Capitulo 117 – Doceavo Desafio
El sol de la mañana golpeaba el muelle de la vergüenza, haciendo que la madera astillada crujiera bajo las botas de Chris McLean. El presentador ajustó su cuello y sonrió directamente a la lente de la cámara principal, mientras el viento agitaba ligeramente su cabello perfectamente peinado.
"La última vez en Isla del Drama, los once campistas restantes tuvieron que sufrir el brutal campamento del General Hatchet. Duncan fue el primero en experimentar un duro castigo por parte del General, quien lo envió directo al aislamiento de la casa del bote por alterar el orden", dijo Chris.
La pantalla cambió a un montaje de video. Duncan aparecía gritando a escasos centímetros del rostro de Chef, quien permanecía imperturbable como una roca de ébano. La escena cortó a Duncan siendo arrastrado por el brazo hacia la estructura de madera podrida junto al agua.
"Pero la sorpresa nos la llevamos nosotros con Courtney ablandándose para ir a ayudar a Duncan, aunque usando su poder de convencimiento para llevarse al líder de los Topos con ella", dijo Chris.
Las imágenes mostraron a Courtney acercándose a Cody en la cocina. La cámara captó el contraste físico: Cody, con sus hombros anchos y su mandíbula marcada, destacaba sobre el resto de los Topos Gritones, mientras Courtney presionaba su cuerpo contra el pecho de cody
"Una discusión estalló entre Duncan y Cody. Nadie lo veía venir, pero Courtney calmó las aguas, haciendo entre los tres un plan para asaltar mi comida", dijo Chris.
El metraje mostró el tenso encuentro en la casa del bote. Cody mantenía una postura relajada pero dominante, sus ojos analizando cada salida mientras Duncan le propinaba miradas de odio. Courtney se interponía entre ambos, gesticulando con rapidez. Segundos después, se veía a los tres deslizándose por las sombras de la cocina, cargando bolsas de lona repletas de suministros mientras el metal de las latas tintineaba suavemente.
"Fueron buenos compañeros dándole a los demás campistas un festín. Pero cuando Duncan sintió que había logrado conquistar a Courtney...", dijo Chris.
Un efecto de sonido de explosión retumbó en el muelle.
"...vimos cómo su corazón se rompía al presenciar cómo Courtney se lanzaba a besar a Cody cuando este regresaba de los baños", dijo Chris.
La cámara lenta capturó el momento frente a las cabañas. Cody caminaba bajo la luz de la luna, cuando fue interceptado por Courtney. Ella se lanzo sobre cody, lo tomó por el cuello envolviéndolo con sus brazos y lo atrajo hacia sus labios justo antes de que él pudiera entrar a la cabaña de los chicos. Al fondo de la toma, la silueta de Duncan se encogía entre las sombras de la casa del bote, su rostro transformándose en una máscara de incredulidad y rabia contenida.
"Todo parecía ir bien para Courtney, hasta que algo empezó a oler mal en la fogata de eliminación", dijo Chris.
Una fotografía fija mostró a Courtney de pie junto a su maleta, con los ojos muy abiertos por el shock mientras Chris sostenía el último malvavisco.
"La cámara de confesión reveló que fue Harold quien alteró los votos como forma de vengarse de Duncan por burlarse de él... y de Cody, aunque de esto último no sabemos el porqué", dijo Chris.
El clip mostró a Harold deslizándose en la cabaña de producción. Sus dedos largos y delgados sacaban los votos con el nombre de Harold y los reemplazaba por los de Courtney con una velocidad nerviosa.
"Todo esto parece injusto. Digo, Duncan es un rufián, eso es lo que ellos hacen. Y Cody, nuestro chico, está tan perdido entre las chicas que ni se acerca a Harold", dijo Chris.
El presentador lanzó un malvavisco al aire y lo atrapó limpiamente con los dientes. Masticó con una sonrisa de suficiencia mientras señalaba a la cámara.
"Esta semana los campistas serán empujados al extremo. ¿Quién sucumbirá a la presión? ¡Descúbranlo aquí mismo, en ISLA... DEL... DRAMA!", dijo Chris.
