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Chapter 131 - Capitulo 126 - Decimocuarto Desafío (Parte 3)

Capitulo 126 - Decimocuarto Desafío (Parte 3)

La Ruleta del Infortunio continuó su implacable marcha, devorando las opciones del tablero mientras los pocos campistas que quedaban en juego se tensaban en sus asientos. Chris McLean se relamió los labios, apuntando de nuevo al mecanismo de madera.

"¡Muy bien, el espectáculo debe continuar! ¡Bridgette, ven a probar tu suerte!", exclamó Chris, haciendo un gesto dramático hacia el escenario.

Bridgette soltó un suspiro, dándole un suave apretón de manos a Gwen antes de bajar las gradas. Al llegar a la rueda, le dio un fuerte impulso. La aguja giró ruidosamente hasta detenerse en la casilla que mostraba un enjambre furioso al lado de una colmena.

"¡Oh, clásico entre los clásicos! ¡La dulce tortura de miel y abejas!", anunció Chris, aplaudiendo con genuino sadismo.

El Chef Hatchet apareció cargando una cubeta de madera llena de miel espesa y tibia. Sin preámbulos, tomó una brocha gigante y comenzó a bañar a Bridgette desde los hombros hasta los brazos, cubriéndola con una capa pegajosa y sumamente dulce. Segundos después, arrastró una caja de madera con una rejilla metálica, de la cual emanaba un zumbido ensordecedor.

"Diez segundos, Bridgette. Si te mueves, te quitas la miel o gritas basta, estás fuera", advirtió Chris, tomando el cronómetro.

¡¡BZZZZZZZZT!!

La chicharra dio inicio al tiempo y el Chef abrió la compuerta. Un enjambre de cientos de abejas furiosas salió disparado, atraído de inmediato por el intenso aroma dulce. En un par de segundos, los brazos y el cuello de Bridgette quedaron completamente sepultados bajo una alfombra de insectos negros y amarillos que caminaban sobre la miel.

Bridgette cerró los ojos con fuerza, respirando lenta y profundamente por la nariz. Como surfista y amante de la naturaleza, sabía que el pánico era su peor enemigo. Mantuvo el cuerpo completamente rígido, controlando cada músculo y concentrándose en mantener la calma mientras sentía el cosquilleo masivo y el peligro inminente de cientos de aguijones a milímetros de su piel.

"¡Cielos, mantiene una calma de acero!", comentó Cody en voz baja desde la fila superior, impresionado por el control mental de la rubia.

Bridgette aguantó el zumbido en sus oídos y la terrible incomodidad sin mover un solo dedo.

¡¡BZZZZZZZZT!!

La chicharra final salvó la situación. El Chef usó un ahumador de mano para dispersar rápidamente a las abejas, dejando a Bridgette libre de peligro. La surfista abrió los ojos, soltando el aire que había estado reteniendo con una sonrisa de puro alivio.

"¡Increíble control zen! ¡Bridgette supera la ronda con éxito!", festejó Chris.

Chris regresó a la ruleta y le dio un giro violento. La aguja dio vueltas y vueltas hasta detenerse, de manera casi poética, en la casilla que tenía dibujada un par de tijeras afiladas.

"¡Oh, sí! ¡El destino ha hablado y es absolutamente hermoso!", exclamó Chris, mirando directamente a la pelinegra. "¡Heather, al frente! ¡Te toca la prueba del cambio de look extremo!"

Heather abrió mucho los ojos, poniéndose de pie de golpe en la fila intermedia con el rostro pálido de la pura indignación.

"¿Qué? ¡Ni hablar! ¡Ni en tus más retorcidas fantasías, McLean!", espetó Heather, cruzándose de brazos con total hostilidad.

"Reglas son reglas, vieja. Siéntate en la silla y deja que el Chef te quite solo un par de capas de esa hermosa cabellera durante diez segundos, o quedas fuera", respondió Chris con una sonrisa burlona.

Heather caminó hacia el centro a paso lento, con una furia contenida que hacía temblar el piso. Se sentó en la silla de tortura y el Chef Hatchet se colocó detrás de ella, haciendo sonar unas enormes y relucientes tijeras de estilista justo al lado de su oreja con un rítmico y amenazante clack, clack, clack.

¡¡BZZZZZZZZT!!

En cuanto sonó la chicharra, el Chef tomó un grueso mechón del cabello oscuro de Heather y levantó las tijeras para dar el primer corte. Al ver el reflejo del metal tan cerca de su rostro y sentir los dedos del Chef en su cabeza, Heather perdió el control por completo. Su vanidad superó cualquier deseo de inmunidad.

"¡¡DIJE QUE NO ME TOQUES, ANIMAL!!", gritó Heather, lanzando un codazo salvaje hacia atrás que obligó al Chef a retroceder para no ser golpeado.

Heather se levantó de la silla de un brinco, apartando su cabello con las manos y mirando a Chris con chispas en los ojos.

