Cherreads

Chapter 3 - Inmenso Palacio

—La la la~

En lo profundo del bosque se podía escuchar una hermosa melodía. Su belleza era tal que parecía que el mismísimo dios de la música era quien la interpretaba.

—Un mundo de aventuras sin igual~

—Junto a mí~

Mientras caminaba sin nada en mente, comencé a cantar una vieja canción de uno de mis animes favoritos.

Quizá sea porque esto es un sueño, pero debo admitirlo...

¡Mi voz es asombrosa!

Suena suave y afinada, nada que ver con mis verdaderas habilidades para cantar.

De pronto, comencé a notar que el sendero había terminado. O eso parecía.

En realidad, continuaba descendiendo hacia abajo; más específicamente, hasta el pie de la gigantesca montaña.

Además de eso, en el horizonte podía observarse lo que parecía ser un inmenso palacio de paredes blancas.

Empiezo a dudar de si realmente me desmayé o morí.

Creo que soy lo suficientemente inteligente para notar que ni siquiera mi subconsciente podría soñar con algo de esta magnitud.

A pesar de ello, no pensé demasiado en el asunto y seguí caminando.

No es como si hubiera algo más entretenido en el bosque comparado con aquel enorme palacio por explorar.

.

.

.

.

A medida que me acercaba, sentía una extraña sensación de familiaridad.

¿Nostalgia, tal vez?

No solo eso.

Cada vez me resultaba más difícil avanzar, como si algo me estuviera presionando contra el suelo para impedirme seguir adelante.

Mientras mi terquedad me obligaba a continuar, sentí un líquido recorrer mis mejillas y mi cuello.

Era sudor.

Eso no debería ser posible, ¿verdad?

Pensándolo bien, tampoco debería ser capaz de sentir dolor.

—¡Mierda!

Para comprobarlo, mordí con fuerza la palma de mi mano sin dudarlo.

El resultado fue inmediato.

Un intenso dolor me invadió, obligándome a caer de rodillas mientras hacía todo lo posible por no gritar.

La sangre comenzó a brotar lentamente de la herida.

No era nada grave.

De hecho, podría considerarse una lesión leve.

Lo único que me hizo sufrir tanto fue mi ridícula tolerancia al dolor.

Soy realmente patético...

Mientras sentía el sudor frío recorrer mi rostro, acompañado por algunas lágrimas que no pude evitar derramar, noté algo aún más sorprendente que cualquier cosa que hubiera visto hasta ese momento.

Observé mi propia mano.

Justo donde brotaba la sangre rojiza, comenzaron a aparecer distintos colores que cambiaban constantemente, casi como una aurora boreal.

En ese mismo instante, la herida empezó a cerrarse frente a mis ojos.

Me quedé observando mi mano mientras, en cuestión de segundos, volvía a estar completamente sana y sin una sola cicatriz.

Fue difícil apartar la vista de ella para concentrarme en algo igual de increíble.

Mi aura.

¡Literalmente tenía una maldita aura!

Era como si una especie de vapor multicolor se escapara constantemente de mi cuerpo.

La presión que sentía desapareció de repente, como si nunca hubiera existido.

¿Tendrá algo que ver con esto?

Pensé seriamente mientras agitaba el brazo y observaba cómo aquella extraña energía seguía todos mis movimientos.

Pero había algo aún más importante.

Esto no es un sueño, ¿verdad?

Lo más probable es que esté...

Muerto.

De alguna forma, aquella idea no me provocó desesperación, decepción, ira ni impotencia.

De hecho...

Me sentía aliviado.

Liberado.

Era como si, sin darme cuenta, hubiera cargado con un enorme peso sobre mis hombros durante toda mi corta vida.

Veintisiete años.

Lo único que me molestaba era no haber golpeado a mi maldito jefe hasta mandarlo al hospital.

Bueno, si realmente existe otra vida, no pienso seguir siendo el mismo imbécil indeciso que fui antes de morir.

Aunque sigue siendo incómodo decirlo.

Incluso pensarlo.

Si de verdad estoy muerto, ¿será este palacio el lugar donde me juzgarán?

Je, je, je...

Estaba seguro de que algo así ocurriría.

Después de todo, he visto suficientes animes para prepararme mentalmente para esta situación.

¡Por eso me dediqué a acumular buen karma!

Trago saliva.

A pesar de creer que no debería temer por mi futuro, me sentía incómodo quedándome quieto.

Y la presencia de aquel enorme palacio no ayudaba en absoluto.

Con algo de duda, seguí avanzando.

¿Quién sabe?

Tal vez me convierta en un dios.

O quizá sea invocado a un mundo de fantasía como el héroe destinado a derrotar al Rey Demonio.

Aunque probablemente solo sean delirios que me ayudan a no desesperarme ni ponerme a llorar en este momento.

Con pasos lentos avancé tranquilamente, manteniendo una expresión de absoluto desinterés.

Justo cuando pensaba en cómo abrir aquellas gigantescas puertas, estas se abrieron por sí solas, revelando el interior del palacio.

Caro.

Fue lo único que pude pensar.

Literalmente todo estaba cubierto de oro o parecía estar fabricado con materiales absurdamente costosos.

No soy un experto en muebles, pisos ni decoración, pero incluso un idiota podría notar el enorme valor que irradiaba cada uno de aquellos objetos.

Había muebles que juraría estaban hechos con piel de algún enorme animal, como un oso.

Jarrones adornados con hermosos grabados.

Y un exquisito piso de mármol pulido.

En el techo había una enorme pintura representando una feroz batalla.

De un lado se encontraba la luz.

Del otro, la oscuridad.

Entre las fuerzas de la luz distinguí figuras semejantes a elfos, hombres bestia y humanos.

En la oscuridad había minotauros, goblins y esqueletos gigantes.

Sin embargo, entre todos ellos destacaba una presencia imponente.

Aunque "figura" no era la palabra correcta.

Era más preciso describirla como un inmenso abismo de oscuridad absoluta del que emergían todos aquellos monstruos.

Sentí una ligera punzada en la cabeza.

Pero cuanto más observaba aquella pintura, más intenso se volvía el dolor.

Si al principio era similar a un simple dolor de cabeza, pronto sentí como si miles de agujas perforaran mi cráneo sin descanso.

Y entonces...

Me desmayé.

_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-__-_-_-_-__-_-_-_-_-_-_-__-_-_-_-

(/*_*) /

Dejen opiniones en los comentarios

More Chapters