---
Cody abrió los ojos antes de que el primer rayo de sol rozara el tejado de la cabaña. El aire en el interior era pesado, cargado con el olor a madera vieja y el ronquido rítmico de los demás chicos. Se incorporó con un movimiento fluido y preciso, sin el menor rastro de somnolencia. En la penumbra, sus manos buscaron su ropa de entrenamiento; el roce de la tela sintética contra su piel fue el único sonido que emitió mientras se cambiaba con rapidez.
Salió de la cabaña en absoluto silencio, cerrando la puerta sin que el pestillo hiciera un solo clic. El mundo exterior era un cuadro en tonos grises y azul profundo. Cody comenzó a trotar hacia la espesura del bosque, sintiendo el aire frío golpear su rostro y el suelo firme bajo sus botas.
---
Ya en lo profundo del bosque, Cody se detuvo en un claro donde las raíces de un sauce gigante se retorcían sobre la tierra húmeda. Comenzó su rutina de entrenamiento. Sus puños golpeaban el aire con una fuerza seca, generando silbidos cortantes que sacudían las hojas cercanas. Realizó una serie de flexiones verticales sobre una sola mano, manteniendo el equilibrio con una rigidez absoluta mientras la tierra se hundía ligeramente bajo sus dedos. Saltó hacia una rama situada a gran altura, sosteniéndose con firmeza antes de impulsarse de nuevo hacia el suelo con una caída controlada y silenciosa. El sudor resbalaba por su cuello, pero su respiración se mantenía rítmica y profunda.
Terminada la sesión, Cody regresó al campamento. El cielo empezaba a teñirse de un naranja pálido en el horizonte. Sus pasos eran ágiles mientras se dirigía a la zona de las duchas comunales, decidido a despejarse por completo antes de que el resto de la isla despertara.
---
Cody entró en la cabina de madera, colgó su toalla y abrió la llave del agua. El chorro frío golpeó sus hombros, relajando la tensión de sus músculos tras el esfuerzo. Sin embargo, apenas el jabón comenzó a resbalar por su piel, un ruido vibrante y metálico empezó a filtrarse a través de las paredes delgadas. No era un sonido natural de la isla; era algo mucho más masivo y mecánico.
El sonido creció hasta convertirse en un rugido ensordecedor, similar al motor de una aeronave volando a escasos metros de los árboles. Las tablas de la ducha empezaron a temblar bajo los pies de Cody, y el agua que caía del cabezal se dispersaba debido a las ondas de choque sonoras.
En las cabañas, el estruendo fue como una explosión. Duncan se sentó de golpe en su litera, soltando una maldición que quedó ahogada por el ruido del motor. Gwen se cubrió los oídos con la almohada con un gesto de dolor, mientras que Owen rodó fuera de su cama, golpeando el suelo con un estruendo seco. El ruido era una presencia física que obligó a cada uno de los campistas a saltar de sus camas con el corazón acelerado, justo cuando el sol asomaba por encima de los pinos.
Cody cerró la llave del agua de un giro brusco. Se secó con movimientos frenéticos, se vistió y salió de la ducha mientras terminaba de ajustarse la camiseta. Afuera, el campamento era un caos de confusión. Los campistas salían de sus habitaciones tropezando, con el cabello revuelto y los ojos entrecerrados por la luz y el ruido.
Todos se detuvieron en el centro del claro, con el cuello estirado y la mirada fija en las alturas. Entre las nubes bajas y el resplandor del amanecer, una silueta mecánica surgió con agresividad. Era una avioneta grande, pintada con un patrón llamativo de colores naranja y rojo brillante. El reflejo del sol en sus alas metálicas deslumbró al grupo por un instante.
Cody observó el fuselaje, reconociendo de inmediato la estructura y los colores del aparato. Sus ojos siguieron la trayectoria de la aeronave mientras esta barría la copa de los árboles, levantando una nube de polvo y hojas secas que obligó a los demás a cubrirse el rostro.
"Es la avioneta del desafío de los miedos", dijo Cody.
