Me dirigí al comedor con Yu-Sigeon. Ella hablaba de cosas random y yo solo asentía diciendo «sí» a todo. Mi mente estaba en el pasado, pero lo dejé para después.
«Es bueno volver a verte, Sigeon», dije con una sonrisa sincera en el rostro.
Ella desvió la mirada, pero pude sentir cómo su corazón se aceleraba. *Pobre pequeña, no sabía que sufría de problemas cardíacos… o eso pensé.*
Nos sentamos juntos en una mesa solitaria al final del pasillo del comedor.
«¿Qué ha pasado recientemente? Te siento extraño».
*¿Qué? ¿Puede alguien siquiera notar eso?*
«No… no sé de qué hablas, Sigeon», respondí. Gotas de sudor empezaron a caer por mi rostro. Bajé la mirada a la comida para ocultar la incomodidad.
«Si tú lo dices», dijo ella mientras comía.
Al terminar, nos dirigimos a nuestros respectivos salones.
«Hablemos después, Hajin».
Ella se fue a su salón y yo al mío. Después de todas las clases del día, estaba agotado.
Al salir por las puertas del instituto, me estiré haciendo crujir varios huesos.
«Ha… Hajin».
Mi hermana llegó trotando, jadeante. *¿Por qué estará tan cansada?*
«Vámonos a casa», dije con cara de agotamiento. Hacía tanto tiempo que no estudiaba que el día me había resultado súper pesado.
Lena solo asintió. Me tomó del brazo otra vez, pero esta vez no estaba roja. *Gracias a Dios, ya se le quitó el resfriado.*
Después de eso, simplemente volvimos a casa.
---
Al llegar, me enrollé en las sábanas como una serpiente en mi cama.
«Tch». Hice una mueca porque tenía que bañarme. Me dirigí al baño con la mirada fija en el suelo.
*¿Por qué no me siento ni mal? Es difícil explicar este sentimiento. No, tengo problemas mentales. Pero eso es lo que me preocupa: ¿cuánto de mi humanidad he perdido? En mi vida pasada era lo mismo. Puede que haya regresado al pasado, pero aún no he aprendido a vivir de verdad.*
Después de bañarme, me puse pijama: camiseta blanca y pantalones de rayas. Me acosté suavemente, desordenando un poco la cama.
---
«Veo que te va bien, Kim Hajin».
*¿Eh? ¿Qué mierda?*
Mi cuerpo flotaba en un lugar vacío. Paredes, techo y suelo blancos. El espacio era tan vasto que daba miedo. Mis manos temblaron, mi cuerpo se tensó, me sentí pesado y gotas de sudor cayeron por mi rostro.
*¿Do-dónde estoy?*
«Oye, niño. ¿Qué te pasa?».
La voz que había escuchado una vez volvió a sonar. Parpadeé varias veces. En un instante, la **"hada"** se hizo añicos ante mis ojos, pero en lugar de desaparecer, reapareció envuelta en rayos de luz blanca. Lo primero que pensé fue que parecía un sol blanco.
«Tu… tú de nuevo», tartamudeé, con los ojos fijos en la bella hada.
Ahora que la veía bien, era bonita. Su cabello amarillo irradiaba nobleza y su vestido verde parecía sacado de una caricatura. Eso la hacía resaltar mucho. La primera vez no pude verla bien porque estaba aterrado.
«Sí… sí soy yo de nuevo». *Tch, puede que sea bonita, pero cae como patada en el culo. Ahora que lo pienso, casi muero de infarto por culpa de esta pequeña.*
«Kim Hajin», dijo. Su rostro, antes juguetón, ahora era serio.
«Bueno, verás por qué te envié, ¿verdad?».
Mis ojos se voltearon lentamente hacia atrás.
«Idiota. Bueno, esta será la última vez que nos veamos así, así que seré breve. Hay muchas cosas que aún no sabes de ti mismo, y un montón de asuntos que resolver».
«Es-espera un minuto. ¿De qué mierda estás hablando?».
*¿Qué sucede con esta maldita hada?*
«¿Qué tratas de decir exactamente?».
La **"hada"** dejó escapar un fuerte suspiro de irritación.
«Solo vive una mejor vida. Explicarte no vale la pena. Y deja de mirarme así».
Mis ojos la miraban con irritación.
«Kim Hajin, cuídate. Y esta vez, busca lo que de verdad te haga feliz».
Su rostro se cubrió con su cabello. Asentí mirando hacia abajo.
La **"hada"** chasqueó los dedos y desapareció. El entorno blanco se desvaneció poco a poco mientras mi cuerpo caía de forma dramática. Finalmente regresé a mi cuerpo.
«¿Ummh?».
Froté mis ojos abriéndolos poco a poco. Me di cuenta de que el peso encima de mí era mi pequeña hermana.
En el pasado no teníamos tan buena relación. *¿Qué es lo que la está haciendo cambiar tan drásticamente?*
Mis ojos bajaron a su cuerpo. *Lo siento, hermana, yo también soy un chico.*
Cuando mi mirada llegó a su pecho, noté un pequeño moretón sobre sus senos. Observé más: en su mano izquierda, bajo la manga, también había un moretón.
Apreté la sábana entre mis manos. Mis dientes chirriaron de furia.
*Sea quien sea el que le haya hecho esto a mi hermana, lo pagará. Pero por ahora, lo mejor será dormir.*
