaba un paso más, atacando al mismo nivel de crudeza o incluso un poco más personal para intentar pisotear al castaño.

"¡Cierra la maldita boca, enano muerto de hambre! Te crees muy sabelotodo pero solo eres el perrito faldero de la mesa de enfrente. Sigue jugando al caballero andante con las chicas mientras nosotros hacemos el trabajo sucio, a ver si en la próxima eliminación te salvan el trasero de irte a tu casa, payaso de pasarela" le gritó Duncan, quedando a escasos centímetros de su rostro.

Desde la mesa de las mujeres, el panorama se veía enorme y caótico. Bridgette y Gwen miraban toda la escena con los ojos abiertos de par en par, notablemente preocupadas por ver cómo la cabaña de los chicos, se estaba despedazando por completo en una guerra de egos a mitad del comedor.

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*¡FIIIIIIIIIIIUUUUUUUUUUUT!*

Un silbatazo ensordecedor de Chris McLean retumbó en las cuatro paredes del comedor, obligando a todos a cubrirse los oídos por el dolor. Duncan y Cody se congelaron, cortando el insulto que tenían en la punta de la lengua y volteando de mala gana hacia el conductor, quien sostenía el silbato de plástico con una sonrisa de oreja a oreja.

"¡Ya basta de drama gratuito, muchachos! Guarden esa deliciosa agresión para el resto de los platos, que esto apenas está comenzando" ordenó Chris, guardándose el silbato en el bolsillo del pantalón.

Duncan soltó un bufido, apartando la mirada primero. Se pasó una mano por el cuello cabelludo, soltó el aire acumulado y miró de frente a Cody. La furia del momento se disipó tan rápido como había llegado; al final del día, el punk respetaba que el chico tuviera agallas y no se le agachara ante los gritos.

"Como sea... Olvida esa estupidez, viejo. Sigue tragando así y nos recuperamos en la que viene" soltó Duncan con su habitual rudeza, pero extendiendo el puño hacia el frente en señal de tregua.

Cody relajó la postura de inmediato, dejando atrás la tensión y mostrando una sonrisa ligera y divertida.

"Hecho. Pero nada de reclamos" bromeó Cody, chocándole el puño con firmeza para hacer las paces de manera oficial ante la mirada atónita de las chicas.

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Confesionario de Bridgette

Bridgette aparecía sentada en el retrete de madera, mirando a la cámara con una expresión de absoluto y total desconcierto, gesticulando con las manos mientras intentaba procesar lo que acababa de presenciar en el comedor.

"De verdad, no puedo creer la velocidad tan absurda con la que se reconcilian los chicos" admitió Bridgette, negando con la cabeza, incrédula. "Literalmente pasaron de estar a dos segundos de agarrarse a golpes e insultarse la vida, a chocarse las manos como si nada hubiera pasado. ¡Es ridículo! Vamos, hasta a mí, que soy de lo más pacífica, me gusta guardar un buen rencor por lo menos durante mi diez minutos antes de perdonar a alguien."

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