Su voz salió, mientras la enorme máquina roja y naranja dominaba el cielo matutino sobre sus cabezas.
----
La avioneta descendió en picada, inclinando sus alas naranja y rojo con una agresividad que sugería una total falta de control. Desde la cabina de cristal, la voz de Chris McLean surgió a través de un megáfono externo, distorsionada por la estática y el rugido de las hélices.
"¡Nada se compara con la libertad de surcar los cielos! ¡Aún no puedo creer que no me den la licencia de piloto de una vez!", dijo Chris.
El aparato perdió altura de forma alarmante, apuntando directamente hacia el centro del campamento. El tren de aterrizaje se desplegó con un estallido metálico mientras Chris maniobraba con una alegría temeraria, ignorando que la panza del avión estaba a punto de barrer a los campistas.
"¡Abran paso al Capitán McLean!", dijo Chris.
El pánico estalló en el claro. Duncan soltó una maldición y saltó hacia un lado, rodando por la tierra para evitar el ala derecha que pasaba cortando el aire como una guadaña. Heather gritó, cubriéndose la cabeza mientras corría hacia la cabaña de las chicas.
Gwen, sin embargo, permanecía de pie en medio de la trayectoria, parpadeando con lentitud y tambaleándose ligeramente, todavía atrapada en el sopor de un sueño interrumpido. Cody reaccionó en una fracción de segundo. Sus manos se cerraron alrededor de la cintura de Gwen y, con un movimiento potente y fluido, la levantó del suelo como si no pesara nada.
Cody corrió hacia los árboles cargando a la chica contra su pecho, sintiendo el viento caliente del motor azotando su espalda mientras la avioneta pasaba rozando el lugar donde ellos habían estado un segundo antes.
"¿Pero qué...?", preguntó Gwen.
Ella se aferró a los hombros de Cody, despertando de golpe por la descarga de adrenalina y la cercanía del fuselaje metálico. Cody no se detuvo hasta que estuvieron bajo la protección de los pinos más gruesos.
La avioneta golpeó el suelo con un rebote violento que hizo crujir la suspensión. Las ruedas chirriaron contra la tierra y la hierba, levantando una densa cortina de polvo que envolvió las cabañas. Tras una serie de sacudidas bruscas y un frenazo que dejó marcas profundas en el terreno, el motor tosió y finalmente se detuvo, dejando tras de sí un silencio absoluto solo roto por el sonido del metal caliente enfriándose.
La puerta de la cabina se abrió hacia arriba con un silbido hidráulico. Chris McLean saltó al suelo con una sonrisa radiante, ajustándose sus gafas de sol como si acabara de realizar la maniobra más heroica de la historia de la aviación.
"¡Aterrizaje perfecto! Cinco estrellas para el Capitán", dijo Chris.
----
Chris se mantuvo de pie sobre el ala de la avioneta, sosteniendo un megáfono de plástico blanco que emitía un pitido agudo antes de hablar. Su sonrisa era casi tan brillante como el fuselaje rojo del avión.
"¡Flexionen sus músculos para el desafío de DEPORTES EXTREMOS!", dijo Chris.
Gwen, que aún sentía el rastro del cansancio en sus párpados y la presión de los brazos de Cody tras haber sido rescatada, soltó un suspiro pesado que movió su flequillo oscuro.
"Es demasiado temprano para esto", dijo Gwen.
Chris la ignoró por completo, gesticulando hacia la parte trasera de la aeronave con un movimiento teatral.
"Esta semana participarán en tres retos. Primero: paracaidismo de sofá cama extremo. Los participantes se lanzarán a un sofá cama que los espera debajo", dijo Chris.
En la puerta de carga de la avioneta apareció un sofá cama de aspecto deplorable, con la tapicería rota y resortes oxidados asomando por las esquinas. El Chef Hatchet, vestido con un traje de vuelo que apenas contenía sus enormes bíceps, se posicionó en el borde. Sin dudarlo, se lanzó al vacío, cayendo pesadamente sobre el mueble que esperaba en el suelo. El impacto fue seco. En un segundo, el mecanismo del sofá se activó por el golpe, cerrándose de golpe y atrapando al Chef en su interior. Un gemido de agonía sordo escapó de entre los cojines viejos.