"¡Nadie toca mi cabello! ¡Me largo! ¡Púdrete con tu estúpido remolque, McLean!", rugió Heather, dando media vuelta y regresando a las gradas hecha una furia.

Chris simplemente soltó una carcajada y tachó su nombre en la lista.

"¡Y la reina del drama abdica al trono por motivos estéticos! ¡Heather queda oficialmente eliminada del desafío!", anunció con total diversión.

"¡Lo que nos deja con la última alma de esta ronda! ¡Noah, ven aquí abajo a demostrar de qué estás hecho!", llamó Chris, apuntando a la fila superior.

Noah soltó un pesado suspiro de fastidio, cerrando los ojos por un instante.

"Sabía que debí fingir una enfermedad esta mañana", murmuró Noah con su típico tono monótono, levantándose de la banca.

Cody le dio un golpe amistoso en el hombro. "Suerte, viejo. Intenta no respirar profundo."

Cuando Noah llegó al centro del anfiteatro, vio la estructura que los pasantes acababan de armar. Consistía en una serie de tres pequeñas plataformas o bases de madera elevadas a un metro del suelo, separadas entre sí por una distancia considerable. El truco era que, justo en los espacios vacíos entre base y base, la producción había colocado jaulas abiertas llenas de zorrillos de la isla, sumamente alterados y con las colas levantadas, listos para disparar su fétido líquido al menor estímulo.

"Muy bien, Noah. El reto consiste en saltar de base en base hasta llegar al otro extremo. Tienes diez segundos para completar el recorrido sin caerte en medio de las mascotas", explicó Chris, colocándose una pinza en la nariz por si acaso.

Noah miró la distancia entre las plataformas, midiendo sus nulas capacidades atléticas con una mueca de absoluto desprecio.

"Claro, porque saltar sobre una fosa de armas químicas biológicas es exactamente como imaginé mi viernes", ironizó Noah, subiéndose a la primera base.

¡¡BZZZZZZZZT!!

La chicharra dio el aviso de inicio. Noah tomó un poco de impulso, balanceando los brazos con torpeza, y saltó con todas sus fuerzas hacia la segunda plataforma. Logró aterrizar con ambos pies, pero el impacto fue ruidoso y desestabilizó la madera.

La vibración asustó por completo al grupo de zorrillos que se encontraba justo debajo de él. Casi de inmediato, los animales giraron sobre sus patas traseras, levantaron las colas y dispararon una ráfaga masiva y concentrada de su fétido almizcle directamente hacia arriba.

Una densa nube de color amarillento y verdoso envolvió por completo el cuerpo de Noah en un segundo. El olor era tan absurdamente potente, rancio y concentrado que el aire del anfiteatro pareció espesarse de golpe.

Noah ni siquiera tuvo tiempo de intentar el segundo salto. Abrió los ojos por completo, su rostro pasó por tres tonos diferentes de azul y, con el sistema nervioso colapsado por la toxicidad del aroma, se desplomó hacia atrás como un tronco, cayendo de la plataforma directamente al suelo, noqueado e inconsciente por el olor.

"¡Oh, por Dios! ¡Eso es juego sucio para los pulmones!", exclamó Owen desde arriba, tapándose la nariz con desespero al igual que los demás campistas, quienes comenzaron a toser por la ráfaga que flotaba en el aire.

Chris miró el cronómetro con una mueca de asco, agitando la mano frente a su rostro.

"¡Y Noah cae fulminado por la Madre Naturaleza antes de tiempo! ¡Queda oficialmente eliminado!", anunció Chris, mientras el Chef, usando una máscara de gas completa, entraba al escenario para arrastrar el cuerpo inconsciente de Noah lejos del foso. "¡Muy bien, campistas limpios! ¡La primera ronda ha terminado y el grupo se reduce drásticamente para lo que viene!"

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La Ruleta del Infortunio continuó girando de manera implacable, reduciendo el grupo a un ritmo acelerado mientras los castigos se volvían cada vez más específicos y difíciles de soportar.

Chris McLean se plantó frente a la rueda con una sonrisa cínica, dándole un giro ligero que se detuvo en una casilla con el dibujo de una nota musical envuelta en nubes. El presentador soltó una risita cínica y apuntó directamente a la fila intermedia.

"¡Gwen! Regresas al paredón, chica", anunció Chris con entusiasmo. "Y te ha tocado una de mis torturas psicológicas favoritas de la temporada: ¡Inmersión auditiva en música de la Nueva Era!"

Gwen arqueó una ceja, cruzándose de brazos mientras bajaba las gradas con total escepticismo.

"¿Música de la Nueva Era? ¿En serio, Chris? Son solo flautas de pan y sonidos de ballenas. He sobrevivido a tres semanas de ronquidos de Owen, creo que puedo soportar un poco de jazz ambiental", espetó la gótica, sentándose en la silla con una mueca de desprecio.

