«Buenos días, Oppa», dijo mi hermana desde la cocina.
Miré alrededor buscando a mi madre, pero su figura no estaba por ninguna parte.
«Mamá salió a hacer unas compras para la casa», explicó ella mientras jugaba con su delantal. Aún es una niña, no es de extrañar. Pero de todas formas es bueno que me prepare el desayuno. Me siento como un completo machista por dejar que una mujer me haga la comida.
Después de terminar de comer, nos dirigimos al instituto con la misma rutina de ayer. Sentía las suaves y cálidas manos de mi hermana entrelazadas con las mías. Ahora que lo pienso, esto no está tan mal. Pero de todas formas, las palabras de la "hada" eran inevitables: «Aún no te conoces a ti mismo». Qué estrés.
El tiempo pasó tan rápido que en un parpadeo ya estaba sentado en mi escritorio. El profesor llegaría en un rato.
«Tch. Qué aburrimiento».
Agarré mi lápiz y lo puse sobre el labio superior, mirando un punto fijo en el techo hasta que llegó el profesor. Me enderecé en el asiento.
«Buenos días, queridos estudiantes. Hoy les presentaré a las nuevas alumnas».
¿Nuevas alumnas? Me pregunté quiénes serían. Mis manos apretaron fuertemente mis pantalones mientras mis dientes chirriaban.
«Hola, mi nombre es Wi Seol. Espero estar a su cuidado».
Volteé la mirada hacia la ventana. Mis ojos se quedaron fijos en Lee Sena, que parecía esperar a alguien. Murmullos en el salón. Estaba tan concentrado en ella que por un momento olvidé que estaba en medio de una presentación. Pero no me importaba en lo absoluto.
«Mi-mi nombre es Wi Nari… es-espero estar a su cuidado», dijo una chica idéntica a Wi Seol. ¿No me digas que de verdad tiene una gemela? ¿Qué carajos está pasando? Por cierto, ella luce más bonita.
Mis ojos volvieron a Lee Sena. Un idiota con ramo de flores estaba arrodillado en el suelo. No me digas que de verdad lo rechazó. Qué espeluznante… las mujeres dan miedo de verdad.
«Ho-hola… ¿pu-puedo sentarme aquí?», preguntó la copia de Wi Seol.
Me di cuenta de que no eran la misma: Wi Seol tiene un lunar bajo el ojo izquierdo (solo visible de cerca), y Wi Nari no.
«Claro, con mucho gusto puedes sentarte», respondí con una sonrisa plasmada en el rostro.
Wi Seol se sentó a unos cinco escritorios de distancia, pero sentí que me observaba de forma extraña. Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
Kim Hajin, toma esto con calma. No todo en la vida es malo. Pero… ¿por qué bajó la mirada cuando le dije que se sentara? ¿Tan feo soy?
No. Pensemos positivo: quizás soy tan guapo que la enamoré. Balanceé mi cabello hacia un lado y volví mi atención al profesor.
Al llegar la hora del almuerzo, salí por el pasillo a comprar una lata de refresco.
«Veamos, una lata de frambu—».
«¡Hajin Kim! ¡NECESITAMOS HABLAR!».
Peligro!!! Mis instintos masculinos gritaban que corriera.
Volteé y era ella: cabello marrón, ojos tristes. ¿Por qué tiene los ojos tan tristes?
«Mucho gusto, mi nombre es Kim—».
¡SSLASH! Una fuerte cachetada resonó en el pasillo.
«¿Sabes lo preocupada que estaba por ti?».
Wi Seol temblaba de ira solo con verme. Extraño… yo soy el que debería hacer eso. ¿Qué clase de karma estoy pagando?
¡SSLASH! Otra cachetada sonó, pero esta vez fue ella quien la recibió.
«Wi Seol, es la primera vez que te veo. No sé de qué mierda hablas, así que deja de abusar de los hombres».
Mis ojos se entrecerraron, mirándola fijamente. Su expresión de furia pasó a miedo. Su cuerpo temblaba tenso. Cuando me di la vuelta, sentí que cayó de rodillas.
Mi teléfono vibró con una notificación. Lo saqué del bolsillo y encendí la pantalla. Era un mensaje:
{Yu-Sigeon}
Lo encontré, Hajin.
{Kim Hajin}
Bien. ¿Vamos?
{Yu-Sigeon}
....
Por supuesto.
Punto de vista de Wi Seol
Mis piernas temblaban. Mi pecho dolía de impotencia y me faltaba el aire. ¿Por qué? ¿Por qué me está pasando esto a mí? Dios, ¿qué hice para merecerlo? ¿He sido alguien malvada?
Regresamos al pasado. Pensé que tendríamos una nueva oportunidad para empezar de cero. Ese no es Hajin… ese es un imitador. ¿Por qué el destino me arrebata todo?
Como pude, me levanté del suelo limpiándome las lágrimas que seguían brotando. No entiendo qué le pasa a Hajin. Más importante: ¿qué hice mal para que se comporte así? Traté de ser una buena esposa, me dediqué a cosas que no lo preocuparan… ¿y así me pagan?
Maldita sea. Tiré de mi cabello, arrancando varios hilos.
Sea como sea, no me rendiré. Hajin es mío, mío, completamente mío. No dejaré que nadie lo obtenga.
Me miré en el espejo del baño después de echarme agua en la cara. «JiJiJi…»
Me acomodé el cabello como pude y limpié mi ropa sucia. Regresé al salón. Aún no lo comprendo. ¿Qué hice mal? Todo iba tan bien y el destino me juega esta broma.
Dejé escapar un fuerte suspiro mientras observaba por la ventana la figura de Hajin. Toqué el vidrio como si fuera él y susurré: «Mi Hajin… ¿qué te ha sucedido? ¿Antes eras así? Oh, simplemente eres un cabeza hueca».
Me dejé caer sobre la mesa como si fuera el lugar más cómodo. Me sobé la mejilla. «Duele…»
Me mordí el labio pensando en Hajin. No sabía que tenía este tipo de fetiches. JiJiJiJi… La próxima vez no te dejaré ir, Kim Hajin.
Ahora que lo pienso, tengo hambre.
«Nari, vamos a comer».
Nari solo asintió. Nos tomamos de la mano y salimos del salón rumbo al comedor.
«Nari», dije en un tono serio.
«E-e… di-dime».
«No es nada». Mejor dejemos las cosas así.