Chris soltó una carcajada estridente que resonó en todo el claro, mientras los campistas hacían muecas de dolor físico al imaginar el crujido de los huesos del Chef.
"Por supuesto, se lanzarán desde 2,000 pies de altura usando estos", dijo Chris.
Con un esfuerzo despreocupado, Chris arrojó dos bultos de tela desde el ala. Los paracaídas cayeron a los pies de los campistas con un golpe polvoriento; estaban gastados, manchados de aceite y las cuerdas parecían estar a punto de deshilacharse. Chris sacó una hoja arrugada de su chaqueta y leyó los nombres con una chispa de malicia en los ojos.
"Nuestros afortunados concursantes son Cody y DJ", dijo Chris.
DJ palideció al instante, sus rodillas empezaron a temblar con un ritmo frenético que hacía vibrar sus bermudas. Cody, manteniendo la calma, puso una mano firme sobre el hombro de su compañero, sintiendo la tensión en los músculos del chico grande.
"Claro, ¿por qué no? Vamos, hermano, será más fácil de lo que parece", dijo Cody.
"Claro, hermano", dijo DJ.
Su voz sonó forzada y carente de cualquier convicción. Chris volvió a subir el volumen del megáfono para interrumpir el momento de camaradería.
"¡No tan rápido! Porque el segundo desafío del día es: rodeo de alce extremo", dijo Chris.
Señaló hacia un corral improvisado donde un alce canadiense de dimensiones monstruosas pateaba el suelo. El animal bufaba nubes de vapor, con ojos inyectados en sangre y una cornamenta que parecía capaz de atravesar el casco de un barco.
"Los concursantes montarán al gran alce canadiense bravío durante ocho segundos o caerán sobre una gran pila de calcetines sucios sacados de objetos perdidos", dijo Chris.
Chris señaló una montaña de ropa que emanaba un vapor verdoso.
"Esa pila apestosa no es más que el día de lavar ropa allá en casa", dijo Leshawna.
"Es tu día de suerte, Leshawna. Tú montarás por los Topos y Bridgette montará por los Bagres", dijo Chris.
Owen, movido por una curiosidad infantil, se acercó al corral. Se pegó a las maderas, mirando fijamente los ojos negros del animal. Detrás de él, Noah le tiraba de la camiseta, pidiéndole en voz baja que se apartara si valoraba su vida.
"A mí no me parece muy bravío. Hola, lindo", dijo Owen.
En un parpadeo, el alce lanzó una coz delantera que impactó de lleno en el rostro de Owen, lanzándolo hacia atrás sobre la tierra.
"Y el desafío final es: ¡esquí acuático extremo! Los participantes harán una carrera de esquí, tomando tantas banderas como puedan antes de cruzar la línea final, mientras un miembro del equipo opuesto conducirá el esquí acuático", dijo Chris.
Chris mostró la pista: un canal excavado en la tierra relleno de lodo espeso y viscoso, flanqueado por banderas de colores chillones que marcaban el sinuoso recorrido.
"¿Cómo vamos a esquiar sin agua?", preguntó Heather.
"Es muy difícil", dijo Chris.
Para demostrarlo, el Chef apareció de nuevo, ahora sobre un par de esquís atados a una cuerda. Intentó recorrer el canal de lodo, pero las tablas se atascaron en el fango seco. El impulso lo hizo salir volando, rodando por el suelo hasta estamparse con un sonido seco contra el tronco de un pino, todavía unido a los esquís.
"Asombroso", dijo Chris.
"Harold, tú esquiarás por los Bagres Asesinos", dijo Chris.
"¡Sí!", dijo Harold.
"Lindsay, tú irás por los Topos Gritones", dijo Chris.
"¡Sí! ¿Puedo modelar mi nuevo bikini?", preguntó Lindsay.
La chica dio un giro rápido, posando y mirando directamente a Cody con una sonrisa radiante, ignorando por completo que todavía llevaba su ropa habitual.