"Oh, querida, subestimas el poder del sintetizador mal calibrado", respondió Chris con un guiño.

El Chef Hatchet se acercó por detrás portando unos auriculares de diadema gigantescos y acolchados. Sin la menor delicadeza, se los encajó a Gwen en las orejas, cubriéndolas por completo.

¡¡BZZZZZZZZT!!

En cuanto la chicharra dio el inicio, el Chef presionó el botón de reproducción. Al instante, un torrente ensordecedor de campanas tibetanas desafinadas, arpas ultrasónicas repitiéndose en bucle y coros espirituales de duendes digitales grabados a una frecuencia absurdamente molesta inundó el cerebro de Gwen.

A los tres segundos, la expresión de desprecio de la gótica se desmoronó por completo. Sus ojos se abrieron de golpe, fijos en la nada, mientras sus pupilas se dilataban por el shock auditivo. La música era un ataque directo a su identidad; era tan empalagosa, pacífica y artificialmente mística que su sistema nervioso comenzó a rechazarla activamente.

Para el segundo ocho, el cuerpo de Gwen empezó a temblar visiblemente de pies a cabeza, como si estuviera atrapada en una helada ártica, con los dientes castañeando por la pura repulsión psicológica del sonido. Justo cuando el cronómetro marcaba el segundo nueve, la gótica no pudo más.

"¡¡BASTA!! ¡¡QUÍTENMELO, DIJE BASTA!!", gritó Gwen con desesperación, arrancándose los audífonos de un tirón y arrojándolos al suelo mientras retrocedía temblando.

Cody se inclinó hacia adelante en la banca de inmediato, mirándola con el rostro lleno de preocupación al verla tan afectada, mientras Chris reía a carcajadas apuntando la baja en su libreta.

"¡Y la oscuridad de Gwen se disuelve ante el poder del optimismo musical! ¡Gwen queda oficialmente eliminada!", festejó Chris.

Sin perder el tiempo, Chris le dio otro fuerte manotazo a la ruleta. El mecanismo giró ruidosamente hasta detenerse en una casilla que mostraba un enorme cono de helado con destellos congelados.

"¡Owen! Sé que esto te va a doler en el alma, gordo. ¡Te toca el bufet helado del Infortunio!", exclamó el conductor.

Owen, que se frotaba el trasero todavía adolorido por los picotazos del pájaro carpintero, abrió los ojos de par en par. Frente a él, los pasantes acomodaron tres enormes barriles de madera llenos hasta el tope con helado de crema de chocolate y menta granizada, completamente congelados y despidiendo un vapor gélido.

"A ver, déjame entender, Chris... ¿Mi tortura es... comer helado gratis?", preguntó Owen, pasando de la confusión a una alegría desbordante mientras se relamía los labios. "¡Viejo, nací listo para esto! ¡Es el mejor día de mi vida!"

"Tienes diez segundos para vaciar la mayor cantidad de helado posible sin detenerte, Owen. Si dejas de comer, quedas fuera", advirtió Chris con una sonrisa maliciosa.

¡¡BZZZZZZZZT!!

Owen no esperó a que le dieran una cuchara. Se abalanzó de cabeza sobre el primer barril, hundiendo la cara por completo en la masa congelada y comenzando a tragar enormes bocados a una velocidad industrial. Al principio, todo eran ruidos de satisfacción y felicidad por parte del grandulón, quien devoraba el helado como si no hubiera un mañana.

Sin embargo, la velocidad le pasó factura de inmediato. Para el segundo seis, una cantidad masiva de frío extremo impactó directamente contra el paladar blando de Owen, congelando los vasos sanguíneos que van directo a la cabeza.

Owen se detuvo en seco, sacando la cara del barril cubierta de crema verde. Sus ojos se desviaron hacia el centro, completamente bizcos, y sus manos se elevaron automáticamente hacia sus sienes. El dolor del famoso "cerebro congelado" fue tan fulminante y agudo que el grandulón se quedó completamente paralizado, con la boca abierta en una mueca de absoluto shock.

"¡¡Uhhh... ggg... mmm... mi... mi cabeza...!!", balbuceó Owen, incapaz de articular una palabra fluida mientras el dolor punzante le bloqueaba las funciones motoras.

Las manos le temblaron y, antes de que pudiera tomar otra cucharada, sus piernas cedieron por el congelamiento cerebral, cayendo de espaldas contra el suelo del anfiteatro con una expresión de total aturdimiento, completamente descalificado.

"¡Y el refrigerador interno de Owen ha colapsado! ¡Quedas eliminado por congelamiento masivo!", anunció Chris, mientras los pasantes arrastraban al grandulón, quien seguía balbuceando incoherencias con la mirada perdida.

La ruleta dio un último giro para la ronda, disminuyendo la velocidad hasta detenerse en el icono de la enorme huella, la cual se iluminó revelando un foso oculto detrás del escenario.

"¡Leshawna, tu turno al frente! ¡Te presento el estanque de las anguilas de alto voltaje!", presentó Chris con entusiasmo, señalando una tina metálica llena de agua turbia donde se alcanzaban a ver sombras alargadas moviéndose con rapidez.

Leshawna se plantó frente al estanque, cruzándose de brazos y mirando el agua con total desconfianza.

"A ver, McLean, yo soy una mujer fuerte, pero no voy a dejar que unos pescados con complejo de batería me arruinen el día", dijo Leshawna con determinación, preparándose para el reto.

"Solo son diez segundos en el agua, Leshawna. Mantén los pies dentro y la inmunidad podría ser tuya", la desafió Chris.

¡¡BZZZZZZZZT!!

Leshawna tomó aire y metió ambas piernas en el estanque de metal de un solo golpe seco. Al principio, se mantuvo firme, apretando los dientes y sosteniendo la mirada de Chris con absoluta firmeza. Pero las anguilas eléctricas de la isla, alteradas por la intrusión, no tardaron en reaccionar.

Dos de los ejemplares más grandes se deslizaron rápidamente alrededor de sus tobillos y descargaron una ráfaga masiva de corriente continua.

¡¡ZAP!! ¡¡ZAP!!

Una serie de destellos azulados iluminaron brevemente las piernas de Leshawna. El choque eléctrico recorrió su cuerpo al instante, haciendo que su característico peinado se erizara por completo hacia arriba.

"¡¡¡YIIIII-JA-JA-JA-JA-JA!!!", exclamó Leshawna en un grito rítmico e involuntario, con el cuerpo sacudiéndose violentamente de arriba abajo por los espasmos provocados por el voltaje.

Intentó resistir con pura fuerza de voluntad, pero la intensidad de la corriente fue demasiada para sus músculos. En el segundo mietras la electricidad seguía fluyendo, un último chispazo la obligó a dar un brinco involuntario hacia afuera del estanque, cayendo sentada en el pasto con los brazos extendidos y el cabello echando humo sutilmente.

"¡Oh, por Dios, Leshawna! ¿Estás bien?", le gritó Bridgette desde las gradas, asustada por el chispazo.

Leshawna parpadeó un par de veces, con los ojos un tanto desorbitados por la estática, y soltó un largo suspiro de humo. "Eses... esos pescados... tienen carácter", murmuró con la voz un poco distorsionada por la vibración.

Chris soltó una carcajada, anotando la eliminación con un movimiento rápido de su pluma.

"¡Y Leshawna queda oficialmente frita y eliminada del juego!", anunció Chris, dándose la vuelta de cara a las cámaras con una expresión de absoluto triunfo. "Lo que nos deja, damas y caballeros... ¡con solo tres participantes sobrevivientes en la competencia por el remolque de lujo y la inmunidad de la semana!"

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¡Tienes toda la razón! Se me volvió a colar ese molesto error de dedo en el primer párrafo. Aquí tienes la escena reescrita y completamente limpia, manteniendo las identidades intactas y el tono ideal de la serie:

Chris McLean dio un paso al frente y señaló la Ruleta del Infortunio con una sonrisa que denotaba pura maldad. Con solo tres competidores en pie —Cody, Izzy y Eva—, la tensión en el anfiteatro se podía cortar con un cuchillo.

"¡Y llegamos a la etapa final de las eliminatorias de esta ronda! ¡Eva, camina al frente y descubre tu destino!", exclamó el presentador, frotándose las manos.

Eva bajó las gradas a paso firme, con los brazos cruzados y una expresión que mezclaba aburrimiento con ganas de romper algo. Le dio un manotazo seco a la rueda. El mecanismo giró a toda velocidad hasta que la aguja se clavó ruidosamente en una casilla completamente roja que mostraba una silueta peluda y gigantesca.

Chris soltó una carcajada histérica.

"¡Oh, por favor, un aplauso para el karma! ¡Damas y caballeros, Eva acaba de activar la peor casilla del tablero! ¡Diez minutos enteros dentro de la caja de contención con el mismísimo Sasquatch de la isla!", anunció Chris por el megáfono, apuntando hacia un enorme contenedor de acero reforzado que los pasantes acababan de arrastrar con una grúa. Desde el interior de la caja se escuchaban unos golpes brutales que hacían temblar las cadenas.

"Reglas son reglas, giganta. Si sobrevives diez minutos ahí dentro, pasas a la gran final junto a Cody e Izzy. Si gritas la palabra de rendición o... bueno, si el Sasquatch decide que es hora de cenar, quedas fuera", continuó Chris con un guiño cínico.

Eva ni siquiera pestañeó. Fulminó a Chris con la mirada, caminó hacia la pesada escotilla de metal y, en cuanto el Chef Hatchet la abrió, se metió de golpe. La puerta se cerró detrás de ella con un estruendo metálico y pasaron los cerrojos de seguridad.