"Ahora, para incentivarlos: quienes ganen más retos tendrán la inmunidad de la noche, salvarán sus traseros de la eliminación y ganarán una ducha móvil multimasajes grandiosa", dijo Chris.
El Chef apareció sosteniendo una manguera de alta presión y un panel de control cromado, moviéndolos como si fueran un arma de combate mientras la luz del sol arrancaba destellos del metal.
"¿Podrá ser?", preguntó Heather.
"Sí, lo es", dijo Chris.
"¿Una ducha? ¿Por qué no algo bueno?", preguntó Owen.
Heather se giró hacia él con una mirada que habría congelado el lodo de la pista, obligándolo a guardar silencio de inmediato. La chica de cabello negro sentenció que más les valía a todos no arruinarlo; debían ganar esa ducha o sería lo último que hicieran.
Chris subió de un salto a la cabina de la avioneta y encendió el motor. Las hélices levantaron una tormenta de arena y suciedad que obligó a los campistas a toser y cubrirse los ojos. El avión comenzó a carretear, pero la voz de Chris aún se escuchaba por el megáfono mientras ganaba velocidad.
"Bien, pandilla, vayan a un descanso y repórtense en veinte minutos para el desafío de DEPORTES EXTREMOS", dijo Chris.
----
---
Cody terminó su ración de avena, dejando el cuenco perfectamente limpio sobre la mesa. A su lado, Owen rebuscaba entre las sobras con una intensidad casi religiosa hasta que sus dedos rozaron algo distinto. Entre un trozo de pan endurecido y el borde de la bandeja, apareció una tarjeta de cartulina blanca con un corazón rojo dibujado en el centro.
Owen abrió la boca, listo para engullir el papel pensando que era algún tipo de golosina, pero la mano de Bridgette fue más rápida. La chica de la sudadera azul le arrebató la tarjeta justo antes de que los dientes del rubio se cerraran.
"Mira, es un cursi poema Haiku", dijo Gwen.
La chica gótica se inclinó sobre el hombro de Bridgette, analizando las letras pequeñas y apretadas. El olor a perfume barato emanaba débilmente del papel, mezclándose con el aroma a humedad del comedor.
"Vaya, alguien está muy enamorado", dijo Bridgette.
Ambas levantaron la vista de forma instintiva, dirigiendo sus miradas hacia Cody. El chico estaba inmerso en una conversación con Noah; sus hombros anchos apenas cabían en el banco de madera y su mandíbula se movía con firmeza mientras explicaba algo sobre tácticas de supervivencia. Al sentir el peso de los ojos de las chicas sobre él, Cody giró la cabeza con elegancia. Al notar que lo observaban, simplemente levantó una mano en un gesto de saludo informal y volvió a su charla.
"Tal vez sea para ti", dijo Bridgette.
Había un rastro de duda en su voz, un matiz de descontento que intentó ocultar tras una sonrisa forzada. Gwen, por su parte, estudió el poema con escepticismo. Conocía el lado romántico de Cody, sabía que tras esa fachada de chico tonto y divertido, había un corazón atento, pero las palabras en el papel le resultaban ajenas. No encajaban con la historia que estaban construyendo ni con la forma directa y segura en que él se comunicaba.
"¿Qué tienen ahí? ¿Es una carta romántica?", preguntó Cody.
Gwen y Bridgette dieron un pequeño salto. Cody ya estaba frente a ellas, moviéndose con esa agilidad silenciosa que lo caracterizaba. Se inclinó ligeramente para leer el contenido sobre el hombro de Bridgette y soltó una risa corta, genuina.
"Vaya, sí que hay un chico loco por una chica aquí en el campamento. Pensé que solo era yo el único aquí con una chica", dijo Cody.
Sus palabras hicieron que Gwen y Bridgette intercambiaran una mirada rápida, cargada de sorpresa y una pizca de alivio.
"¿No es tuya?", preguntaron ambas.
"No. Yo no escribiría así, mi estilo es distinto", dijo Cody.
Se llevó una mano a la nuca, rascándose brevemente mientras sus ojos escaneaban el comedor con la precisión de un halcón, buscando alguna reacción sospechosa entre los demás.