¡¡BZZZZZZZZT!!

El cronómetro empezó a correr. Durante los primeros cinco segundos, hubo un silencio sepulcral en el anfiteatro. Pero de repente, el contenedor de acero se sacudió de forma violenta.

Un rugido salvaje, agudo y ensordecedor del Sasquatch resonó a través del metal, seguido inmediatamente por una serie de ruidos espantosos: golpes secos que abollaban las paredes de acero desde el interior, crujidos estructurales y sonidos de desgarros brutales que erizaban la piel de cualquiera.

En las gradas, todos los campistas hicieron muecas de absoluto horror e incomodidad por lo explícito de los ruidos. Owen se tapó los oídos escondiendo la cabeza entre las rodillas, Lindsay soltó un chillido cubriéndose los ojos, y hasta el propio Duncan hizo una mueca, imaginándose el tremendo impacto de la paliza física que debía estar ocurriendo dentro de esa prisión de metal. Todos daban por hecho que Eva estaba siendo destruida por la bestia.

Cody e Izzy, que esperaban su turno a un lado del escenario, observaban el contenedor. Izzy aplaudía de forma errática, divirtiéndose con los ruidos destructivos, mientras que Cody simplemente mantenía una ceja alzada, analizando la situación con total serenidad. Algo en el ritmo y los tonos de los impactos no terminaba de cuadrarle.

Los diez minutos avanzaron como una tortura eterna para los espectadores, con la caja bamboleándose de un lado a otro y los rugidos del monstruo volviéndose extrañamente más agudos, agónicos y desesperados a medida que pasaba el tiempo.

¡¡BZZZZZZZZT!!

La chicharra final resonó y el Chef Hatchet, usando unos guantes gruesos, quitó los candados de la escotilla con cautela, esperando tener que barrer lo que quedara de la campista.

La puerta se abrió pesadamente. Para la absoluta estupefacción de Chris, de los pasantes y del resto de los campistas en las gradas, Eva salió caminando con total parsimonia. Se acomodó la banda elástica de la cabeza, estiró los brazos y se sacudió un par de pelusas invisibles de la playera. Estaba completamente impecable. Ni un rasguño, ni un moretón, ni una sola gota de sudor.

"Bastante espacioso, aunque un poco ruidoso", comentó Eva con su habitual tono seco y rudo, regresando a su lugar como si nada hubiera pasado.

Chris se quedó con la boca abierta, sosteniendo el libreto en el aire sin poder articular una sola palabra, mientras las gradas se hundían en un silencio de incredulidad absoluta.

Cody, impulsado por la curiosidad, aprovechó el desconcierto general y se acercó a paso lento hacia la escotilla abierta de la caja para echar un vistazo al interior. Al asomarse entre las sombras del metal, el castaño tuvo que aguantar una sonrisa.

Allí dentro, arrinconado en la esquina más profunda de la caja, se encontraba el temible Sasquatch de la isla. El enorme monstruo peludo estaba hecho un ovillo, temblando de pies a cabeza mientras se abrazaba las piernas. Tenía los ojos completamente hinchados y llenos de lágrimas, un par de dientes flojos, visibles marcas de golpes contundentes por todo el cuerpo y algo de sangre corriéndole por la nariz peluda. En cuanto el monstruo vio la silueta de Cody en la entrada, soltó un quejido lastimero y se encogió todavía más, totalmente traumatizado por los diez minutos que acababa de pasar junto a Eva.

Cody soltó una risita silenciosa, dio media vuelta y regresó al centro del escenario con las manos en los bolsillos, totalmente divertido por descubrir quién había sido la verdadera víctima en esa prueba.

Chris finalmente reaccionó, sacudiendo la cabeza y tratando de asimilar lo que veía antes de mirar a la cámara.

"Eh... ¡b-bueno! ¡Eva supera la prueba y permanece en el juego!", anunció Chris con la voz un tanto desencajada, apuntando al trío finalista. "Lo que nos deja oficialmente con nuestros tres sobrevivientes de la resistencia: ¡Izzy, Cody y Eva! ¡La gran final por la inmunidad empieza justo ahora!"

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Chris McLean dio un paso al frente y señaló a los tres finalistas con su clásica sonrisa llena de misterio. El ambiente en el anfiteatro estaba cargado de adrenalina pura.

"¡Muy bien, trío de sobrevivientes! Llegamos al momento de la verdad en esta final de inmunidad. ¡Eva, tú abres la ronda!", anunció Chris.

Eva avanzó hacia la Ruleta del Infortunio con paso pesado y le dio un manotazo seco que hizo girar el mecanismo a toda velocidad. Tras unos clics tensos, la aguja se detuvo exactamente sobre el icono de una planta de hojas triples.

"¡Oh, delicioso! ¡Te ha tocado el tratamiento de spa facial con hiedra venenosa de la isla!", exclamó Chris, mientras el Chef Hatchet se acercaba cargando un tazón lleno de hojas verdes y brillantes que desprendían un vaho irritante. "Las reglas son claras: dado que ya superaron la primera ronda, ahora pueden elegir transferirle el castigo a uno de sus dos oponentes directos para intentar eliminarlo. Si esa persona falla, tú ganas el punto; si lo logra, quedas fuera."

Eva no lo pensó ni un segundo. Clavó su mirada asesina en el castaño y lo apuntó con un dedo rígido.

"Cody. Que lo pase él", sentenció Eva con voz ronca y ruda.

Gwen se tensó de inmediato en las gradas, mirando la planta con absoluta repulsión. Chris amplió su sonrisa, frotándose las manos.

"¡Elección estratégica! Cody, pasa al frente para que el Chef te aplique esta refrescante e intensamente alérgica mascarilla botánica durante diez segundos enteros", instruyó el presentador.

Cody suspiró de manera calmada y dio un paso al frente. No le temía al reto, pero mientras se plantaba en el centro del escenario y comenzaba a prepararse mentalmente para la molesta picazón de la planta, una silueta naranja se interpuso abruptamente en su camino.

"¡Pido un tiempo fuera! ¡Yo lo haré! ¡Yo lo haré!", exclamó Izzy, saltando al frente de manera errática y agitando los brazos con una energía desbordante.

Chris parpadeó por completo sorprendido, bajando un poco el megáfono para mirarla de arriba abajo.

"Eh... Izzy, ¿qué estás haciendo? Eva nominó a Cody, no a ti. ¿Por qué demonios querrías recibir voluntariamente un puñado de hiedra venenosa en toda la cara?", preguntó Chris con genuina confusión.

"¡Ay, vamos, Chris! ¡Solo quería ver qué se sentía! ¡Dicen que es excelente para abrir los poros y siempre he querido saber si soy inmune a la botánica asesina!", exclamó Izzy con su típica risa desquiciada.

Sin embargo, justo en el último segundo de su explicación, Izzy giró sutilmente la cabeza hacia atrás, miró directamente a Cody, le guiñó un ojo con total complicidad y le mandó un beso rápido con la mano. Fue un gesto tan veloz, sutil y perfectamente calculado que nadie en las gradas ni en la producción lo notó; fue algo que solo Cody captó por completo.

Antes de que alguien pudiera protestar, Izzy se sentó en la silla de tortura por su cuenta. El Chef Hatchet, sin importarle el drama, tomó el puñado de hiedra venenosa y se lo estampó firmemente sobre el rostro, cubriéndole las mejillas, la frente y la nariz.

*¡¡BZZZZZZZZT!!*

El cronómetro comenzó a correr. Para la sorpresa de todos, Izzy permaneció sentada de lo más normal, balanceando las piernas en el aire y tarareando una melodía extraña como si estuviera experimentando un masaje relajante. Pasaron los diez segundos reglamentarios sin que soltara una sola queja, un grito o la palabra de rendición.

*¡¡BZZZZZZZZT!!*

Cuando el Chef le retiró las hojas de la cara, el resultado fue inmediato y alarmante. El rostro de Izzy se había transformado por completo: su piel estaba sumamente hinchada, deformada por las ronchas y de un color rojo encendido que casi igualaba el tono de su cabello, dejándola con una apariencia bastante cómica pero severa.

"¡Wow! ¡Izzy lo resiste como una campeona!", anunció Chris, volteando de inmediato hacia la giganta. "Lo que significa que, dado que el contrincante superó el castigo con éxito... ¡Eva, estás oficialmente eliminada del desafío por la inmunidad!"

Eva soltó un bufido de pura rabia, pateando una de las plataformas de madera con tanta fuerza que la astilló por completo antes de regresar a las gradas con los brazos cruzados, maldiciendo entre dientes.

"¡Y así, nos quedamos únicamente con Cody e Izzy en la gran final de la Ruleta del Infortunio!", celebró Chris, preparándose para dar el siguiente giro. Sin embargo, un par de pasantes con batas blancas del equipo médico del programa corrieron al escenario con una camilla, examinando de cerca las enormes ronchas inflamadas en el rostro de la chica pelirroja.

"¡Un momento, McLean!", interrumpió uno de los médicos, revisando las pupilas de Izzy. "La inflamación está empezando a comprometer sus vías respiratorias superiores debido a la severa reacción alérgica. El protocolo de salud indica que ya no está en condiciones físicas para participar en otra prueba. Tenemos que llevárnosla a la tienda de primeros auxilios de inmediato."

"¡No, esperen! ¡Aún puedo saltar sobre cactus en reversa!", protestó Izzy con la voz un tanto distorsionada por la hinchazón mientras los pasantes la subían a la camilla.

Chris soltó un largo suspiro de fastidio, mirando su cronómetro antes de encogerse de hombros frente a la cámara con total indiferencia.