"Entonces, ¿de quién es?", preguntaron ambas.
"Bueno, mía no. Dudo que de Noah u Owen. Noah tiene a su chica esperándolo afuera, no tiene espacio para nadie más en su mente. Y Owen... bueno, está más interesado en la comida que en las chicas ahora mismo", dijo Cody.
Bridgette suspiró, observando la tarjeta como si fuera un rompecabezas sin piezas. Su mirada recorrió la mesa de los Bagres Asesinos, analizando las opciones restantes.
"Entonces eso deja a DJ, Duncan o... Harold. Olvidemos a ese último", dijo Bridgette.
Cody soltó una pequeña exhalación nasal, divertido por la seguridad con la que Bridgette descartaba al chico de las gafas, aunque sus sentidos le decían que en este campamento, lo inesperado era la única regla.
----
Cambio de escena
---
Cody terminó de ajustar las correas del paracaídas de DJ, tirando de las hebillas con una fuerza controlada que hizo que el nylon crujiera. El suelo vibraba levemente por el ralentí del motor de la avioneta, estacionada a unos metros de los dos sofás cama que los equipos de tierra ya empezaban a maniobrar sobre sus ruedas chirriantes.
"Ahora recuerden: los equipos en tierra pueden rodar los sofás cama para ayudar a sus compañeros con el aterrizaje", dijo Chris.
De pronto, una mano de uñas perfectamente cuidadas se cerró sobre el brazo de Cody, propinándole un pellizco seco y doloroso. El joven ni siquiera se inmutó, pero giró la cabeza para encontrarse con la mirada gélida de Heather.
"¿Por qué sigues ayudando al otro equipo? ¿Qué parte de que esta vez debemos ganar claramente no entendiste?", preguntó Heather.
Cody terminó de asegurar el arnés de pecho de DJ antes de volverse completamente hacia ella. Su presencia física, más alta y robusta, pareció absorber la luz del sol, proyectando una sombra sobre la chica.
"Claro que te entiendo, pero eso no significa que no pueda ayudarlo. Tú confía en mí", dijo Cody.
Heather bufó, cruzando los brazos con una expresión de absoluto desprecio antes de darse la vuelta y alejarse hacia el resto de los Topos Gritones, pisando fuerte sobre la hierba seca.
"Hermano, ¿qué le pasa?", preguntó DJ.
El chico grande miraba la espalda de Heather con una mezcla de miedo y confusión, sintiéndose como un rehén en medio de una guerra civil.
"No sé, hermano. Los chicos dicen que está loca; yo digo que solo está enamorada de mí y está preocupada", dijo Cody.
Antes de que terminara de hablar, un golpe seco impactó contra su omóplato. Gwen acababa de llegar por detrás junto a Bridgette, con una ceja levantada y un gesto de pocos amigos.
"Lo siento, fue una broma", dijo Cody.
El joven mostró una sonrisa ladeada, frotándose el hombro con fingido dolor mientras miraba a la chica gótica.
"Pues aprende a ser más gracioso", dijo Gwen.
DJ y Bridgette soltaron una carcajada que rompió la tensión del momento. Gwen, aprovechando el impulso de la risa, se acercó un poco más a DJ, quien todavía jugueteaba nervioso con las cuerdas de su paracaídas.
"Para relajarte, DJ, ¿por qué no haces un Haiku? Eso ayuda", dijo Gwen.
DJ se quedó inmóvil, parpadeando con lentitud mientras procesaba la sugerencia. Miró a Gwen como si ella acabara de hablar en un idioma antiguo y olvidado. Cody y Bridgette estallaron en risas nuevas, disfrutando de la falta de sutileza de Gwen al intentar pescar al autor de la carta.
"¿Un qué?", preguntó DJ.
---
Confesionario de Gwen
Gwen exhaló frente a la cámara, dejando caer los hombros mientras se ajustaba un mechón de cabello tras la oreja. El espacio reducido de la cabina de madera amplificaba su suspiro, cargado de frustración.
"No fue mi momento de investigación más sutil", dijo Gwen.
---