"Bueno, las decisiones médicas de la cadena son absolutas para evitar demandas legales", declaró Chris, recuperando su sonrisa brillante y apuntando directamente al castaño. "Lo que significa que, por abandono médico de su contrincante... ¡Cody gana oficialmente el desafío de hoy, asegurando la inmunidad para su equipo y las llaves del remolque de lujo de esta semana!"

Las gradas estallaron de inmediato. El equipo de Cody comenzó a celebrar ruidosamente, con Owen aplaudiendo con fuerza desde su lugar y Gwen sonriendo con un alivio inmenso mientras el castaño recibía las brillantes llaves plateadas de manos del Chef Hatchet, levantándolas con una sonrisa de absoluta satisfacción por la victoria.

Chris se colocó en el centro del escenario, apuntando directamente a la cámara principal mientras la música de cierre comenzaba a sonar de fondo.

"¡Qué manera de cerrar una tarde llena de traumas físicos, alergias botánicas y traumas psicológicos de la Nueva Era! El equipo ganador puede ir a disfrutar de las comodidades del remolque, mientras que para los perdedores... bueno, la realidad apesta", concluyó el presentador con su habitual cinismo. "Los espero a todos esta noche en la fogata de la eliminación, donde otra cabeza rodará de este campamento"

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Cambio de Escena

La noche cayó sobre la isla de manera lúgubre, y los campistas se encontraban reunidos alrededor de la fogata de eliminación. El ambiente era denso; las bancas de troncos crujían sutilmente bajo el peso de los adolescentes mientras Chris McLean se plantaba frente a ellos, sosteniendo una bandeja de plata completamente vacía donde normalmente estarían los malvaviscos.

Chris rompió el silencio con una sonrisa brillante y descarada.

"Muy bien... primero que nada... se nos acabaron los malvaviscos", dijo Chris.

Owen abrió los ojos de golpe, con el rostro desencajado por la tragedia masiva.

"¡NOOOO!", gritó Owen, llevándose las manos a la cabeza.

Chris continuó con total tranquilidad, ignorando el drama gastronómico de Owen.

"Vi las confesiones de hoy y debo decir que... hay muchísimo odio en este grupo. Lo cual es increíble", comentó Chris.

Hizo una pequeña pausa, saboreando el momento.

"Normalmente protejo su privacidad... pero ya que hoy estamos lavando los trapos sucios... saquemos sus testimonios en vivo", anunció Chris.

Varios campistas reaccionaron de forma distinta ante la siniestra propuesta del conductor. Heather sonrió con total confianza, sabiendo que su juego estratégico requería frialdad; Duncan parecía genuinamente divertido, cruzado de brazos y esperando el caos; Bridgette empezó a preocuparse, juntando las manos con nerviosismo; Eva frunció el ceño, apretando los puños con una furia latente, mientras que Cody permaneció completamente tranquilo, sosteniendo una postura relajada.

Detrás de Chris, una enorme pantalla oculta entre los árboles se encendió de golpe, comenzando a reproducir los confesionarios de la jornada.

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Video 1 – Heather

Heather apareció en la cabaña de madera, cruzada de brazos y mirando a la cámara con desdén.

"Ya que todavía no es momento de votar por Leshawna y Cody sigue teniendo a su grupo perfectamente armado... solo queda una opción", explicó Heather. En pantalla apareció una fotografía de Eva con cuernos y barba toscamente dibujados con marcador. "No hay más opción que Eva, la loca rabiosa", concluyó Heather.

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Video 2 – Duncan

Duncan apareció recostado contra la pared del confesionario, con una sonrisa burlona.

"Yo voto por Heather... porque es horrible", sentenció Duncan.

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Video 3 – Gwen

Gwen se acomodó el cabello, mostrando una expresión de total indiferencia.

"Eva está loca... así que nos vemos", resumió Gwen.

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Video 4 – Bridgette

Bridgette apareció con las manos juntas, mirando al cielo de la cabaña con desesperación.

"Por favor... por favor que sea Eva", suplicó Bridgette. Luego sonrió nerviosamente hacia la lente. "Me alegra tanto que no saquen esto al aire...", añadió Bridgette.

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Video 5 – DJ

DJ se encogió de hombros, con una mueca de disculpa sincera.

"Eva está chiflada... lo siento, chica", se disculpó DJ.

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Video 6 – Cody

Cody miró directamente a la cámara con una expresión completamente seria, sin rastro de su habitual carisma relajado.

"Normalmente no me interesa la actitud de la gente. No me interesa si te metes con tal, con cual o con quien sea", aclaró Cody. Hace una breve pausa. "Pero Eva tiene que irse. Ya viste los videos. Ya sabes qué pasó. Fue Heather... y fui yo. Pero el hecho de que nadie te soporte, tengas una personalidad horrible y no sepas trabajar en equipo... podría enumerar mil y un defectos que tú y todos aquí sabemos. Porque a la que no queremos aquí... es a ti", afirmó Cody de manera contundente. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. "Sé que verás esto cuando salgas... así que... bye bye", se despidió Cody.

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Video 7 – Lindsay

Lindsay apareció acariciando constantemente sus mejillas, completamente maravillada.

"No puedo creer lo suave que me quedó la piel...", suspiró Lindsay feliz, antes de recordar por qué estaba ahí. "Pero como sea... voto por Eva. Ella es más agarradora que Heather, Leshawna y Gwen juntas. Además... estoy molesta porque ha estado mirando mal a Cody desde que llegó", declaró Lindsay.

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Video 8 – Eva

Eva apareció completamente pegada a la cámara, con la lente distorsionando su rostro enfurecido.

"A menos que quieran irse en bolsas negras...", amenazó Eva mientras apretaba los dientes, haciendo crujir la mandíbula. "Más les vale no decir mi nombre. Yo voto por Heather", finalizó Eva.

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Video 9 – Noah

Noah apareció con su habitual mirada de aburrimiento total, sin parpadear.

"Adiós, Eva", soltó Noah de forma monótona.

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Video 10 – Owen

Owen apareció rascándose la nuca, un tanto incómodo pero decidido.

"Eh... yo también voto por Eva", admitió Owen.

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La pantalla se apagó de golpe, devolviendo al anfiteatro a la penumbra de la fogata. Todos permanecieron en un silencio sepulcral, asimilando la brutalidad de la votación en vivo.

Las reacciones no se hicieron esperar: Bridgette se cubrió la cara con ambas manos, completamente avergonzada de que su ruego fuera expuesto; Duncan se rió en voz baja, mirando directamente a Eva para disfrutar de su reacción; Heather mantuvo los ojos cerrados, fingiendo una tranquilidad absoluta que oculta su rabia por los votos en su contra; Gwen sonrió divertida al lado de Cody, disfrutando del espectáculo.

Leshawna observó a Eva con cierta preocupación, midiendo el peligro inminente de una explosión, mientras que Owen permaneció notablemente más alejado del grupo en la última fila debido al persistente y fétido olor a zorrillo que todavía emana de su ropa. Eva, por su parte, no dejaba de mirar fijamente a Cody con unos ojos inyectados en sangre y unos deseos evidentes de saltar sobre él y golpearlo. Cody simplemente le sostuvo la mirada, imperturbable, con una pequeña sonrisa tranquila en los labios.

Chris rompió el silencio, aclarándose la grandeza mientras revisaba las tarjetas de votación.

"Mucha suciedad revelada aquí... Pero al final, el conteo es definitivo. Con un aplastante resultado de ocho votos en contra de Eva y solo dos para Heather... ¡Eva, estás fuera! Así que... adiós", dictaminó Chris.

Eva se puso de pie de golpe, haciendo que el tronco donde estaba sentada se moviera bruscamente hacia atrás. Primero apuntó con un dedo rígido y tembloroso al presentador.

"¡Esto no es el final!", rugió Eva con una voz que hizo eco en el bosque. Luego giró su mirada letal hacia el resto de los campistas. "¡Más les vale cuidarse las espaldas! ¡No estoy acabada! ¡Seguiré mi venganza!", exclamó Eva con furia.

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Minutos después, la escena cambió drásticamente al muelle de la vergüenza. Eva apareció completamente amordazada con cinta industrial de pies a cabeza y atada a un poste del Bote de los Perdedores. El motor rugió y el bote comenzó a alejarse rápidamente del muelle. Aun así, la deportista intentó gritar desesperadamente a través de la mordaza, balanceándose de un lado a otro.

"¡¡¡Izzy mintió...!! ¡¡¡No estaba en el bosque... estaba...!!!", intentó gritar Eva con desesperación.

El resto de la frase se perdió por completo en el estruendo del motor y el oleaje, mientras el bote desaparecía por completo en la densa niebla de la distancia.

Los campistas observaron desde el muelle cómo Eva abandonaba finalmente la isla. En cuanto la silueta del bote se perdió de vista, el ambiente de tensión desapareció de inmediato, siendo reemplazado por una ligereza colectiva.

Izzy, que ya tenía el rostro un poco menos inflamado gracias a la intervención médica, sonrió de oreja a oreja y comenzó a empujar a Cody juguetonamente por el hombro.

"¡Vaya loca!", exclamó Izzy, soltando una risa emocionada. "¡Mejor vayamos todos a celebrar al nuevo remolque de Cody!", propuso Izzy con entusiasmo.

Cody sonrió de medio lado, asintiendo con la cabeza mientras el resto del grupo estalló en vitoreos y comentarios de celebración. Entre risas, burlas y conversaciones animadas, todos abandonaron la zona del muelle, caminando en tropel rumbo al remolque de lujo recién ganado por el castaño.

La cámara se alejó lentamente del muelle vacío, capturando las luces del remolque encendiéndose a lo lejos mientras la pantalla se fue a negro.

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